Thomas Alba Edison falló, se asegura, casi mil veces antes de que su bombilla eléctrica diera resultado.
Cuando le preguntaron si no se había desanimado con tantos fracasos, respondió: “No han sido fracasos. Solo descubrí mil maneras en que no funcionaba”. Finalmente, terminó literalmente iluminando al mundo.
Por otro lado, Nelson Mandela pasó 27 años en prisión por su lucha contra el apartheid en Sudáfrica.
A pesar de la situación tan adversa, nunca perdió la esperanza de que llegaría el día en que todo cambiaría. Finalmente, esto ocurrió y fue puesto en libertad. Se convirtió en presidente de Sudáfrica y en un símbolo mundial de resistencia.
Vea este otro caso: Abraham Lincoln, antes de convertirse en presidente de Estados Unidos, sufrió una serie de fracasos, incluidos negocios fallidos, derrotas políticas y problemas personales.
Finalmente, fue electo presidente de Estados Unidos, abolió la esclavitud y lideró a su país en los momentos más críticos de una guerra civil. Hoy tiene un monumento en Washington y su nombre está grabado en los billetes de cinco dólares.
Finalmente, otro ejemplo: Michael Jordan, considerado uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos. Pues no siempre fue exitoso.
En el equipo de su escuela secundaria, después de una prueba, fue rechazado. Pero, ante este fracaso, se juró que mejoraría, trabajó muy duro y acabó alcanzando la excelencia.
¿Qué tienen en común Edison, Mandela, Lincoln y Michael Jordan? Un común denominador: perseveraron a pesar de los fracasos. Y, como consecuencia, lograron hacer realidad sus sueños y se realizaron.
Og Mandino, en su libro El vendedor más grande del mundo, nos pide repetir: “Perseveraré hasta alcanzar el éxito. Se me comparará con las gotas de lluvia que finalmente se llevan la montaña, la hormiga que devora al tigre, el sol que ilumina la tierra día tras día”. Y una advertencia: “No permitiré que los éxitos de ayer me hagan caer en el sopor de la complacencia”.
LO NEGATIVO: Desanimarnos con facilidad. Desistir ante los primeros fracasos.
LO POSITIVO: Aprender de aquellos que sobresalen y perseverar hasta alcanzar el éxito.