Periodismo en un mundo de desinformación

  • Actualizado: 04 de mayo de 2026 a las 00:42 -

Hace pocos días, revisando una de tantas redes sociales, encontré una publicación que hacía una pregunta relacionada con un hipotético naufragio de una embarcación en la que iban cinco personas de distintas profesiones; entre ellas, un periodista.

La pregunta era ¿a quién dejarías? No me sorprendió la respuesta replicada una y otra vez, sino los comentarios que la acompañaban. Si había que dejar a alguien en la embarcación a punto de naufragar, era al periodista, total ¿de qué sirven? Ese argumento recurrente me dejó pensando en los periodistas fallecidos en el cumplimiento de su labor, en quienes arriesgan mucho más que su reputación al informar y crear opinión sobre temas de diversa índole.

Pensé también en una pregunta abierta que escuché hace más de una década en un lugar donde se desconocía cuál era mi profesión. ¿Para qué queremos más periodistas?

Con motivo del Día de la Libertad de Prensa, conmemorado ayer, estas preguntas resonaron en mi cabeza con distinta intensidad, especialmente en el mundo de la desinformación.El periodismo en la actualidad tiene un papel relevante en la depuración de la información, y es allí donde se encuentra su esencia.En ocasiones imagino que existe la creencia generalizada de que el ejercicio del periodismo no es más que amplificar, a través de micrófono, pantalla, voz y palabra escrita, cualquier asunto que llame la atención y que pueda generar popularidad, por eso existe tanta confusión entre el rol de los influenciadores digitales y los periodistas.La diferencia fundamental radica no solo en la intención, sino en la priorización de la información de acuerdo con su impacto e interés general, tomando en cuenta en primer lugar a las personas.En ese sentido, el periodismo es un pilar de la democracia, como ese filtro indispensable, como articulador del pensamiento crítico, como vigilante del uso del poder. Más allá de cuestionar su importancia, lo que debe interesarnos es la calidad del periodismo actual.Hace pocos días tuve el privilegio de visitar dos universidades en San Pedro Sula para conversar con estudiantes de las carreras de Ciencias de la Comunicación y Periodismo. Las inquietudes de ahora son las mismas que las de antaño. En aquel entonces, cuando yo era estudiante, inquietaba la espectacularidad del desarrollo de la televisión y el diseño editorial digital; hoy el objeto de esa inquietud es la inteligencia artificial y la inmediatez de las redes sociales.No hay respuestas únicas para escenarios que cambian rápidamente; sin embargo, la esencia del periodista debe mantenerse: el estudio constante, la lectura asidua y el aprendizaje de nuevas técnicas y uso de herramientas. Sobre todo, el desarrollo del pensamiento crítico, la visión holística y la capacidad de contextualizar, conectando hechos y sintetizarlos, eso sigue siendo el principal aporte que brindan los periodistas donde quiera que se encuentren.

La libertad de prensa no estriba en buscar la viralidad vacía, sino en garantizar el derecho a la verdad, especialmente en un contexto de tergiversación y desinformación. El periodismo sigue tan vigente como la necesidad de fortalecer la democracia.

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