En Honduras pareciera que "la vida no vale nada" con tantos hechos de violencia ocurridos solo en los primeros cinco meses del año 2026 y, en especial, este mes de mayo que se han registrado varias masacres en la zona norte del país.
Según registros policiales un promedio de 60 personas perdieron la vida en las masacres suscitadas entre enero y mayo, y lo más preocupante y lamentable, las ocurridas el 21 de mayo pasado, donde cinco policías de la Dirección Policial Antimaras y Pandillas contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) fueron asesinados en el sector de Corinto, municipio de Omoa, Cortés tras un enfrentamiento con grupos de hombres armados desconocidos.
Ese mismo jueves ocurrió la masacre en una finca de palma africana en la aldea Rigores del municipio de Trujillo, departamento de Colón en la que fueron asesinadas 20 campesinos por grupo de hombres armados con armas de fuego.
Y la última masacre ocurrida el martes, 26 de mayo, en El Progreso, Yoro, donde tres menores de edad estudiantes del colegio Perla del Ulúa identificados como Gerald Padilla, Jonathan Hernández y Carlos Vásquez fueron asesinados a balazos por hombres que se conducían en motocicleta.
Que impresionante y atípicas estas últimas masacres donde los asesinados son cinco policías, 20 campesinos y tres estudiantes. Sumando a 28 el total de las víctimas.
El señor ministro de Seguridad, Gerzon Velázquez Aguilera, ha confirmado que estas masacres son actos de terrorismo cometidas por estructuras criminales.
El pueblo en general puede secundar lo opinado por Velázquez Aguilera, Pero lo fundamental es que se investigue quienes son esos criminales que conforman esas estructuras del crimen organizado que cometen esos asesinatos del terror en esas masacres. Dios salve a un país llamado Honduras.