En el artículo anterior señalé que en ciudades como Tegucigalpa, donde la congestión se concentra en puntos críticos, muchas mejoras de alto impacto pueden lograrse mediante intervenciones sencillas, rápidas y bien enfocadas.
Expliqué que dos acciones a tomar son: señalización y cumplimiento de las intersecciones (que generan cuellos de botella innecesarios) y habilitar carriles de desaceleración, giro e integración.En el tema vial también existe otro error frecuente: la limitación innecesaria de los movimientos en intersecciones, intentando hacer que la ciudad funcione como una autopista.
En realidad, la conectividad urbana es clave: habilitar rutas, permitir giros razonables y distribuir el flujo mejora la eficiencia general del sistema. Pero una movilidad verdaderamente eficiente no puede ignorar al peatón. En Honduras, el diseño vial ha tendido a relegarlo, obligándolo a cruzar en condiciones de riesgo. Aquí entra una de las soluciones más simples y efectivas: la isla peatonal.
Las islas peatonales son medianas pequeñas, generalmente de alrededor de un metro de ancho, que permiten dividir el cruce en dos etapas. El peatón cruza primero hasta un punto seguro y luego completa el trayecto. Esto reduce el riesgo, facilita la toma de decisiones y mejora la seguridad percibida.
El impacto de estas islas va más allá de la seguridad. Al hacer más amigable el entorno para el peatón, se incentiva la movilidad a pie. Y cada persona que opta por caminar representa, en términos prácticos, un vehículo menos en la vía.
En conjunto, estas medidas -liberar intersecciones, impedir la ocupación indebida de carriles, habilitar carriles cortos de giro, mejorar la conectividad y priorizar al peatón- comparten una característica esencial: son sencillas. No requieren megaproyectos ni inversiones extraordinarias, sino criterio técnico y voluntad de ejecución.
El verdadero desafío no es la falta de soluciones, sino la tendencia a ignorar las más evidentes. En movilidad urbana, lo sencillo bien ejecutado suele ser más transformador que lo complejo mal concebido.