No es solo percepción. Desde 2023, la cantidad de visitantes hondureños a El Salvador ha venido en aumento y se vuelve más evidente en momentos como la recién pasada Semana Morazánica.
Las autoridades salvadoreñas registraron un incremento aproximado del 20% del ingreso de hondureños por vía terrestre, con respecto al mismo período del año pasado, despertando las alarmas en Honduras y los comentarios de todo tipo en redes sociales.
Los turistas hondureños no solamente salieron a El Salvador; el segundo destino más visitado sería Guatemala, despertando la pregunta que ha encendido críticas: ¿por qué los hondureños salieron en busca de otros destinos, en lugar de hacer turismo interno?
Los motivos suelen ser múltiples; por ello, sin pretender hacer un análisis exhaustivo, buscaremos resumir los aprendizajes que nos ofrece esta experiencia.
En primer lugar, tanto El Salvador como Guatemala mantienen campañas de imagen en Honduras durante casi todo el año, no como una acción eventual, sino como parte de una estrategia bien estructurada.
Ambos países, con las diferencias que significa tener un promotor como el presidente Nayib Bukele, basan su promoción como destino turístico no solamente en la publicidad tradicional, sino en una combinación de impacto entre influenciadores digitales y noticias formales.
La estrategia de imagen de país que desarrolla El Salvador parece tener eco no solamente en Honduras, sino en toda América Latina, que admira los avances alcanzados, especialmente en materia de seguridad.
Y es justo allí donde radica una de las grandes fortalezas de El Salvador: la seguridad es fundamental para priorizar un destino. Por esto también encontramos diferencias entre el número de visitantes hondureños recibidos por El Salvador, que supera aproximadamente cuatro veces la cantidad recibida por Guatemala.
¿Lo sucedido en la Semana Morazánica es muestra de un desdén de los hondureños por su propio país? No necesariamente. Además de la seguridad, el turismo puede estar motivado por la curiosidad -recordemos el recién inaugurado mausoleo de Morazán-, así como por la relación calidad-precio de los servicios de alojamiento y alimentación.
Una estrategia de promoción como destino turístico no es un simple ejercicio aislado de marketing, sino la articulación de múltiples actores (dependencias de gobierno, empresa privada, sociedad civil y medios de comunicación) con objetivos compartidos.
La prueba de fuego es la coherencia entre lo esperado y la experiencia del turista, así como la constancia a través del tiempo.
Honduras tiene una belleza impresionante; sin embargo, algunos destinos son aún recursos turísticos, no productos turísticos, pues no ha sido suficiente la inversión en infraestructura y seguridad, así como en capacitación de las personas para hacer de cada visita una experiencia memorable.
Que las comparaciones viscerales, muchas con tinte político y un terrible desdén por lo nuestro, den paso a planteamientos más constructivos y a los cambios que necesita el país para posicionarse interna y externamente. Hay que actuar.