El gran artista Miguel Ángel tardó mucho tiempo en dar los últimos retoques a una de sus obras más famosas. Aunque la pintura parecía terminada para quienes la contemplaban, él continuaba trabajando cuidadosamente en pequeños detalles.
Cierto amigo que lo visitaba casi todos los días le preguntaba constantemente: “¿Qué has hecho hoy?”. Y el maestro respondía con toda naturalidad: “Hoy he perfeccionado ese detalle de la mano, he mejorado la sombra de aquella arruga, he corregido la luz en una parte del vestido o he añadido algunos pequeños detalles que antes no estaban”. “Pero esas son bagatelas”, le dijo un día su visitante. “¿Realmente vale la pena dedicar tanto tiempo a cosas tan pequeñas?”, añadió luego. Miguel Ángel contestó: “Ciertamente, parecen cosas pequeñas; pero la perfección se hace de bagatelas, y la perfección no es una bagatela”.
Como bien dijo un autor, la vida está construida de pequeños detalles, de esas pequeñas cosas que vamos afrontando día con día. Nadie construye una vida significativa de golpe, con un solo gesto grandioso. Ésta se construye, realmente, con la suma silenciosa de decisiones cotidianas: cómo tratamos a quienes nos rodean, cómo empleamos nuestro tiempo libre, cómo respondemos ante la frustración o el cansancio, etc.
Quizás, es posible que en este momento usted no esté viendo ningún progreso en cada uno de sus esfuerzos. Quizás, es posible que pudiera estar sintiendo que sus días se repiten cansinamente sin ton ni son. Sin embargo, es precisamente esa constancia invisible; ese “retocar” a diario nuestro carácter y nuestras relaciones; ese aprovechar el tiempo en pequeña escala, sea adquiriendo una nueva habilidad, leyendo un par de páginas de ese libro que tanto se desea leer, reflexionando sobre las propias decisiones, disfrutando la naturaleza o compartiendo brevemente con un ser querido; eso es lo que, con el tiempo, revelará una vida bien vivida. No existe cosa tan pequeña que no merezca nuestra atención. Puede parecer una bagatela, pero no olvidemos que de esas bagatelas está hecha la vida, y la vida no es una bagatela.