“La paz no es solamente la ausencia de conflicto, sino la presencia de justicia”: Martin Luther King Jr.
La nación nunca puede alcanzar el potencial cuando los ciudadanos viven en una zozobra de temores. La seguridad no es un lujo ni una responsabilidad exclusiva de la policía; es un derecho fundamental y una condición para vivir en familia, tranquilos, tener empresas productivas y vivir en comunidades en paz. ¿Por qué están aumentando los robos, la delincuencia, los secuestros y la inseguridad?
Las razones son muchas: la desigualdad, la falta de oportunidades, la desintegración familiar, el reclutamiento de jóvenes para estructuras criminales, el narcotráfico y la impunidad pueden contribuir a este fenómeno.
La realidad es que la denuncia no encuentra respuesta; la ley no se aplica. Como dicen en la calle, las cosas las arreglan con plata o con plomo; es allí donde se debilita la confianza ciudadana. La seguridad siempre produce resultados que trascienden las calles y el corazón humano: fortalece la inversión, genera empleo, protege la educación, favorece el turismo y permite que los negocios crezcan y que la gente respire aires de paz. Una sociedad segura no solo salva vidas, sino que también protege sueños, asegura patrimonios y oportunidades para las nuevas generaciones.
Esto requiere un esfuerzo compartido. El Estado debe prevenir el delito, investigar con profesionalismo, garantizar una justicia independiente y combatir la corrupción. Cada ciudadano debe denunciar responsablemente, respetar las leyes, rechazar la compra de objetos robados, proteger a la niñez, promover los valores en el hogar y colaborar con las autoridades sin recurrir a la violencia ni tomar la justicia por mano propia.
La Biblia declara: “Y el efecto de la justicia será la paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre” (Isaías 32:17, RVR1960).
La paz duradera no se construye únicamente con vigilancia, sino también con justicia, integridad y responsabilidad. Es un enemigo invisible que aparece como un fantasma, pero se desvanece. ¡Fuerza y honor!