El desarrollo de la capacidad de análisis y el pensamiento crítico son indispensables tanto en la actualidad como lo fueron en el pasado; no basta con tener acceso a grandes cantidades de información a través de una pantalla, siempre es fundamental aprender a valorar la información y discernir.
Por eso, los resultados del Programa de Evaluación Internacional de Alumnos PISA 2025, desarrollada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ha generado preocupación alrededor del mundo. De manera global, el rendimiento de los estudiantes en lectura y matemáticas disminuyó, acentuándose en América Latina.
La evaluación aplicada en más de 91 países, con una muestra de 750 mil estudiantes, se centró en ciencias, donde hay un estancamiento en los países miembros de la OCDE, que son los de mayor desarrollo.
En América Latina, la situación es más inquietante, pues los resultados demuestran un rezago educativo y toda la región se mantuvo por debajo del promedio de los países de la OCDE. En Centroamérica, Costa Rica y El Salvador alcanzaron los mejores resultados, mientras que Guatemala se situó entre los puestos más bajos a nivel global.
¿Y Honduras? Por decisión del gobierno anterior, Honduras no participó en las pruebas PISA, por eso no hay resultados.
Como si se tratara de una metáfora que representa mucho más, quedarnos fuera de las pruebas PISA es solamente la representación de la trascendencia de una decisión política en temas mucho más sensibles y fundamentales para el desarrollo, como lo es la educación.
Mientras el mundo desarrollado se plantea cómo lograr un mejor desempeño de los jóvenes en un mundo digital, en Honduras aún hay que pensar en cosas más elementales: contar con espacios físicos dignos para el adecuado desarrollo del proceso enseñanza - aprendizaje.
Por ejemplo, durante semanas, las redes sociales nos mostraron al creador de contenido y filántropo Shin Fujiyama, construyendo una escuela en La Mosquitia y la realidad que viven sus pobladores, que podría parecernos muy lejana. Ese caso tan viral es solo una muestra de lo que sucede tierra adentro.
Nuevamente encontramos una brecha grande: mientras en el sector rural y en la periferia de las ciudades las malas condiciones de infraestructura educativa son tema añejo sin solución definitiva, en las ciudades los desafíos son otros, vinculados con el adecuado uso de teléfonos, tabletas y computadoras.
En un comunicado de prensa, Mathias Cormann, secretario general de la OCDE, señala: “El informe PISA 2025 muestra que es urgente revertir la disminución del rendimiento académico. Los mejores sistemas educativos se centran en una menor cantidad de áreas con una mayor profundidad, invierten en los docentes, involucran a los padres y ofrecen apoyo específico a los estudiantes y las escuelas que más lo necesitan”.
“La tecnología y la IA pueden reforzar el aprendizaje y contribuir a la preparación de los jóvenes para el futuro, pero solo si se utilizan con criterio, y no en detrimento de la atención, el esfuerzo y la comprensión”, puntualiza.
Sabemos por donde pasa el camino, pero se requiere voluntad política y priorizar recursos para avanzar en él y justo allí es donde está la mayor prueba.
¿Seremos capaces de superar los desafíos de la educación para una nueva era o decidiremos no participar?