El artículo 128, numeral 3, de la Constitución de la República consagra el principio de: “A trabajo igual corresponde salario igual sin discriminación alguna...”.
Desde que inicié mis labores como médico general en 1986 no recuerdo un año en el cual el Colegio Médico de Honduras no haya tenido que intervenir para que la Secretaría de Salud cumpliera con sus compromisos de pago con los médicos contratados. Estamos hablando de 40 años.
¿Acaso a los políticos de turno se les escapa de su razonamiento que los médicos trabajan porque necesitan ese sustento para sus vidas? ¿Es tan difícil pensar eso? ¿Pensarán que es inconcebible que un grupo de personas tengan que tomar medidas enérgicas para obtener lo que la Constitución les asegura?
Políticos que se vuelven tan serviles a las directrices que les dan que inclusive tratan de hacer ver a los médicos como inhumanos, fríos y sin vocación porque exigen que les paguen sus salarios.
¿Quién trabaja de gratis? ¿Qué empresa privada tiene trabajadores sin salario?
Todos estamos de acuerdo en que la situación económica está peor que antes. Entonces, ¿por qué pensar que a los médicos no les afecta?
¿Cómo se le puede ocurrir a un politiquillo que un trabajador va a vivir sin su sueldo un mes, dos, seis meses?
Por favor, expliquen ¿por qué ustedes sí tienen la razón (... a ustedes sí les pagan puntual) y los médicos no? ¿Cómo quieren convencer a los médicos que el hecho de que no les paguen es lo más normal del mundo? ¿Quién entendería eso?
Este país no mejora porque nadie se pone la mano en la conciencia y trata de ser lo más correcto y confiable.
Cada cuatro años llegan unos prometiendo lo correcto, pero en el camino se diluyen en las triquiñuelas de la política nauseabunda. En el arte de ser hipócritas. Y en este Gobierno que se depositaron esperanzas como que no encuentra el camino.
La Secretaría de Salud debe tener un ministro haciendo funciones 24/7 y a quien contarle las costillas.
Y para no tener conflicto de intereses lo correcto sería que los subsecretarios no fueran médicos. Deslucen la profesión por acomodarse a intereses partidarios.
Y nadie puede demeritar o denigrar a los médicos por exigir les paguen el dinero por el trabajo que ya realizaron.
En este pleito, el Estado no ha cumplido sus obligaciones laborales.
Acepten sus culpas, sean decentes.