Hace algún tiempo, en una película mejicana, escuché un refrán por primera vez: "Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa".
Me pareció absurdo y jocoso, pero a la vez cierto en su ambigüedad. Una frase que parece no decir nada, pero según cómo están las cosas en el mundo actual, tal vez diga más de lo que parece. Y es aplicable a muchas situaciones en todos los ámbitos del desempeño humano. Vivimos confundiendo cosas que se parecen, pero que no son lo mismo.
Recientemente celebramos el 205 aniversario de la independencia del imperio español. El concepto es que dejamos de ser gobernados desde afuera para adquirir el derecho de gobernarnos a nosotros mismos. ¿Serio?
Una cosa es ser independientes y otra cosa es poder gobernar. Tras 205 años podemos afirmar con absoluta certeza que estábamos mejor cuando estábamos peor. Dejamos de ser vasallos de España para vivir secuestrados por una clase política cada vez de peor calidad, insensible, descarada, vulgar, inmoral y sin ningún ánimo de servir al pueblo, de legislar correctamente en beneficio del país.
Años, décadas, siglos de malos gobiernos. No aprenden de la historia y olvidan sus promesas. Todos y cada uno con la misma cantaleta: "¡Ahora sí!".
Ya no se cuidan de las apariencias, siguen haciendo lo que los anteriores gobiernos que criticaban hacían. Es lo mismo, solo que de otro color. Y no les importa que se les señale. Irreverentes. Lo que importa es llegar al poder y después relajarse, disfrutar las mieles.
Malas decisiones administrativas, negocios sucios saliendo a la luz, duplicidad de funciones en puestos directivos, nombramientos apegados al compadrazgo político, no en base a meritocracia.
Es increíble cómo la vulgaridad y la falta de respeto es lo cotidiano en ese ambiente. Se perdió el buen gusto de la diplomacia. Ahora mentarse a la progenitora, utilizar palabras soeces, es frecuente, inclusive llevado a cabo por mujeres. Sí, la igualdad de derechos ha llegado hasta eso. Se expresan peor que el más macho.
205 años perdidos en el tiempo. Tirados a la basura. Porque cada vez vamos peor. Los políticos en retroceso.
No son congruentes. Sus palabras y acciones son divergentes. ¿Qué se puede hacer para mejorar la clase política? Esa es la pregunta.
205 años avanzando hacia la oscuridad.
Una cosa es estar en el gobierno y otra cosa estar en la oposición. Los roles cambian, el guion cambia, los actores cambian, las máscaras cambian, los guasones cambian. Es una tragicomedia repetida cada 4 años desde hace muchas generaciones.
Pero no compliquemos las cosas. Al final, una cosa es una cosa..., y otra cosa es otra cosa.