¿Cómo se pudo evitar el caso Koriun?

El colapso del esquema Koriun dejó en evidencia los riesgos de los fraudes financieros y la urgente necesidad de fortalecer la educación y supervisión económica en el país

  • Actualizado: 11 de enero de 2026 a las 23:45 -

El esquema de Koriun atrajo a numerosas personas con la promesa de retornos muy por encima del promedio del mercado. Sin embargo, el negocio no contaba con ninguna actividad productiva real. Su modelo se basaba exclusivamente en captar recursos de nuevos inversionistas para pagar los supuestos “rendimientos” a los inversionistas anteriores, operando, así como una pirámide financiera.

Este tipo de estructura, conocida como esquema Ponzi, siempre colapsa tarde o temprano, pues depende de un flujo constante de nuevos aportes. Cuando este flujo se detiene o disminuye, la estructura se derrumba, y los últimos en ingresar suelen ser quienes más pierden. El impacto de Koriun fue devastador: cientos o miles de personas perdieron sus ahorros, en muchos casos el fruto de toda una vida de trabajo. Lo más alarmante es que este tipo de fraudes no es nuevo, y sin embargo se sigue repitiendo.

La falta de educación financiera hace que las víctimas potenciales no detecten las señales de alerta más evidentes. Este caso pudo haberse evitado con dos pilares fundamentales. El primero es una mayor educación financiera a nivel masivo. Si las personas hubiesen contado con conocimientos básicos, habrían cuestionado de inmediato la sostenibilidad de la propuesta y reconocido las señales de alarma.

El segundo pilar es una regulación y supervisión más robusta por parte del Estado. Un sistema de vigilancia más activo, con capacidad de actuar de forma preventiva y no únicamente reactiva, podría frenar operaciones fraudulentas antes de que alcancen dimensiones tan perjudiciales.

La educación financiera en Honduras no es un lujo, sino una necesidad nacional urgente. Prevenir fraudes, fomentar la inversión productiva y mejorar la salud económica de las familias requiere un esfuerzo coordinado entre individuos, empresas, medios y Gobierno. No se trata solo de enseñar a las personas a ahorrar, sino de empoderarlas para que comprendan los riesgos y oportunidades que ofrece el sistema financiero. Casos como el de Koriun deben servir como recordatorio de que la ignorancia financiera cuesta caro.

El desconocimiento abre la puerta a la manipulación, al endeudamiento insostenible y la pérdida de patrimonio. En cambio, el conocimiento actúa como un escudo: permite tomar decisiones informadas, evita caer en promesas engañosas y fomenta una cultura de inversión responsable.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias