Busquemos la luz

Este es un momento para acercarnos y para crecer juntos en la fe, para comprender el significado de la muerte y resurrección de Jesucristo

  • Actualizado: 30 de marzo de 2026 a las 00:00 -

Hace pocos días, leí una noticia que me llamó poderosamente la atención: Una delegación de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE) visitó al papa León XIV. Entre los temas tratados en dicha reunión está la alerta sobre el incremento global de prácticas vinculadas al esoterismo, el ocultismo y el satanismo. Esta información no debe ser tomada a la ligera, especialmente para quienes tenemos el deber de guiar a niños, niñas y jóvenes.

Si observamos los acontecimientos actuales, la violencia parece ir en crecimiento en todo el mundo: aumento de la hostilidad en redes sociales, crímenes horrendos, redes de pederastia, el debate sobre la eutanasia y conflictos permanentes; podemos deducir que la alerta de la AIE tiene fundamento. Y eso parece a simple vista, ¿qué más habrá? El mundo siempre ha estado en convulsión, podríamos pensar; sin embargo, los avances de la tecnología permiten ampliar el impacto de esa “convulsión”, haciéndonos partícipes, contribuyendo a visibilizar hechos.

El acceso a la información siempre tiene sesgos; en el caso de las redes sociales digitales, ese sesgo proviene principalmente del propio algoritmo, que se alimenta de los intereses particulares de cada usuario. No ocupamos que alguien más nos imponga una agenda mediática; nosotros mismos imponemos nuestro espectro de acción y lo construimos con nuestro interés, marcado en tiempos de visualización, clics y reacciones. La exposición constante ante noticias sobre los temas mencionados rápidamente deja de sorprendernos y podemos pasar a la indiferencia o a la normalización.

Además, la búsqueda de respuestas puede llevar a caminos insospechados.Particularmente, la segunda alternativa, la de la normalización, es la que considero muy peligrosa, porque anula nuestra capacidad de discernimiento. La normalización de la violencia, de lo oscuro, del esoterismo son situaciones que deben llamar la atención y ocuparnos.

No podemos alejar a las nuevas generaciones del mundo en el que se encuentran inmersas, pero sí podemos guiarlas, conversando con ellas, forjando su propio criterio, para que puedan ser capaces de alejarse de la oscuridad. La Semana Santa llega como un respiro y una oportunidad valiosa para cultivar la vida espiritual de los más jóvenes y elevar los mensajes que promuevan la paz, en su sentido más amplio.

Más allá de la distracción vacía, este es un momento para acercarnos y para crecer juntos en la fe, para comprender que el significado de la muerte y resurrección de Jesucristo debe vivirse de forma personal, no como historia antigua, sino como presente permanente y con pleno sentido. Prioricemos la paz, busquemos la luz.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias