Recientemente, en un parque zoológico del Reino Unido, un joven de 20 años, con una incierta historia de padecimientos mentales, entró en el hábitat de los tigres, fue atacado por uno de ellos y murió. El tigre no fue sacrificado.
El zoológico más antiguo que sigue funcionando es Schönbrunn, en Viena. Se creó en 1752 y abrió al público en 1779. Se estima que hay alrededor de 10,000 zoológicos y parques de animales en el mundo, pero no existe un registro global completo. La base de datos más amplia, Species360, registraba que había unos 2.9 millones de animales vivos en estas instalaciones, según el corte de 2020.
Un estudio publicado en 2026 reunió 1,047 accidentes documentados en zoológicos, parques y acuarios de todo el mundo desde 1815, pero señala que no existe un registro internacional completo y no ofrece un total mundial de visitantes muertos.
A esta altura de nuestra sobrevalorada evolución, ¿qué sentido tiene tener animales salvajes en cautiverio como exhibición? ¿Cuál es el propósito?
A lo largo de la historia, hay innumerables ejemplos de la manera como la crueldad con los animales sirve de espectáculo. El circo romano hizo de la muerte violenta de animales y humanos una gran diversión.
Hemos avanzado en reconocer que los animales sienten dolor y miedo, pero aún los mantenemos en cautiverio o los usamos para entretenernos. Los rodeos y las corridas de toros son algunos ejemplos.
En biología, sin embargo, nosotros también somos animales: pertenecemos al reino Animalia. Somos mamíferos, primates y homínidos. Nuestra especie, Homo sapiens, apareció hace unos 300,000 años. Pero nunca dejamos de ser animales.
Lo que nos distingue es que evolucionamos en nuestras capacidades, creamos un lenguaje complejo, una cultura, una capacidad de reflexionar. Desarrollamos el intelecto.
Somos una especie animal que ha adquirido un poder extraordinario sobre otras especies. Pero hemos soslayado la responsabilidad que este poder nos confiere en causar dolor y sufrimiento en ellas. Seguimos utilizando los animales para razones que no fueron diseñados en el plan de la creación.
Y es que no se puede pedir menos a humanos que viven en confrontación constante entre ellos mismos, por los motivos más insignificantes. Hemos evolucionado en todo, pero nos hemos vuelto más insensibles. Entendemos mejor el sufrimiento y, aun así, seguimos causándolo.
El ser humano es una criatura enigmática. Su corazón es bueno por nacimiento, pero su mente lo desquicia. Vive constantemente en una lucha entre lo que desea y lo que debe hacer. Y es más agradable complacer el ego.
Así estamos en estos tiempos. Una civilización que sabe más y puede más, pero que se conmueve menos ante el sufrimiento. Eso no es el sentido correcto de la evolución humana.
Según la noticia, el tigre no fue sacrificado. Yo me pregunto: ¿y por qué motivo lo iban a sacrificar?