Kiev, Ucrania. Wilson Noel Quintero Guzmán, exoficial del Ejército de Honduras con 11 años de trayectoria y especialista en ingeniería militar, vive en cautiverio en un centro de detención de Ucrania tras huir del frente ruso.
Su caso, difundido por el proyecto Camino a Casa, saca a la luz una red de reclutamiento engañoso que opera en Latinoamérica.
Quintero dejó las Fuerzas Armadas en 2024 para emprender una vida civil como conductor de transporte pesado, según el medio argentino Infobae.
Todo comenzó cuando encontró en Facebook un anuncio que ofrecía un puesto como guardia de seguridad privada en Rusia, con un sueldo competitivo. A partir de ese anuncio, contactó por WhatsApp a un intermediario hispano.
Con la promesa de que le reembolsarían los pasajes, pagó su propio boleto y voló a Moscú en mayo. Al llegar, fue retenido en una casa de seguridad junto a otros siete extranjeros, quienes en su mayoría eran colombianos. Allí les quitaron los pasaportes y los dejaron incomunicados.
Wilson comentó que a él junto con otros hombres los trasladaron a la provincia fronteriza de Bélgorod con una ametralladora PKM para usarlo como "carne de cañón".
Ante la falta de suministros, recurrió a sus conocimientos de supervivencia para filtrar agua de lluvia para no deshidratarse.
Tras ser atacados por fuego enemigo, perder a tres integrantes y sufrir la herida de un compañero boliviano, Wilson coordinó por radio con otros dos reclutados, un colombiano y un paraguayo, para evacuar al lesionado ya que los oficiales rusos se negaban a brindar auxilio médico.
Al detectar la deserción, el comandante ruso ordenó abrir fuego contra ellos y en respuesta, los hombres abrieron fuego defensivo, eliminando a dos militares rusos, confiscaron sus fusiles, dos radios y emprendieron la huida guiándose con un mapa satelital de teléfono.
Después de escapar, para evitar ser detectados por drones y artillería, avanzaron hacia líneas ucranianas cubiertos con mantas térmicas y con una bandera blanca improvisada.
Actualmente, Quintero se encuentra resguardado bajo la condición legal de prisionero de guerra.
Desde su cautiverio, el exmilitar pide la intervención consular del Gobierno de Honduras para ser incluido en un programa de repatriación o en un intercambio de prisioneros.