Washington, Estados Unidos. La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) denunció que las autoridades rusas cometireron el delito de trata de personas al reclutar a ciudadanos extranjeros para combatir en el frente de guerra en Ucrania.
El informe, compartido en exclusiva con Infobae por la Comisión de investigación, fue presentado este lunes durante la 27.ª sesión plenaria de la Tercera Comisión de la Asamblea General de la ONU.
En el informe se alertó sobre la existencia de redes organizadas que, mediante engaños, captaron a decenas de latinoamericanos, incluidos hondureños y salvadoreños, para incorporarlos a las filas de las Fuerzas Armadas de Rusia.
La investigación del grupo de expertos contó con la colaboración de Infobae, medio que aportó documentos y testimonios directos relacionados con casos registrados en Honduras, El Salvador y República Dominicana.
Además, ese medio documentó recientemente el caso de un guatemalteco que combate en territorio ruso y la situación de ciudadanos panameños que continúan desaparecidos tras ser captados por estas redes.
Los investigadores de la ONU encontraron pruebas contundentes de prácticas de reclutamiento forzado o fraudulento en al menos 29 países: Azerbaiyán, Bangladesh, Belarús, Bolivia, Brasil, Botsuana, Camerún, Colombia, República Dominicana, El Salvador,Ghana, Honduras, India, Jordania, Kenia, Marruecos, Nigeria, Perú, Filipinas, Sudáfrica, Somalia, Sri Lanka, Tayikistán, Túnez, Turquía, Uganda, Uzbekistán, Yemen, Zimbabue.
Los testimonios recopilados por los investigadores indican que los extranjeros recibieron poca o ninguna preparación militar antes de ser enviados a las zonas más peligrosas del frente oriental de Ucrania.
De acuerdo con las conclusiones del informe, los combatientes extranjeros fueron destinados a misiones de alto riesgo que terminaron en muertes, desapariciones forzadas y capturas.
El caso del hondureño Wilson Quintero
Uno de los casos documentados es el de Wilson Noel Quintero Guzmán, un hondureño que viajó a Rusia por una oferta laboral como guardia de seguridad. Sin embargo, una vez en el país, le quitaron sus documentos y lo obligaron a combatir en el frente ruso.
"En Facebook yo encontré un anuncio en el cual ofrecían trabajo de guardia de seguridad en Rusia y ofrecían un salario bastante competitivo. Ahí en el anuncio pinché sobre un enlace y automáticamente se abre un número de WhatsApp que era un número de una persona latina, que creo que es la que encarga de hacer eso. Y a través de él fue cuando en el mes de mayo yo llegué a Rusia por el trabajo como guardia de seguridad. En cambio, ya estando en Rusia, todo cambia. Ahí le quitan todos los derechos a uno, le quitan su documentación, lo meten al búnker de un hotel", empezó contando el catracho.
Según su testimonio, le prometieron trabajo y nuevas oportunidades, pero al llegar fue trasladado a una casa de seguridad, donde le quitaron sus documentos y lo obligaron a firmar contratos en ruso que no podía entender. “No le dan posibilidad a uno de traducir esos documentos”, relató. También afirmó que, aunque le depositaron dinero, posteriormente lo llevaron al banco y le quitaron casi todo.
El exmilitar contó que fue enviado a una zona de combate en la ciudad de Belgorod, donde, según dijo, él y otros compañeros pasaron varios días sin comida ni agua suficiente. “Ellos solamente le dan el fusil y sí, uno dispara nada más, pero no recibe ninguna táctica de combate ni nada, solamente lo mandan y nada más”, manifestó.
Agregó que decidió escapar junto con otros compañeros después de que uno de ellos resultara herido y, según su versión, no recibiera atención médica de los rusos.
El hondureño afirmó que logró llegar a posiciones ucranianas junto con otros compañeros y que allí recibieron alimentos, agua y atención.
Ahora busca advertir a otros hondureños y ciudadanos latinoamericanos sobre las ofertas laborales que, según su experiencia, sirven para reclutar personas y enviarlas al frente de guerra.
“Esos anuncios son la verdad completamente falsos y es todo lo contrario. Entonces no nos caigan en esa trampa”, advirtió.
Su recomendación fue evitar viajar a Rusia por este tipo de ofertas: “Mejor que queden en sus países, o bueno, busquen otro destino, pero menos Rusia”.
El documento también aclara que, desde la perspectiva del derecho internacional humanitario, las personas afectadas no deben ser consideradas mercenarios. Al incorporarse formalmente a las Fuerzas Armadas rusas, adquieren la condición jurídica de combatientes y deben recibir las protecciones previstas para los prisioneros de guerra en los Convenios de Ginebra.
ONU pide a Rusia repatriar a las víctimas y poner fin a los contratos
El informe señala que los reclutadores que operaban en Centroamérica utilizaban redes sociales y agencias informales para captar a hombres de entre 18 y 60 años, especialmente a quienes se encontraban en situaciones de vulnerabilidad socioeconómica.
Las ofertas iniciales no hacían referencia a trabajos militares. En cambio, ofrecían salarios elevados en moneda extranjera por realizar trabajos civiles en territorio ruso, como guardias de seguridad, conductores, mecánicos, soldadores y personal de mantenimiento en instalaciones logísticas o almacenes.
Cuando los interesados aceptaron las propuestas, los intermediarios se encargaron de gestionar los visados de entrada y organizar los itinerarios aéreos, que incluían múltiples escalas en distintos capitales internacionales.
Una vez en Rusia, los reclutados fueron despojados de sus teléfonos móviles y pasaportes, una medida que les impedía desplazarse libremente. Después de esto, las autoridades los trasladaban rápidamente a bases militares, donde los obligaban a firmar contratos redactados únicamente en ruso, idioma que no comprendían.
De acuerdo al informe, quienes se negaban a aceptar las condiciones o intentaban cancelar los acuerdos eran amenazados con penas de prisión, golpizas o deportación inmediata.
Entre los documentos relacionados con estos casos figura uno del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia y de la Unidad de Control Fronterizo del Servicio Federal de Seguridad en el Aeropuerto Internacional de Vnukovo, perteneciente a un ciudadano salvadoreño que fue engañado.
El reporte atribuye responsabilidad directa a la estructura de mando militar del Gobierno ruso por permitir y organizar estos mecanismos de reclutamiento ilegítimo.
Ante esta situación, la Comisión de la ONU pidió al Kremlin que anule de inmediato los contratos de servicio militar firmados bajo engaño o coacción, libere a los ciudadanos extranjeros afectados y garantice su regreso seguro a sus países de origen.
Asimismo, los expertos solicitaron a los gobiernos latinoamericanos que eviten procesar penalmente a estos ciudadanos cuando regresen a sus hogares, al reconocerlos formalmente como víctimas de trata de personas. Además, instaron a las autoridades a intensificar las investigaciones judiciales para identificar y desmantelar las redes clandestinas de reclutamiento que operan en sus respectivos países.