La misión de observación electoral en Perú de la Organización de Estados Americanos (OEA) señaló este domingo que la jornada de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales transcurre "de manera tranquila y en paz", e instó a la población a aguardar con calma los resultados.
"Hemos estado presentes en alrededor de 300 recintos electorales y la jornada se está desarrollando de manera tranquila y en paz. Los problemas que eventualmente se han presentado se han ido resolviendo de acuerdo a la normativa vigente", aseguró el jefe de la misión, el boliviano Víctor Rico.
La OEA, que ha desplegado a 92 observadores en el país para esta cita electoral, reportó un participación del 35 % a la mitad del día, en el que la votación se desarrolla entre las 7.00 y 17.00 hora local (entre las 12.00 y 22.00 GMT).
Comparto el mensaje de nuestro jefe de la Misión de Observación Electoral (MOE) de la @OEA_oficial 🇵🇪 @VictorRicoF, tras haberse cumplido la primera mitad de la jornada electoral. https://t.co/M0eYj6oOqi
— Gerardo de Icaza (@gerardodeicaza) June 7, 2026
"Hacemos un llamado para que los peruanos y peruanas que aún no votaron salgar a votar, porque es un día muy importante para la democracia peruana. Es el día que la soberanía vuelve a la gente. La ciudadanía tiene que expresar a través de su voto y esperar con tranquilidad con los resultados", sostuvo Rico.
La segunda vuelta de los comicios presidenciales se celebra entre la derechista Keiko Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), quien fue condenado a prisión por delitos de lesa humanidad y escándalos de corrupción; y el izquierdista Roberto Sánchez, que reivindica al expresidente Pedro Castillo (2021-2022), condenado por el fallido golpe de Estado de finales de 2022.
Más de 27,3 millones de peruanos están convocados a las urnas para elegir al próximo presidente del país para el período 2026-2031, en unos comicios que podrían convertir al ganador en el noveno mandatario de Perú en los últimos diez años, tras una década marcada por la inestabilidad política y una sucesión de destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento.