El gobierno de Nasry Asfura enfrenta un desafío que administraciones anteriores evitaron encarar: respaldar a las ciudades grandes y medianas en la implementación de sistemas de transporte urbano moderno, ante el acelerado crecimiento del parque vehicular y el aumento de los accidentes de tránsito.
Esta acción resulta clave para combatir el congestionamiento vial, que no solo golpea la economía de las familias y la productividad de los municipios, sino que también deteriora la calidad de vida de los habitantes y está dejando a miles de personas con discapacidades permanentes producto de accidentes diarios.
En San Pedro Sula, epicentro del caos vial, miles de ciudadanos padecen las consecuencias directas. Uno de ellos es Roger Isaula, trabajador de una fábrica, quien vive un calvario constante al desplazarse en autobuses inseguros, conocidos como rapiditos.
“Cada mañana salgo de mi casa y no sé si regresaré con vida o si mi familia tendrá que ir a un hospital para que me atiendan. Los rapiditos en los que viajo circulan a alta velocidad y ponen en riesgo a todos. Casi siempre hay accidentes que dejan muertos y heridos”, relató.
Por las tardes, las calles de San Pedro Sula, Tegucigalpa y otras ciudades con alta densidad poblacional se vuelven caóticas. Después de las cinco de la tarde se forman interminables filas de vehículos que afectan tanto a usuarios del transporte público como a conductores de automóviles particulares. Además del mayor gasto en combustible, esta situación obliga a miles de personas a llegar tarde a sus hogares.
Ante este panorama, cientos de ciudadanos han optado por adquirir motocicletas como alternativa de movilidad. Sin embargo, esta opción está llevando a muchos trabajadores —que circulan haciendo zigzag entre los vehículos— a hospitales y cementerios, tras sufrir graves accidentes en calles y carreteras.
Román Valenzuela, ortopedista y traumatólogo en San Pedro Sula, alertó sobre la urgencia de modernizar el sistema de transporte urbano. “Debido a la ausencia de autobuses seguros, la necesidad empuja a las personas a comprar motocicletas como alternativa, pero esta elección, aunque parece práctica, agrava los problemas”, explicó.
El especialista observa un aumento alarmante de accidentes graves que dejan personas lisiadas, muchas de las cuales no logran una adecuada atención médico-quirúrgica en hospitales públicos debido a la falta de insumos y medicamentos, así como a la saturación de los centros asistenciales.
“Los hospitales públicos enfrentan limitaciones severas. Los centros privados ofrecen atención especializada, pero no todas las personas pueden costearla. Las cirugías en extremidades resultan inalcanzables para la mayoría, profundizando la vulnerabilidad social”, añadió Valenzuela.
Falta de protección financiera
Víctor Canales, experto en seguros con 39 años de experiencia, expresó preocupación por la falta de protección financiera. “La mayoría de los ciudadanos carece de pólizas que cubran accidentes viales”, señaló.
“Las personas que viajan en rapiditos, en su mayoría, no cuentan con seguro. Cuando sufren un accidente no les queda otra opción que acudir a hospitales públicos en condiciones precarias. Al no tener cobertura, las familias deben usar sus ahorros o endeudarse para pagar los gastos médicos”, explicó.
Canales subrayó que, ante el bajo nivel de aseguramiento, las ciudades deben contar con sistemas de transporte público modernos y seguros que reduzcan los riesgos para la población.
Nelson Fernández, presidente de Inversiones Transportes y Servicios Especiales (Intrase), expresó su expectativa de que “el gobierno de Asfura considere el transporte urbano de las ciudades como una prioridad, algo que no hicieron gobiernos anteriores, pese a que la congestión vehicular en horas pico es cada vez más grave”.
Intrase, un consorcio integrado por más de 40 empresas, ha intentado durante varios años poner en marcha en San Pedro Sula el megaproyecto Metrosula, sin lograr respaldo gubernamental.
“Con un sistema moderno de transporte habría menos vehículos privados en circulación, calles más fluidas, reducción de los tiempos de viaje y una mejora en la productividad de la capital industrial. Las personas tendrían más tiempo para su familia y una mejor calidad de vida”, afirmó Fernández.