El Sistema de Naciones Unidas en Honduras puso en marcha un plan de acciones anticipatorias para enfrentar posibles efectos de la sequía, basado en pronósticos climáticos y en coordinación con el Gobierno a través de Copeco.
La estrategia se activa tras alcanzarse en marzo de 2026 los umbrales definidos en el Marco de Acción Anticipatoria, un mecanismo que utiliza información científica y proyecciones estacionales de lluvia para anticipar escenarios de riesgo antes de que se conviertan en crisis humanitarias.
Las intervenciones cuentan con un financiamiento de 4 millones de dólares (unos 106 millones de lempiras) del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF), un instrumento que permite ejecutar medidas de respuesta temprana sin esperar a que los impactos se agraven.
El plan contempla acciones en los municipios de Texiguat y Vado Ancho, en El Paraíso, así como en Curarén, Alubarén y Reitoca, en Francisco Morazán, donde se busca proteger a unas 65,000 personas en condición de vulnerabilidad.
Las agencias de Naciones Unidas involucradas: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura(FAO), Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Programa Mundial de Alimentos, implementarán intervenciones en seguridad alimentaria, salud, agua, saneamiento e higiene, además de programas de nutrición.
Entre las medidas previstas se incluyen asistencia alimentaria, apoyo a la producción agrícola y ganadera, fortalecimiento de sistemas de agua, vigilancia epidemiológica y atención nutricional dirigida a niños, mujeres embarazadas y en período de lactancia.
Las primeras entregas y acciones en campo están previstas para los próximos días, según los planes coordinados con autoridades nacionales y locales.
El coordinador residente de Naciones Unidas en Honduras, Alejandro Álvarez, señaló que este enfoque permite “reducir riesgos, proteger vidas y evitar que posibles impactos climáticos se traduzcan en crisis humanitarias”.
Honduras figura entre los países más vulnerables al cambio climático y enfrenta de forma recurrente los efectos de la variabilidad climática, especialmente en el Corredor Seco, donde fenómenos como El Niño afectan la seguridad alimentaria, el acceso al agua y la salud.
La acción anticipatoria busca precisamente intervenir antes de que los impactos se profundicen, mediante mecanismos preacordados que combinan financiamiento inmediato, evidencia científica y coordinación institucional.
El CERF, por su parte, es un fondo humanitario de Naciones Unidas que permite respuestas rápidas y oportunas ante emergencias y riesgos, incluyendo la implementación de estrategias preventivas como la acción anticipatoria.