San Pedro Sula, Honduras. “Quienes enseñan en zonas rurales no solo transmiten conocimiento académico; se convierten en el puente entre el aislamiento y las oportunidades. La labor docente en el campo no requiere de grandes infraestructuras para dejar una huella imborrable”.
De esta manera, José Carlos Ochoa, el único maestro que enseña a los niños de la Escuela Ángel Zúniga Huete, ubicada en la comunidad de Tezapa, una remota zona montañosa del municipio de Guata, Olancho, define la docencia.
Pero esta definición no solo se queda en palabras. Ochoa la traduce en actos. A bordo de una motocicleta, este docente, a quien toda la comunidad conoce como el “Profe”, se abre paso desde las 6:00 am entre montañas para llegar a las 7:00 am al humilde centro educativo.
Ahí es esperado con muchas ansias por sus alumnos. Un total de 52 niños, entre las edades de 6 a 14 años, quienes son la viva evidencia del olvido de aquellos que debería velar porque tengan las mejores condiciones para recibir el pan del saber. Esa puerta que les podría llevar a mejores oportunidades y tener un futuro mejor.
Llegar a la escuela no es fácil. Al estar en una zona remota, el camino conlleva cruzar ríos, pasar por puentes de madera en mal estado, maniobrar en caminos casi intransitables y subir cuestas pronunciadas que, muchas veces, ponen a prueba su fuerza, ya que la única manera de avanzar es caminar en el lodo y empujar su moto.
Llegar a la escuela no es fácil. Al estar en una zona remota, el camino conlleva cruzar ríos, pasar por puentes de madera en mal estado, maniobrar en caminos casi intransitables y subir cuestas pronunciadas que, muchas veces, ponen a prueba su fuerza, ya que la única manera de avanzar es caminar en el lodo y empujar su moto.
TikTok y Facebook, herramientas para ayudar
Todas estas dificultades, lejos de desmotivar al “Profe”, lo impulsan cada día. Su ánimo de hacer más por sus alumnos lo ha llevado a ver en las redes sociales, especialmente TikTok y Facebook, una oportunidad para que personas de buen corazón conozcan su día a día con los estudiantes y, de esta forma, se sumen a la iniciativa de mejorar su paso por la escuela.
Las grabaciones muestran desde cómo es recibido con tanto amor por sus alumnos hasta cómo le llevan aguacates, huevos de gallina, frutas y tazas de café con pan. Pero algo que causa admiración a quienes ven sus videos es cómo les ha enseñado a los niños a pedir la bendición de Dios, de la forma como lo hacían las generaciones de los años 90 para atrás, una tradición que prácticamente ha desaparecido.
El éxito de su iniciativa ha dado frutos. Los videos que sube a su cuenta de Facebook, registrada con el nombre de José Carlos Ochoa (El Profe), y a TikTok, bajo el usuario @jose_ochoa1512, han sido el enlace para que cientos de personas ahora apoyen a la niñez de la comunidad de Tezapa.
Los recursos que le donan los destina a mejorar la escuela. Uno de los proyectos que ha logrado desarrollar con estos recursos es la construcción de dos baños, además de conseguir que sus alumnos tengan uniformes, zapatos y útiles escolares.
Asimismo, logró la donación de una impresora que ahora facilita la impartición de clases y evita que los padres de familia viajen largas distancias para sacar las fotocopias del material que sus hijos necesitan.
LA PRENSA conversó con José Carlos el "Profe" para destacar su historia de compromiso y amor con la educción de los niños previo a la celebración del Día del Maestro el 17 de septiembre.
En la entrevista dijo: “Todo lo que recibimos para los alumnos como mochilas, útiles, uniformes y zapatos, es por donación de personas que confían en lo que hacemos. Todo lo hace Dios realmente porque incluso logramos provisiones de comida no solo para nuestros alumnos, sino también para otras familias”.
Además de cubrir necesidades de la escuela, Ochoa señaló que han logrado cumplir el deseo de sus alumnos de comer por primera vez una hamburguesa, algo que para cualquier hondureño de la ciudad es común y hasta aburrido, pero que para los niños era algo inalcanzable debido a vivir en extrema pobreza.
“Hacer lo que hago ha sido cumplir un sueño. Yo también fui a la escuela con zapatitos rotos, con los cuadernos en una bolsita plástica y siempre soñé con mejorar. Ahora ver que mis alumnos tienen mejores condiciones me alegra mucho porque ellos han alcanzado algo mejor que yo”, dijo el profesor, originario de Jano, Olancho.
“Mi comunidad necesita apoyo”
El docente indicó que, si bien es cierto llegan ayudas, la comunidad necesita mucha más. Según contó, la población carece de agua potable y le toca extraerla de pozos. Asimismo, que el mal estado de la carretera impide en gran manera que las ayudas lleguen.
“Es inhumano como viven las personas; necesitan apoyo. Le pido a las autoridades que ponga sus ojos en los niños de tierra adentro. En las comunidades que lo necesitan y que no actúen por impulso político, sino de manera humanitaria en beneficio de aquellos que viven en extrema pobreza”, demandó el docente.
Y prosiguió: “mi meta es llegar a atener una cita con el presidente de la República para pedirle un proyecto que siempre hemos querido en la comunidad y es tener agua potable, buena carretera y letrinas ya que la población va al monte a hacer sus necesidades”.
Asimismo, dijo que logró hablar con Ivette Arely Argueta Padilla, ministra de Educación, sobre las carencias que enfrentan en la escuela, pero lamentó que a la fecha no ha recibido respuesta.
“Hablé con la ministra de Educación y le pedí recursos para la escuela e incluso una plaza porque no me doy abasto con 52 niños, pero no recibí respuesta y seguimos esperando”, manifestó.
Añadió: “mis alumnos necesitan apoyo porque hay muchas limitantes. Ni siquiera con libros de texto contamos. Nos toca sacar copias de algunos libros que nos han donado”.
José Carlos Ochoa finalizó diciendo: “mi mayor sueño es ver la educación pública diferente. Muchas mentes brillantes se pierden por falta de oportunidades”.
La vocación, el esfuerzo y el amor con los que Ochoa, a quien en Tezapa llaman cariñosamente el “Profe”, enseña a sus alumnos son reconocidos en el departamento de Olancho. En su honor, han creado con inteligencia artificial canciones que expresan el agradecimiento por su compromiso con la niñez.
Una de las canciones dice: “En las aulas se siente un ambiente especial. Un guía, un amigo, un ejemplo a seguir. Con tiza y palabras nos enseña a soñar. Y el camino correcto nos ayuda a elegir. No solo son libros, no solo una lección. Es su mano extendida y su gran vocación. Es José Carlos Ochoa nuestro gran mentor. El que entrega el alma con todo el valor. Conocido por todos como el profe de honor, un hombre de pueblo de entrega y amor. Con un corazón gigante que no sabe de final. Ayuda a su gente, su entrega es total”.