Más de 1,400 jóvenes y adultos dieron este sábado un paso para retomar su formación académica al participar en las pruebas de Reconocimiento, Validación y Acreditación (RVA), un mecanismo que les permitirá certificar conocimientos adquiridos fuera del sistema educativo formal.
La jornada se desarrolló de manera simultánea en los 18 departamentos del país y reunió a 1,475 participantes mayores de 17 años que, por distintas circunstancias, no lograron concluir la educación básica.
Las evaluaciones buscan medir competencias en lectura, escritura y lógica matemática, habilidades que permitirán a los aspirantes acreditar estudios previos y acceder posteriormente a programas de educación media.
Según autoridades educativas, los participantes son personas que permanecieron al menos un año fuera del sistema escolar y que cuentan con la aprobación de sexto, séptimo u octavo grado. La iniciativa está orientada a quienes abandonaron sus estudios por motivos económicos, laborales, familiares o personales, pero desean continuar su formación.
"Muchos de estos jóvenes no pudieron terminar la educación básica por diferentes situaciones. Lo que se busca es brindarles una nueva oportunidad para que continúen estudiando y posteriormente puedan obtener un título de bachillerato", explicó Mirian Ochoa, directora general de Currículo y Evaluación de la Secretaría de Educación.
Uno de los centros de aplicación fue el Instituto Central Vicente Cáceres, en Tegucigalpa y la Universidad Pedagógica Francisco Morazán en San Pedro Sula, donde decenas de aspirantes acudieron desde tempranas horas para realizar las pruebas.
Entre ellos estuvo Ana López, originaria de Colón, quien considera que completar sus estudios puede abrirle nuevas oportunidades laborales y personales.
"Si estudiamos, las oportunidades se nos abren", expresó la participante, al tiempo que animó a otras personas que abandonaron la escuela a aprovechar este tipo de procesos.
Las pruebas RVA forman parte de una estrategia regional impulsada en Honduras, Guatemala y El Salvador para reconocer conocimientos obtenidos mediante experiencias laborales, comunitarias y de vida, sin que necesariamente hayan sido adquiridos dentro de un aula de clases.
Representantes de organismos internacionales que acompañan el proceso destacaron que este mecanismo permite reducir brechas educativas y ampliar las posibilidades de acceso a la educación para sectores históricamente excluidos.
Las autoridades educativas adelantaron que se prevé una segunda convocatoria para finales de este año o principios de 2027, con el objetivo de ampliar la cobertura y permitir que más personas puedan acreditar estudios y continuar su trayectoria académica.
En Honduras, miles de jóvenes abandonan cada año el sistema educativo por diferentes razones. Para muchos de quienes participaron este sábado, la prueba representó más que una evaluación: una segunda oportunidad para retomar un proyecto de vida que había quedado inconcluso.