La Secretaría de Salud mantiene bajo vigilancia epidemiológica a 263 personas sospechosas de sarampión, según informaron las autoridades sanitarias.
Estas personas cumplen con la definición de caso sospechoso, es decir, han presentado fiebre y erupción en la piel; no obstante, muchas de ellas ya han sido descartadas.
Odalys García, jefa del Programa Ampliado de Inmunización (PAI), aclaró que la mayoría de los casos sospechosos no tienen relación directa con los pacientes confirmados. Varios ya fueron descartados de manera clínica o mediante pruebas de laboratorio.
Homer Mejía, jefe de la Unidad de Vigilancia, indicó que varios de los sospechosos se mantienen bajo monitoreo constante como parte de las acciones de vigilancia epidemiológica.
Mejía detalló que los equipos de salud han intensificado las acciones de vigilancia en los departamentos de Cortés y Yoro, así como en las islas de Roatán y Útila, donde se concentran las investigaciones epidemiológicas más recientes.
Las autoridades resaltaron la importancia de establecer cercos epidemiológicos en las zonas, con el propósito de contener la propagación del virus.
En ese sentido, recordaron que el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, con una capacidad de transmisión elevada, en la que una persona infectada puede transmitir el virus hasta a 18 personas dentro de su entorno cercano.
Por lo que, ante los seis casos confirmados en el territorio hondureño, existe riesgo de propagación si no se adoptan las medidas de contención adecuadas, advirtieron los expertos.
Los especialistas indicaron que el sarampión se transmite a través de gotas respiratorias al toser, estornudar o hablar, y puede afectar a personas de todas las edades.
Sin embargo, representa mayor riesgo para niños menores de cinco años, adultos mayores no vacunados, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Entre los síntomas más comunes destacan fiebre, malestar general, congestión nasal y posteriormente un sarpullido característico en la piel, que suele aparecer entre 10 y 14 días después del contagio.
Las autoridades advirtieron que en algunos casos pueden presentarse complicaciones graves como neumonía o encefalitis, que requieren hospitalización e incluso pueden provocar la muerte.
Ante eso, las autoridades hacen un llamado a la población para vacunarse, pues una de las medidas más eficaces para contener el virus y reducir la propagación de la enfermedad.