San Pedro Sula, Honduras. Los resultados de las pruebas Pisa 2025 ya fueron anunciados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde).
El resultado global arroja un retroceso, a tal punto que los propios responsables del informe observaron que los resultados correspondientes a las evaluaciones efectuadas a lo largo de 2025 representan el desempeño promedio más bajo registrado entre los países miembros de la Ocde, si bien algunos países mantuvieron o mejoraron sus calificaciones en relación con mediciones anteriores.
Como ya viene siendo costumbre, Honduras se abstuvo nuevamente de participar, dejando pasar la oportunidad de evaluar su modelo educativo según estándares internacionales.
A este respecto, la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) comentó que la no participación de Honduras en esta clase de evaluaciones obedece a una falta de interés de parte de la Secretaría de Educación.
Las autoridades de la anterior administración argumentaron que los resultados de dichas pruebas podían tener repercusiones negativas entre los miembros de la clase magisterial, con lo que se da a entender que priorizaban no quedar en evidencia por sus deficiencias antes que aceptar el reto de perseguir la excelencia académica.
De hecho, lo más cerca que Honduras ha estado de participar fue en 2017, cuando formó parte de un reducido grupo de países que se sometió a las evaluaciones del denominado Pisa para el Desarrollo (Pisa-D), el cual, si bien sigue la metodología de Pisa, sus resultados no forman parte del Informe Pisa “oficial”.
En aquella ocasión fueron evaluados 4,773 alumnos de 15 años de edad en áreas como lectura, matemáticas y ciencias.
Al año siguiente, en 2018, las autoridades educativas repitieron el experimento en octubre de ese año. Los resultados, dados a conocer en diciembre, evaluaron a 5 mil alumnos de 15 años, 553 docentes en 213 centros educativos.
En aquella oportunidad, la Secretaría de Educación informó que el país había obtenido calificaciones equiparables a las del resto de los países participantes en el Pisa-D, destacando que dichos resultados eran “similares o por encima” de otros países latinoamericanos como Guatemala, Paraguay o República Dominicana.
Ya en aquel entonces se hablaba de la necesidad de “incrementar los niveles de inversión y mejorar la asignación de recursos en educación para mejorar el desempeño de los educandos”.
Avances nulos
Tras la presentación del informe Pisa2025 y pese a que Honduras no figura en él, el académico Alduvín Díaz, de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), reconoció que Honduras, al igual que muchos otros países, ha tenido avances “nulos” en materia de mejora educativa.
En ese sentido, como nación “nos vemos en una encrucijada porque realmente los medios digitales son los que ahora atraen más a los jóvenes”, observó, lamentando al mismo tiempo que “ya nadie casi quiere leerse un libro”, señalando hacia una situación en la que los jóvenes estudiantes tienen ahora otra clase de motivaciones que la escuela ha dejado de proveerles.
Díaz analiza que el currículum educativo de Honduras es “homogéneo”, pero no toma en cuenta los ambientes en los que este se va a ejecutar. “Creo que el currículum que nosotros tenemos está diseñado para de una manera genérica para toda la población hondureña, y deberíamos poder estratificar el tipo de formación que le vamos a dar a cada ciudadano, dependiendo de los ambientes y sus intereses”, observó.
Pero el problema no se limita exclusivamente a los alumnos; también los maestros tienen su cuota de responsabilidad, luego que ciertas estadísticas sugieren que tres cuartas partes de los estudiantes no reciben una educación adecuada debido a las limitaciones de los docentes.
“En el caso de la [UPN], desde hace algún tiempo hemos venido planteando reformas curriculares para la formación de profesores. Es decir, el mundo actual demanda de un profesor con un sistema de competencias un poco diferenciado a lo que hacíamos una o dos décadas atrás”, defendió, indicando que la actualización y mejora de los planes de estudio han sido sometidas ante el Consejo de Educación Superior, en donde han sido aprobadas y en la actualidad se encuentran en un proceso de implementación.
Medio millón sin matrícula
Si bien el bajo rendimiento académico es motivo de preocupación, más alarmante aún son los datos que indican que cientos de miles de estudiantes se están quedando fuera del sistema educativo.
De acuerdo con el dirigente magisterial Gerardo Solano, en 2025 el sistema educativo público contabilizaba un total aproximado de 2 millones de alumnos, que en 2026 se ha reducido a 1 millón 500 mil, lo que deja a medio millón de estudiantes sin recibir el pan del saber.
Para explicar este alarmante comportamiento, Solano apunta, en primer lugar, a factores conocidos, como la inseguridad, los altos índices de pobreza y los problemas de movilidad para trasladarse a los centros educativos, pero indica que también existe otro elemento mucho menos visible.
“Hemos encontrado otro elemento muy importante que nos ha llamado la atención, y es que los jóvenes y los niños se sienten desmotivados, ya no les interesa el tipo de contenido que se está desarrollando en los centros educativos”, refirió.
De acuerdo con esta apreciación, las zonas más afectadas por este fenómeno corresponden a áreas rurales ubicadas en departamentos como Lempira, Intibucá, Ocotepeque, Olancho y Gracias a Dios, lugares en los que se registra la cobertura educativa más deficitaria.