A 234 años de su nacimiento, el enigma se ciñe sobre los restos de Francisco Morazán

El historiador Guillermo Zúñiga explica las evidencias y dudas sobre las tumbas de José Cecilio del Valle, Francisco Morazán, Luis Bográn y otros personajes ilustres centroamericanos

  • Actualizado: 03 de octubre de 2026 a las 06:00 -
A 234 años de su nacimiento, el enigma se ciñe sobre los restos de Francisco Morazán

San Pedro Sula, Honduras. José Cecilio del Valle y Francisco Morazán son dos próceres hondureños, cuya memoria es prueba de que Honduras tiene una rica historia e identidad de la cual enorgullecerse.

Pero los ideales de estos próceres hondureños, parecen haber desaparecido junto con ellos de la memoria colectiva. Y este problema no es exclusivo de Honduras.

En su más reciente libro, el historiador guatemalteco Guillermo Zúñiga, sigue la pista de los lugares de descanso final de diversos personajes ilustres centroamericanos, incluyendo a Valle y a Morazán.

Hallan las tumbas de José Cecilio del Valle y del general Luis Bográn en Guatemala

Hoy, 3 de octubre, día en el que conmemora el 234 aniversario del natalicio del gran unionista centroamericano, LA PRENSA conversó con Zúñiga, autor de "Plazas, residencias y tumbas de personajes ilustres del siglo XIX en Guatemala y Honduras", su recién presentada obra en la que describe el fascinante trabajo de investigación para tratar de documentar el lugar de descanso final de los personajes que marcaron la historia de Centroamérica y su estado actual, el cual es, en muchos casos, hay que decirlo, lamentable.

Guillermo Antulio Zúñiga Diéguez es historiador y doctor en Filosofía y Educación, con más de 40 años dedicados a la docencia, administración e investigación.

Es profesor titular de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala y docente de posgrado. Sus investigaciones recientes se han centrado en personajes ilustres centroamericanos del siglo XIX, entre ellos Francisco Morazán y José Cecilio del Valle.

La morada final de diversos personajes ilustres centroamericanos se desconoce, pero incluso cuando existe relativa certeza de su ubicación, estas se encuentran, en muchos casos, entre el olvido y el abandono.

Esto fue lo que nos contó en una entrevista exclusiva concedida, de nuevo, a LA PRENSA.

Doctor Zúñiga, en el artículo de la Unah usted concluyó que todas las versiones sobre la tumba de José Cecilio del Valle eran falsas y que no estaba en el panteón Valle Matheu. En febrero de 2025 dijo a LA PRENSA que es “muy probable” que esté justamente en ese panteón, en un nicho sin lápida. ¿Qué evidencia nueva cambió su conclusión, si el libro de defunciones del Cementerio General no registra su nombre?
Nosotros hicimos un recorrido bastante amplio sobre lo que se indicaba y dónde podían estar los restos de Valle: en la Catedral de Antigua, la Catedral Metropolitana, hasta en San Juan del Obispo. Y en todos esos lugares no se encontró.

Entonces, una de las hipótesis era que, como Valle falleció en 1834, el lugar donde lo enterraron fue el Hospital San Juan de Dios. Luego, el Cementerio General se habilitó hasta 1871. Entonces, los traslados que no se pudieron hacer, pues ahí quedaron enterrados.

¿Desaparecieron los restos de Francisco Morazán?

Ahora, lo de Valle, la situación es la siguiente: ahí, en el panteón de la familia Valle Matheu, efectivamente hay un espacio, hay una tumba que no tiene lápida y eso nos inquietaba. Cuando investigamos ahí en los archivos, tengo el documento respectivo de las personas que están enterradas en el panteón de la familia Valle, y no aparece José Cecilio del Valle, no está su nombre.

Luego, al seguir investigando con otros historiadores que habían hecho ya un trabajo previo, me mostraron unas fotografías de antes de la pandemia, en donde el Gobierno de Honduras había colocado una placa ahí, en la tumba de Valle.

Entonces, en el nuevo libro que acabo de presentar está incluida la foto correspondiente, la placa que fue robada durante la pandemia y por eso se quedó así, sin ninguna evidencia de que esa pueda ser la tumba de Valle.

El historiador Guillermo Zúñiga (centro), presentó recientemente su nuevo libro.

Al indagar por qué razón no aparece el nombre de Valle en el estado de las personas que están enterradas en ese panteón, no se tiene una respuesta exacta. Entonces, haciendo deducciones, fue tal vez por el tiempo en que Valle fue enterrado, uno de los primeros entierros que se dieron del cementerio San Juan de Dios para el Cementerio General.

Posiblemente no quedó asentado, no quedó registro. La evidencia que tenemos es la placa, la fotografía que ahí estuvo colocada, en lo que asumimos es la tumba de Valle.

A propósito del año en que murió el Sabio Valle, en ese entonces, según tenemos entendido, se enterraba allí en Guatemala, en el Hospital San Juan de Dios, y el Cementerio General se inauguró hasta la década de 1870. ¿Hay algún documento de la exhumación y el traslado de los restos? Usted propone, por ejemplo, una prueba de ADN y, en ese caso, ¿con quién se compararía? ¿Ha hablado usted con algún descendiente de los Valle o con las autoridades hondureñas?
No hemos tenido contacto con la familia de Valle; y recientemente, el 24 de septiembre de este año, que hicimos el lanzamiento del libro acá en Guatemala, llegó la representante de la Embajada de Honduras, la licenciada Aplícano.

Entonces, le pregunté si, a través de ellos, se podía tener algún contacto con la familia Valle Matheu y me dijo que sí, que sí tienen facilidad. Entonces, quedamos nuevamente, a través de Cancillería, de volver a tener una plática para ver todo lo correspondiente. La solicitud fue directa, pues, al indagar exactamente con todos estos indicios, que la placa pueda ser colocada nuevamente ahí, en la tumba de Valle.

En eso estamos en este momento, aunque, digamos, no se descarta, por la categoría, la trayectoria de lo que fue Valle, que en algún momento puedan ser repatriados sus restos.

Ahora, con el tema del ADN, estamos viendo también con otros científicos si se sacaran los restos. Digamos, tampoco es algo que se pueda decir: “Ah, ese va a ser el camino, este va a ser el medio”, porque ya con tanto tiempo que ha transcurrido, entonces, dentro de la rama de los expertos, tendrían que ver si eso todavía es factible, si puede dar los resultados que se esperan.

Pero nosotros en lo que nos hemos basado es en una investigación propiamente histórica-documental que nos ha llevado a definir, en este momento, pues que hay muchas posibilidades de que sea la tumba de Valle.

Lo único que no concuerda, como le decía, es el registro, que no aparece el nombre de José Cecilio del Valle en el listado de las personas fallecidas que están ahí, en el panteón.

Documentos del siglo XIX, relatos contradictorios y nuevas investigaciones mantienen abierta una pregunta que ha acompañado durante décadas la figura de Francisco Morazán: si los restos atribuidos al prócer son realmente suyos. El historiador Guillermo Zúñiga expone las principales teorías y sus vacíos.

Pasando al caso de Francisco Morazán, hay una cita de un diario de Enrique Guzmán que, el 3 de junio de 1876, ubica los huesos del prócer en una caja de madera en la casa de Francisco Ulloa, yerno del general. Después se dice que la caja se perdió. ¿Se descarta que la urna que se trasladó hace poco en El Salvador contenga los restos de Morazán o solo afirma que no hay evidencia para sostenerlo?
Muy bien. Aquí, rápidamente, retomando las distintas tesis. Está documentado en algunos textos, como hablábamos con el historiador Mario Argueta, en donde se indicaba que las tropas guatemaltecas invadieron El Salvador, llegaron hasta el cementerio y saquearon y profanaron la tumba de Morazán, esparcieron las cenizas de él y de su esposa en el camino y, es más, dejaron hasta algunas notas de insulto y colocaron unos huesos de caballo ahí, en la urna, y que así se había quedado.

Entonces, esto prevaleció por algún tiempo y recordamos que, en 2021, el presidente Bukele, en una conferencia de prensa, indicó que estaban pidiendo de Honduras la repatriación de los restos. Esto habría que constatarlo, que investigarlo más a fondo, y que no procedía porque los restos no se encontraban en la tumba, porque la tumba había sido saqueada.

¿Desaparecieron los restos de Francisco Morazán?

Muy bien. Luego viene el Congreso de Historia de 2023, en Tegucigalpa, y ahí una historiadora francesa, Catherine Lacaze, presenta un extraordinario libro que se llama Morazán, el Bolívar de América Central.

Y está muy bien documentado. La tesis que presenta es que la tumba no fue saqueada, que el presidente Carrera, aun siendo adversario de los liberales, había dado órdenes de que la tumba se respetara, de que la tumba no fuera tocada, no fuera profanada.

Sin embargo, dice, un soldado arrancó las letras de oro de ahí de la tumba que decía “Francisco Morazán” y, bueno, no se sabe qué pasó con ese soldado, pero que la tumba no fue profanada.

En ese trayecto fue cuando encontramos, junto con el doctor José Cal, un documento interesante, el que usted hace mención, en el cual se mencionan las personas que estuvieron ahí, vieron la caja con los restos de Morazán.

Lo interesante acá es que ahí mencionan a Ramón Rosa. Y Ramón Rosa, siendo el biógrafo autorizado de Morazán, digamos, una persona destacada como investigador, pues no hemos encontrado ningún documento en donde él mencione que vio los restos de Morazán.

Por lo tanto, no hay certeza absoluta para poder afirmar que esa es la teoría que tiene que aceptarse, por lo que se menciona ahí en el libro, sobre todo en la casa de Cruz Ulloa, en la casa de Adela Morazán y que, prácticamente, ahí estaban los restos.

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Luego, lo que ha venido recientemente, el 24 de septiembre, en donde ya se abre el nuevo espacio, la nueva, podríamos decir, tumba-monumento, al estilo como maneja Cuba a sus grandes héroes, a sus grandes líderes, como José Martí, como José Joaquín Palma y otros.

Eso para nosotros es meritorio y qué mejor que fueran los restos de Morazán, pero al final eso no es lo más importante, si son o no los restos de Morazán los que se encuentran ahí.

Puede ser importante, pero no es lo más relevante. Lo relevante viene a ser el homenaje, el, digamos, cómo la posteridad viene a reconocer los méritos de tan extraordinario personaje.

Para algunos le darán mucho palo. Así es con los grandes, así pasó con Simón Bolívar. Mientras más hicieron, pues más ataques van a recibir y de esta forma.

Entonces, está tomando un giro bastante fuera de lugar. Cuando llevaron los restos de Morazán a El Salvador se hizo toda una actitud de heroísmo, toda una actitud de ritual, el “Jesucristo” de Centroamérica, y se dio una connotación ya totalmente fuera de lugar.

Pareciera que como que el mismo plano se estuviera repitiendo ahora, porque lo que se ve en algunas tomas, que hasta lo llevan en procesión los soldados, que con mucha gallardía está bien, el respeto, pero, como dice Catherine Lacaze, no hay que confundir el llevarlo a un plano de héroe extraordinario o máximo, fuera del contexto de la realidad.

Entonces, el nuevo líder que va a unir Centroamérica y otras connotaciones. Eso sí es delicado porque ya se sale fuera de la realidad de algo que debiera ser trabajado históricamente, analíticamente y en forma muy realista, como un testimonio de la sociedad para las generaciones, en cuanto a la importancia del personaje.

A 234 años de su nacimiento, el enigma se ciñe sobre los restos de Francisco Morazán

Entonces, en vista de que hay diferentes versiones, algunas contradictorias, falta información documental o testimonial, ¿se podría decir entonces que este acto que se llevó a cabo en El Salvador es principalmente simbólico?
Sí, definitivamente. En julio estuvimos en El Salvador, en un congreso de historia, y cuando visitamos el cementerio de Los Ilustres, bueno, estaba ya cerrado el espacio, no se podía visitar la tumba de Morazán, no se daba ninguna información. Posiblemente estaban excavando ahí para extraer los restos.

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Pero esto ha venido, digamos, siendo manejado en una forma tan directa, porque sí, digamos, lógicamente, especialmente en Honduras, tienen que estar muy atentos.

Es una noticia de alto interés, es algo con lo cual el pueblo hondureño está muy atento, pero sí, definitivamente, hay que verlo como un lugar de reconocimiento, como un lugar en el cual la posteridad está haciendo justicia a tan importante personaje.

Ya no quedarse solo en que, “bueno, certifiquemos, verifiquemos si son los restos o no son los restos”, porque lo que hay son teorías, incluyendo la que nosotros hemos presentado. Si no está la opinión autorizada, auténtica, de don Ramón Rosa, entonces el documento incluso da para dudar.

Me gustaría concluir con el caso de Luis Bográn. Usted describía su tumba como un basurero, con placas robadas, un barranco que avanza, letras arrancadas, etcétera. ¿Qué riesgo real hay de que estos restos se pierdan, como casi pasó con el caso de Miguel García Granados? ¿Le ha respondido la familia Bográn o las autoridades a su llamado a la repatriación de esos restos?
De parte nuestra, es decir, en la Universidad de San Carlos, en la Escuela de Historia, no hemos tenido ninguna respuesta. Más bien, nuestro acercamiento ha sido a través de la Embajada de Honduras.

Pero, si al igual que el cementerio de Tegucigalpa, hace unos días que estuve en Tegucigalpa, está el cementerio de Guatemala, que está tremendamente descuidado.

En varios lugares está constituido en un basurero, no hay seguridad. Entonces, ahí se roban todo lo que es metal, mármol, etcétera. Y tenía unas placas. Tenemos las fotografías de las placas que estuvieron ahí, en la tumba. Incluso unas bases de mármol están tiradas ahí, en el piso.

Entonces, pasa el tiempo, es mayor el deterioro que se da. Y sobre esto, como que el barranco ya no ha seguido avanzando en la medida que lo venía haciendo cuando estaba en alto riesgo, que se fueron varias, como está en Alto Río, la tumba de García Granados.

En su libro, Zúñiga relata su fascinante investigación en busca de los lugares de descanso final de los próceres centroamericanos.

De García Granados sacaron los restos de ahí, pero ahí permanece la tumba, que está en la mera orilla del cementerio.

La tumba de Bográn está en el cuadro 13, estará a unos 25 metros del barranco, pero sí es un deterioro, es que está muy, muy metida.

Entonces, hasta lo que se tenían que llevar, pues lo valioso ya lo sustrajeron, pero todavía hay cosas, digamos, las bases de mármol que permanecen ahí. Algunas no se las pudieron llevar, resultan muy pesadas y las dejaron tiradas en el camino.

Entonces, ese es uno de los grandes problemas del cementerio: como tiene acceso directo al barranco, entonces ahí no hay mayor control y aún, digamos, no se tiene el sistema de vigilancia que se quisiera.

Entonces, este es otro caso importantísimo a tomar en cuenta y, sobre todo, para la familia. Tendrían que ser los primeros en manifestarse.

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Me gustaría hacer una pregunta final, doctor Guillermo, una pregunta de reflexión. ¿Qué nos dice acerca de la sociedad centroamericana actual el estado en el que se encuentran los lugares de descanso final de sus personajes ilustres?
El reconocimiento que la sociedad le hace a sus grandes héroes. En Guatemala, en la encuesta que hicimos sobre siete personajes, el más conocido es Francisco Morazán. Por lo demás, parece que no hay memoria histórica, se han ido borrando y ya no se ocupa, no hay mayor atención sobre esto y los cementerios prácticamente permanecen abandonados.

Así que toda esa riqueza de lo que debiera ser incluso un museo, algo tan interesante para la cultura, para la educación del país, por lo menos lo que hemos visto y puedo decir con certeza, el caso de Guatemala y Honduras sí es bastante lamentable.

Estas condiciones muy precarias, prácticamente olvidadas, y nadie da razón de nada. Entonces, ahí uno tiene que ir hasta casi tumba por tumba, buscando los hallazgos.

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Reynaldo Yanes
Reynaldo Yanes
Periodista

Periodista con 15 años de trayectoria en Diario LA PRENSA, especializado en periodismo económico, de datos y de investigación. Aborda temas de economía, empresas y asuntos de interés nacional desde una perspectiva basada en datos. Es licenciado en Comunicaciones por la Universidad de San Pedro Sula (Usap).

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