San Pedro Sula, Honduras. El traslado de los supuestos restos del general Francisco Morazán a un nuevo mausoleo en el centro histórico de San Salvador abrió una interrogante histórica que el Gobierno salvadoreño no ha aclarado: años atrás, el propio presidente Nayib Bukele había sostenido que los restos del prócer ya no se encontraban en su tumba porque habían desaparecido tras el saqueo de esta en el siglo XIX.
La contradicción adquiere relevancia después de que, el 23 de septiembre de 2026, Bukele anunciara: “Hemos trasladado los restos de Francisco Morazán a un nuevo mausoleo, construido especialmente para custodiarlos por siempre”. El mandatario acompañó el anuncio con una producción audiovisual en la que aparece dentro del Palacio Nacional, recibe una espada de manos de un militar y posteriormente la coloca frente al monumento dedicado a Morazán.
El nuevo mausoleo fue construido en el Jardín Centroamérica, a un costado del Palacio Nacional, y abrió al público el jueves 24 de septiembre. Fotografías y videos oficiales muestran además el traslado de una urna desde el Cementerio de Los Ilustres hacia el nuevo recinto, con participación de miembros de la Fuerza Armada.
Bukele había dicho que desaparecieron
Los historiadores Guillermo Antulio Zúñiga Diéguez y Justo Adalberto Castillo Galindo, docentes de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, abordaron específicamente el caso en la investigación Plazas, tumbas y personajes ilustres Siglo XIX. Francisco Morazán, José Cecilio del Valle, Domingo Estrada y Antonio José de Irisarri.
El estudio fue publicado el 10 de diciembre de 2024 en la Revista de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), volumen 1, páginas 247-257.
Los investigadores consignan que en 2021, ante un requerimiento del Gobierno hondureño para repatriar los restos, Bukele expresó que los restos de Morazán ya no se encontraban en la tumba y que habían desaparecido después de que esta fuera saqueada.
La investigación insiste posteriormente en el mismo punto al referirse a la necesidad de profundizar las investigaciones sobre el destino de los restos de Morazán: los autores vuelven a atribuir a Bukele la afirmación de que estos ya no se encontraban en la tumba porque había sido saqueada y los restos habían desaparecido.
Existe una diferencia en cuanto al año de aquella declaración. En una entrevista publicada previamente por LA PRENSA, Zúñiga Diéguez situó el pronunciamiento de Bukele en 2022, mientras que el artículo académico posteriormente publicado lo fecha en 2021. En ambos casos, sin embargo, coincide el elemento central: Bukele habría dicho que los restos ya no estaban en la tumba.
Investigación: la tumba sería simbólica
La investigación de Zúñiga y Castillo plantea un problema todavía mayor.
De acuerdo con el estudio histórico, existen indicios de que los restos de Morazán ni siquiera fueron depositados definitivamente en la tumba que durante décadas se ha identificado como su sepultura en San Salvador.
Los investigadores recurrieron, entre otros documentos, al diario de Enrique Guzmán. Según esa fuente, el 3 de junio de 1876 los huesos atribuidos a Morazán se encontraban dentro de una caja de madera en la casa de Francisco Ulloa, esposo de Adelaida Morazán, hija del general.
Zúñiga explicó posteriormente a LA PRENSA que la investigación siguió el rastro de la familia y de aquella caja, pero que después se pierde la evidencia sobre el destino de los restos. “La caja se perdió. Está desaparecida”, sostuvo el historiador, quien explicó que las tumbas terminaron funcionando como monumentos conmemorativos.
La tesis coincide, aunque con diferencias históricas en fechas y circunstancias, con lo señalado esta semana por el historiador salvadoreño Carlos Cañas Dinarte.
Cañas Dinarte afirmó que durante la invasión de San Salvador por las tropas guatemaltecas de Rafael Carrera, en 1863, la tumba de Morazán fue profanada y sus restos fueron destruidos. Según el historiador salvadoreño, desde 1889 el mausoleo de Morazán ha tenido carácter simbólico. Su planteamiento fue recogido el 23 de septiembre de 2026 por el periódico salvadoreño Diario El Mundo, precisamente después del anuncio de Bukele.
¿Qué contenía entonces la urna?
La secuencia deja una pregunta que hasta ahora no ha sido respondida públicamente con documentación histórica o forense: si años atrás el propio Bukele sostuvo que los restos habían desaparecido y distintas investigaciones históricas cuestionan que estuvieran dentro de la tumba, ¿qué contenía exactamente la urna trasladada el 23 de septiembre de 2026?
El material divulgado por Bukele y la cobertura del traslado identifican su contenido como los “restos de Francisco Morazán”, pero la información pública difundida sobre el acto no detalla un procedimiento científico de identificación que permita resolver la contradicción histórica. Tampoco la publicación inicial del mandatario explica la procedencia de la espada utilizada en el homenaje ni establece documentalmente que perteneciera al general.
El episodio resulta particularmente llamativo porque el propio Estado hondureño también ha manejado versiones contradictorias. El 12 de marzo de 2022, durante una visita oficial a El Salvador, la Secretaría de Educación de Honduras informó que una comitiva encabezada por la entonces directora de Cultura y Arte, Anarella Vélez, y el secretario de Educación, Daniel Esponda, había visitado el Cementerio Los Ilustres, al que describió oficialmente como el sitio “donde descansan los restos” de Francisco Morazán.
Ahora, cuatro años después, la ceremonia impulsada por Bukele devuelve al centro del debate una incógnita que los historiadores llevan años planteando: dónde terminaron realmente los restos de Francisco Morazán y qué evidencia existe para establecer que los trasladados esta semana pertenecen al prócer centroamericano.