Luego de confirmarse un caso de influenza aviar de alta patogenicidad en una granja comercial del municipio de San Pedro Zacapa, Santa Bárbara, la Federación de Avicultores de Honduras aseguró que el consumo de pollo y huevo en el país continúa siendo seguro.
A través de un comunicado, Fedavih afirmó que estos productos no representan un riesgo de transmisión de influenza aviar para la población hondureña.
“La industria avícola nacional mantiene rigurosos estándares de bioseguridad, control sanitario e inocuidad alimentaria en toda la cadena productiva, asegurando que los productos que llegan a los hogares hondureños cumplen con los más altos niveles de calidad y seguridad para el consumo”, indicó la federación.
La organización también garantizó el abastecimiento seguro y responsable de carne de pollo y huevo a través de los diferentes canales de comercialización del país.
Fedavih señaló que el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria trabaja de forma coordinada con la industria avícola hondureña y mantiene una vigilancia epidemiológica activa y permanente para proteger la sanidad avícola nacional.
Asimismo, informó que las empresas del sector reforzaron de inmediato las medidas de bioseguridad en granjas, centros de producción, transporte y en toda la cadena avícola.
La federación llamó a todos los productores a extremar los controles en sus unidades de producción, incluida la restricción de ingreso de personas ajenas a las granjas, el uso permanente de pediluvios y desinfectantes, la limpieza y desinfección de instalaciones y equipos, el confinamiento adecuado de las aves y la prevención del contacto con fauna silvestre.
También exhortó a reportar de inmediato a Senasa cualquier signo compatible con la enfermedad, como mortalidad elevada y repentina, problemas respiratorios, disminución brusca en la postura o manifestaciones neurológicas, con el fin de facilitar una detección temprana y una respuesta oportuna.
La gripe aviar, también llamada influenza aviar, es una enfermedad viral que afecta principalmente a las aves, sobre todo aves silvestres y de corral como gallinas, pavos y patos. Es causada por virus de influenza tipo A.
Se transmite entre aves por secreciones respiratorias, heces, agua, alimento, superficies o equipos contaminados. En granjas puede propagarse rápido si no hay buenas medidas de bioseguridad.
En humanos, el contagio es raro, pero puede ocurrir cuando una persona tiene contacto directo con aves enfermas, muertas o ambientes contaminados. Por eso el mayor riesgo lo tienen trabajadores de granjas, sacrificadores, veterinarios o personas que manipulan aves infectadas.