Honduras atraviesa un proceso acelerado de expansión de negocios chinos que está poniendo en jaque a los comerciantes locales y hasta provocando el cierre de pequeños talleres de corte y confección y zapaterías en diferentes zonas del país.
Esta ola intempestiva de negocios de capital chino no solo ha llegado a las grandes ciudades, como San Pedro Sula y Tegucigalpa, sino que se ha expandido a Santa Rosa de Copán, La Esperanza, La Paz, Tela, Trujillo, Puerto Cortés y otros municipios históricamente dinamizados por emprendedores locales.
Luego de que Honduras estableciera relaciones diplomáticas con Pekín (marzo de 2023) y el inicio de negociaciones de un acuerdo de libre comercio, Honduras comenzó a experimentar un aumento en el flujo de mercancías y venta al por menor de artículos de consumo masivo, como ropa, calzado, accesorios, electrodomésticos pequeños, artículos para el hogar y ferretería.
Rosibel Antúnez, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Marcala, La Paz, dice que “estos negocios chinos generan una competencia desleal y feroz que afecta específicamente a los emprendedores que no tienen conocimiento y capital para importar mercadería”.
“En Marcala, los comerciantes le han solicitado a la Municipalidad que apruebe una veda temporal para impedir que lleguen negocios chinos al municipio porque van a destruir los pequeños negocios de los cuales dependen las familias. Esto lo han hecho los comerciantes por la llegada de dos tiendas chinas al municipio de La Paz”, dijo Antúnez en entrevista con Diario La Prensa.
En Trujillo, la apertura de tiendas chinas también ha generado preocupación. Empresarios locales consideran que representan una amenaza para la permanencia de negocios familiares que han operado durante décadas.
“Hay preocupación entre los comerciantes, más en los pequeños que no tienen el capital para importar y competir contra estas empresas chinas. Esto está generando una competencia desleal y hasta el momento no hay una autoridad que ponga un alto”, dijo Marlon Santos, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Trujillo.
Estos establecimientos, caracterizados por ofrecer un inventario diverso, operan con precios notablemente más bajos debido al abastecimiento directo desde China, lo que según dirigentes empresariales, ha llevado a varios comerciantes locales a reportar caídas en sus ventas que, en algunos casos, superan el 70%.
Para Carlos Ávila, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Tela, “estos negocios chinos no solo afectan al pequeño y mediano comerciante, sino que también incurren en prácticas fiscales que no son normales en el país”.
Ávila, entrevistado por Diario La Prensa, mostró una factura emitida el 10 de febrero de 2026 por una tienda china instalada en Tela, en la cual la descripción del artículo estaba consignada en idioma chino y, según afirmó, “sin Impuesto Sobre Venta”.
“Sin un emprendedor o empresario hondureño emitiera una factura con estas características, como las de las tiendas chinas, seguramente tendrían problemas con el SAR (Servicio de Administración de Rentas) por no respetar la ley y hasta podrían cerrarle el negocio”, dijo.
La situación es igual en Olanchito, donde tres tiendas chinas mantienen sumidos en una eterna preocupación a los comerciantes, quienes no saben como competir contra estas empresas que tienen ventajas superiores a ellos.
“En Olanchito hay tres tiendas chinas que están afectando a los emprendedores porque no pueden competir con los precios. Los comerciantes, que esperaban vender en temporada alta de fin de año, no lo lograron; las tiendas chinas venden de todo y a precios más bajos”, dijo Yadira Hoch, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Olanchito.
Hoch informó que planteó “este problema al presidente Asfura antes de las elecciones” y que él manifestó que revisaría los acuerdos que el gobierno anterior estableció con el Gobierno de China.
“Es difícil competir con tiendas que no dan ni facturas, estas empresas le dan al cliente un pequeño recibo que hasta está escrito en chino”, dijo Hoch.
No todos comparten esa preocupación. Para consumidores como Rigoberto Aguiluz, quien compró dos mochilas escolares en una tienda china en San Pedro Sula, “las tiendas chinas no son una amenaza, son, más bien, una oportunidad para todos los consumidores porque venden a precios baratos los artículos que antes compraban a precios altos en tiendas hondureñas”.
La expansión de estos comercios coincide con un aumento en el ingreso de ciudadanos chinos al país.
En 2020, a Honduras llegaron, por diferentes motivos, 403 personas de ese país asiático, mientras en 2025, 5,017, según estadísticas del Instituto Nacional de Migración (INM).