Honduras
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La Central Hidroeléctrica Francisco Morazán, conocida como El Cajón, enfrenta un riesgo operativo debido al deterioro de equipos esenciales para su funcionamiento y a la demora en la adquisición de repuestos críticos. Ingenieros han advertido sobre esta situación mediante informes técnicos dirigidos a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee). Además, expertos de distintos sectores consideran que este escenario es preocupante por la importancia de la central para la generación de energía en el país.
En este contexto, vuelve a cobrar relevancia el debate sobre la reforma del sector eléctrico. Según especialistas, si una empresa estuviera a cargo exclusivamente de la generación de energía y se rigiera por el derecho común, quedando excluida de la Ley de Contratación del Estado, podría realizar con mayor agilidad las compras necesarias para el mantenimiento y la optimización de la operatividad de las represas.
Actualmente, los cuatro generadores de la Central Hidroeléctrica Francisco Morazán enfrentan un riesgo de sobrecalentamiento debido al deterioro de su sistema de enfriamiento y a la falta de repuestos críticos, una situación advertida en informes técnicos enviados a la Enee. Aunque la estructura de la represa se mantiene en buen estado, ingenieros alertan que el desgaste de equipos cuya vida útil ya expiró podría obligar a limitar la generación de energía o incluso sacar de operación las unidades, con el consiguiente riesgo de daños severos en los transformadores.
La demora en la compra de repuestos y en los procesos de contratación agrava el problema en una central que aporta cerca del 30% de la electricidad del país. Especialistas advierten que, de no atenderse con urgencia, podrían producirse consecuencias para la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
La Central Hidroeléctrica El Cajón, con 41 años de operación, es la principal generadora de energía del país y aporta alrededor del 30% de la electricidad que consume Honduras. Su capacidad de producción la convierte en un pilar del sistema eléctrico nacional, ya que contribuye a garantizar el suministro y reduce la dependencia de fuentes de generación más costosas. Por ello, especialistas consideran que mantener en condiciones óptimas su infraestructura y equipos es clave para preservar la seguridad energética del país y evitar afectaciones en el servicio eléctrico y en las finanzas del Estado.
"Los enfriadores en servicio tienen más de 20 años, por lo que su vida útil ya finalizó y pueden fallar en cualquier momento. Además, no tenemos repuestos", señala el memorando CHFM-SME-007-V-2026, fechado el 25 de mayo de 2026, mediante el cual Arturo Zelaya, jefe de la Sección de Mantenimiento Mecánico, solicitó a Ronald Merlo, jefe interino de unidad, la adquisición de estos componentes.
De acuerdo con el documento, los repuestos son necesarios porque, "al fallar los enfriadores de aceite, la unidad tendrá que limitar la generación de potencia y salir de línea, con la posibilidad de que el transformador se caliente, provocándole daños severos". El informe también advierte que algunas de las grúas de la central han llegado al final de su vida útil, pese a que son equipos vinculados directamente con la seguridad de la operación.
Samuel Rodríguez, empresario del sector renovable, declaró a LA PRENSA que la situación representa una alerta máxima, ya que la falta de mantenimiento y de repuestos coincide con un verano intenso asociado al fenómeno climático El Niño, el cual podría reducir las lluvias y aumentar la demanda de energía hasta finales de año.
"Estamos en alerta máxima en este momento, porque de una planta tan importante como El Cajón lo último que uno esperaría es que no tenga los recursos financieros para atender su mantenimiento. Pedimos a las autoridades de la Enee que agilicen ese proceso. No podemos darnos el lujo de que, en una época tan crítica, esté en riesgo la generación", afirmó Rodríguez.
Rodríguez agregó que este caso evidencia la necesidad de avanzar en la reforma eléctrica mediante la escisión de la Enee en tres sociedades mercantiles independientes: generación, transmisión y distribución.
"Separar administrativamente a Enee Generación permitiría que las hidroeléctricas y demás activos de generación fueran autosostenibles. Si el valor de la energía permitiera recuperar las finanzas, podrían realizar compras directas con mayor rapidez", señaló.
Actualmente, las cuatro turbinas de la central generan 75 megavatios cada una y operan a su máxima capacidad. Las tres unidades auxiliares —dos hidráulicas y una térmica— tienen una capacidad de 1.7 megavatios cada una y respaldan la operación de la hidroeléctrica.
Salomón Ordóñez, exgerente de la Enee y asesor en temas de energía del sector privado, manifestó a este rotativo que este caso demuestra la necesidad de independizar la empresa encargada de la generación para agilizar las compras y reducir la dependencia de los procesos administrativos establecidos por la legislación vigente.
"Eso es parte de lo que se busca con la escisión: que estas empresas, aunque sigan siendo estatales, sean mucho más ágiles, tengan los recursos suficientes para actuar de inmediato. No se puede permitir que una planta tan importante como El Cajón llegue siquiera a la posibilidad de enfrentar problemas de este tipo sin tomar decisiones", sostuvo.
A pesar de la situación, la central hidroeléctrica continúa produciendo entre 4.5 y 5 millones de kilovatios hora durante los meses de verano. Según la información proporcionada en el artículo, esa producción representa para el Estado un valor económico cercano a 5,000 millones de lempiras anuales.
Por su parte, Miguel Aguilar, presidente del Sindicato de la Enee, indicó que la organización sindical mantiene presión para agilizar los procesos de compra de los repuestos que requiere la hidroeléctrica, algunos de los cuales son adquiridos en Alemania.
"Lamentablemente, por estar centralizados en Tegucigalpa, los procesos son lentos. Exigimos que se agilicen los procesos gerenciales y vamos a seguir presionando para eso", enfatizó Aguilar.