San Pedro Sula, Honduras. El dólar estadounidense superó la barrera de los L27 en Honduras, un nivel que genera preocupación por sus posibles efectos sobre los precios y los costos de producción, especialmente en una economía con una alta dependencia de bienes e insumos importados. Esto puede impactar al consumidor final, que enfrenta un costo de la canasta básica que ronda los L16,500 mensuales.
El precio del dólar para la venta alcanzó los L27.0010 el viernes 28 de agosto de 2026. Este lunes 31 de agosto, el precio del dólar para la compra se ubicó en L26.8661 y para la venta en L27.0004, lo que representa una leve baja de 0.0006 lempiras en comparación con la jornada anterior, del viernes 28 de agosto.
La depreciación del lempira frente al dólar significa que los importadores necesitan más moneda nacional para adquirir productos en el exterior. Ese incremento en los costos puede trasladarse a los precios que pagan los consumidores, aunque el impacto y la velocidad con que se refleja dependen de cada producto, empresa y estructura de costos. Para expertos, su efecto es inmediato.
El efecto puede extenderse a diferentes sectores de la economía, desde los combustibles y los alimentos hasta los bienes tecnológicos y algunas actividades productivas que utilizan materias primas o equipos adquiridos en el extranjero.
Amparo Canales, expresidenta del Colegio Hondureño de Economistas, declaró a LA PRENSA que, hasta ahora, de enero a agosto, el promedio mensual ha sido de entre cinco y seis centavos. Si este ritmo se mantiene, el dólar podría llegar a L27.24 o L27.25, lo que tendría repercusiones en el precio de los productos importados.
“Hasta ahora, se ha depreciado la moneda 50 centavos, lo que implica es que en enero por 100 dólares necesitábamos L2,650, y esos mismos 100 dólares ahora en agosto necesitamos L2,700, lo que nos debe preocupar es que dependemos de las importaciones de productos esenciales, combustible, insumos para la producción, medicamentos, la demanda de dólares se va incrementar porque se acerca el fin de año, esto se traslada al precio final, las empresas no lo van absorber”, sostuvo Canales.
Según el Pulso Económico del Banco Central de Honduras (BCH), al 20 de agosto el tipo de cambio de referencia fue de L26.8368 por dólar, frente a L26.3737 al cierre de 2025. Esto representa una depreciación acumulada de 1.76%. En términos interanuales, la depreciación fue de 3.46%, menor al 4.77% registrado un año antes.
“Debe haber una combinación de políticas monetarias, políticas fiscales pero también como reducimos el consumo de productos importados”, aseveró Canales.
Combustibles y energía
Uno de los sectores más expuestos al comportamiento del tipo de cambio es el de los combustibles, cuyos precios internacionales están expresados en dólares. Un aumento del dólar puede encarecer en lempiras las gasolinas, el diésel, el kerosene y el gas LPG, con posibles repercusiones en los costos de transporte y distribución.
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En el caso de la energía eléctrica, el impacto depende de los costos de generación y de la composición de la matriz energética, ya que las plantas que utilizan combustibles importados pueden enfrentar mayores costos.
Durante el primer semestre de 2026, las importaciones de bienes aumentaron 7.8%, mientras que las exportaciones crecieron 3.7%. Esto llevó el déficit comercial a 3,870.6 millones de dólares, un aumento interanual de 532.3 millones, equivalente al 15.9%.
Entre enero y junio, Honduras importó bienes por 10,770.2 millones de dólares, principalmente por mayores compras de mercancías generales, combustibles y equipo de transporte, de acuerdo con el más reciente informe del BCH.
Alimentos y canasta básica
La depreciación del lempira también afecta los precios de alimentos importados o de productos nacionales que utilizan insumos adquiridos en el exterior.
“Dependemos de productos importados como materia prima, dependemos de la importación al 100% del maíz amarillo que es para productos balanceados, dependemos de la importación de harina de soja, del consumo de arroz, cerdo, la otra parte son las medicinas y en tercer lugar los combustibles y una buena parte de la energía la generamos a base de bunker, si la devaluación fuera acelerada esas cosas estarían subiendo más rápido de lo que ya están subiendo”, señaló Santiago Herera, gerente de política económica del Cohep.
Entre los productos importados de consumo directo se encuentran distintos alimentos procesados y productos que Honduras adquiere en mercados internacionales. Un aumento del costo de importación puede trasladarse al precio final, dependiendo de las condiciones del mercado y de la estructura de costos de cada producto.
La producción nacional tampoco está completamente aislada del comportamiento del dólar. Agricultores y productores pueden utilizar fertilizantes, pesticidas, semillas, maquinaria y otros insumos importados, por lo que un encarecimiento de estos productos puede elevar sus costos de producción o desmotivarlos aún más. Esto se suma a la sequía causada por el fenómeno de El Niño, situación que está causando pérdidas que se traducirán en menos producción de granos básicos, hortalizas, carne y leche.
Esto puede tener repercusiones en productos como maíz, frijoles, arroz, pollo y carne de res.
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En entrevista con LA PRENSA, Guillermo Cerritos, exdirector de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (Fenagh), manifestó que Honduras importa productos básicos para la producción de proteína animal, como maíz amarillo, harina de soja y todos los minerales que se incorporan a estos alimentos.
En el caso de la producción de carne de pollo, carne de cerdo y leche, “todo lo que sea alimento balanceado se tiene que encarecer proporcionalmente al costo del aumento de la materia prima, Honduras ya no solo consume tortilla de maíz, consume tortilla de harina, el 100% del trigo se importa de Estados Unidos”.
El 95% del arroz que consume Honduras es importado de Estados Unidos, y un alto porcentaje de los frijoles proviene de Nicaragua.
Cerritos agregó que Honduras también importa medicamentos veterinarios, agroquímicos y semillas de hortalizas.
“Nuestra economía depende de la importación y del valor del dólar, es una situación compleja porque lo que producimos no basta para cubrir la demanda, y cada vez más hay desafíos en el campo”.
El efecto en las remesas
Las remesas son una de las principales fuentes de divisas para Honduras. En el primer semestre de 2026 ingresaron 6,515.4 millones de dólares, un crecimiento de 12.3% respecto al mismo período de 2025. Al 30 de julio, el BCH registraba 7,651.9 millones de dólares.
El aumento del dólar beneficia a quienes reciben remesas, principalmente porque el dinero extranjero rinde más al ser cambiado a moneda local, lo que incrementa de forma inmediata el poder adquisitivo de las familias receptoras. Sin embargo, aunque el beneficio cambiario es inmediato, a mediano plazo la inflación local puede reducir esta ventaja si los precios de los productos básicos también aumentan.
Las remesas se utilizan mayoritariamente para cubrir necesidades básicas: manutención (55.4%) y tratamientos médicos (23.8%). Solo porcentajes muy bajos se destinan a inversión en negocios (0.8%) u obras comunitarias (0.1%), de acuerdo a informes del BCH.
La tecnología y la manufactura también están expuestas a las variaciones del tipo de cambio, ya que computadoras, celulares, televisores, repuestos para vehículos y otros productos importados pueden encarecerse en lempiras.
Asimismo, las empresas manufactureras que utilizan materias primas e insumos adquiridos en dólares, como telas, plásticos, productos químicos y herramientas, pueden enfrentar mayores costos operativos y de producción.
Otro segmento que puede verse afectado es el de los servicios o contratos cuyos precios están establecidos directamente en dólares.
Los servicios y contratos fijados o vinculados al dólar también pueden encarecerse cuando aumenta el tipo de cambio. Esto puede afectar alquileres de viviendas y locales comerciales, así como servicios de cable, telefonía, internet, plataformas de streaming y otros cuyos costos dependan de proveedores o estructuras de precios en dólares. Sin embargo, el impacto depende de las condiciones de cada contrato o proveedor.