El Congreso Nacional derogó en la sesión de este jueves el cuestionado Fondo Social Departamental, un instrumento que durante años permitió a los diputados canalizar apoyos sociales hacia distintas comunidades.
La medida fue aprobada en el marco de reformas orientadas a modificar la forma en que se distribuyen las ayudas, buscando mayor transparencia en el uso de los recursos públicos y una mejor rendición de cuentas.
Durante el debate, legisladores señalaron que el fondo había sido objeto de cuestionamientos por la falta de controles claros en la asignación de los recursos, lo que generó críticas desde distintos sectores de la sociedad.
Con esta decisión, el Congreso plantea un nuevo esquema para la gestión de ayudas sociales, en el que se prevé la creación de mecanismos institucionales que permitan canalizar los apoyos de forma directa a las comunidades y organizaciones beneficiarias.
El titular del Legislativo explicó que, tras la eliminación del fondo, se pondrá en marcha un nuevo mecanismo que asegure mayor orden, transparencia y rendición de cuentas en la asignación de ayudas sociales.
Afirmó que los apoyos serán entregados directamente a las instituciones y personas beneficiarias, bajo un esquema más controlado y claro.
Asimismo, indicó que los diputados continuarán desempeñando su rol de gestores ante las necesidades de las comunidades, aunque sin administrar recursos de forma directa.
En ese sentido, subrayó que los congresistas seguirán recibiendo solicitudes de escuelas, alcaldías, patronatos, juntas de agua e iglesias, pero ahora bajo un proceso más ordenado en la tramitación de las ayudas.