Tegucigalpa, Honduras. Después de 13 años del último censo, Honduras necesita actualizar sus datos de población y vivienda para conocer cuántos habitantes tiene el país y en qué condiciones viven. Para este proceso, el Gobierno está invirtiendo más de 1,600 millones de lempiras, entre fondos nacionales y externos, con el objetivo de obtener información actualizada que contribuya a definir los proyectos y las políticas que necesita la nación.
Esta es la tercera semana del Censo de Población y Vivienda 2026, a cargo del Instituto Nacional de Estadística (INE), un proceso que se extenderá hasta octubre y que abarca los 18 departamentos del país. La jornada está a cargo de más de 14,000 censistas y supervisores distribuidos en zonas urbanas y rurales.
El trabajo representa un reto logístico y operativo para los equipos desplegados en todo el territorio nacional. La principal meta del censo es determinar cuántos somos, quiénes somos y en qué condiciones vivimos, información que permitirá actualizar la radiografía demográfica y habitacional de Honduras.
Hasta el 19 de agosto, alrededor de 768 mil personas han sido censadas, mientras que más de 397 mil viviendas han sido visitadas por los equipos desplegados en comunidades, barrios y colonias de todo el territorio nacional.
Los grupos, en los que participan entre cuatro y cinco personas, más un supervisor de campo, andan debidamente identificados con chaleco, gorra institucional y un carné oficial con código QR. También cuentan con unas 16,000 tabletas en las que llenan el censo, que por primera vez en Honduras se realiza de manera digital, eliminando la antigua práctica del papel.
El cuestionario oficial del INE, de 28 páginas y al que LA PRENSA tuvo acceso, se conforma de preguntas sobre la ubicación de la vivienda, características de la vivienda, características del hogar, migración internacional, mortalidad, composición del hogar y características de las personas.
El censo cuenta con el respaldo metodológico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), fortaleciendo la transparencia y la calidad técnica del proceso.
La entrevista, con más de 40 preguntas, tarda un promedio de 30 a 35 minutos, pero todo depende de la cantidad de personas que viven en el hogar. Una sola persona puede responder a las preguntas del hogar; es el llamado informante calificado y debe ser mayor de 15 años.
Cada una de las preguntas tiene objetivos específicos que van desde el tipo de vivienda, los materiales con que está construida y los servicios básicos, hasta preguntas que ahondan a nivel de hogar, como los miembros del hogar y los electrodomésticos, y sobre las personas, como el mercado laboral y el nivel educativo, entre otros.
Si alguna persona no quiere contestar alguna pregunta, se respeta esa decisión. Si no quieren finalizar la encuesta en un solo día, pueden agendar para completarla otro día. Proveer el número de identidad no es obligatorio si la persona no quiere brindarlo.
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Hay tres situaciones: una, que el censista llegue y esté alguna persona que pueda responder a las preguntas; otra, que haya moradores ausentes; y otra, que haya personas que no quieran responder las preguntas. En estos casos, se revisita la vivienda hasta tres veces.
La disposición es mayor en las zonas rurales que en las ciudades, donde también se conjugan otros factores importantes, como la inseguridad en algunos barrios o colonias.
Al finalizar el día, cada censista envía la información y en la noche ya se tiene el recuento de los hogares censados. “Los censistas pueden hacer sus entrevistas desde las afueras de la vivienda, ellos no exigen entrar a las viviendas”, agregó Oswaldo Ayala Durón, especialista de campo de censos y encuestas del INE.
Recientemente, comenzaron a operar en las ciudades de Tegucigalpa y San Pedro Sula. Piden respeto para los censistas que solo andan cumpliendo con su trabajo, ya que algunos han recibido malos tratos sin justificación. Incluso, en redes sociales, hay quienes motivan a la población a que los trate mal cuando estos lleguen a sus hogares.
“La idea es que nuestros censistas tengan la oportunidad, el aprovechamiento de conocer sus zonas, los sectores para tener una mejor recepción, generación de confianza para los fines estadísticos”, añadió Ayala Durón.
Cada censista tiene una carga de estructuras de viviendas por levantar, que anda en un promedio de nueve entrevistas efectivas diarias.
Hasta la segunda semana de haber comenzado el censo, el porcentaje de rechazo era de un 20%. Este es un dato preocupante, debido a que, para cumplir con los estándares técnicos internacionales (fijados por organismos como las Naciones Unidas y la CEPAL), un censo poblacional tradicional o de "base universal" debe alcanzar una cobertura mínima del 90% al 95% de las viviendas y habitantes del país. Si la cobertura cae por debajo de este rango, el censo pierde su validez como conteo universal directo y los datos deben someterse a estrictas revisiones metodológicas.
Un censo de población y vivienda es una de las principales herramientas estadísticas de un país, porque permite conocer con mayor precisión la realidad de sus habitantes en un momento determinado. No se trata únicamente de contar personas, sino de generar información que sirva como base para la planificación y la toma de decisiones a nivel nacional.
Irma Alvarado, gerente de Censos y Encuestas del INE, señaló que esto es producto de la desinformación en redes sociales y que están buscando acercamientos con líderes de los barrios y colonias para informarles sobre la importancia del censo y brindarles datos reales.
Eugenio Sosa, exdirector del INE, explicó que la desconfianza en todo y, por lo tanto, en los censos, recorre América Latina y probablemente todo el mundo; Honduras no es el único país.
“A la hora de lanzar el operativo, el bien más preciado es la confianza ciudadana, para mí el punto a revisar y que más ha generado desconfianza y es un error que se pudo haber evitado, es la famosa foto de los contadores porque es un tema sensitivo. No hay razón para que se haga, yo conozco el censo y sabemos que hay muchas formas de saber si el censista llegó y algo que quedo desde la cartografía que es la georeferenciación”, apuntó Sosa.
Calificó como una carga grosera a los censistas tener que tomar la foto a los contadores y pide que se elimine este paso para que el censo tenga éxito. “El estándar ideal es que la no participación no sea mas del 5% para que sea confiable y no imputable”
El XI Censo Nacional de Población y VII de Vivienda de Costa Rica, ejecutado en 2022, no logró completarse con éxito debido a una baja cobertura de campo, lo que obligó a publicar estimaciones matemáticas en lugar de un censo tradicional. El personal de campo logró cubrir únicamente al 61% de los hogares del país.
La falta de datos censales puros dificultó el diseño preciso de políticas públicas e índices de desarrollo social locales. Algo que esperan no suceda en Honduras, y que se hagan los ajustes necesarios para brindar confianza a la población y, sobre todo, conciencia de la importancia de censarse.
Honduras está invirtiendo más de 1,600 millones de lempiras en el censo. Unos 50 millones de dólares (unos 1,342.5 millones de lempiras al cambio actual) son de un préstamo del BID aprobado en febrero de 2024, y unos 300 millones de lempiras adicionales a trabajos de cartografía. Poder estructurar el censo llevó un trabajo de año y medio que comenzó en el gobierno anterior.
Wilmer Banegas, subgerente del INE, dijo que la toma de la fotografía de los contadores es una medida para ubicar al censista y solventar algunos problemas de carácter cartográfico que están presentes en la captura de los datos del censo. “El censo lo que pretende es contar cuantos somos, donde estamos y quienes somos, lo que queremos es tener la información de todos los hondureños, el tema de tomar foto al contador es opcional, los censistas tienen la opción de decir en los hogares si el jefe de hogar dice que no quiere foto el censista debe respetar esa decisión”.
Rony Pacheco, director del INE, manifestó que volverán a visitar ese 20% y, si es por la foto del contador, harán consciencia de que esto es a discreción del hogar, si acepta o no, ya que el único objetivo es conocer datos reales de cuántos somos y en qué condiciones vivimos.
“A la ciudadanía les digo, la Enee ya tiene sus datos, solicitar información del contador para la Enee no sería ningún problema, para nosotros como Instituto Nacional de Estadísticas es un rigor técnico estadístico, la Enee va mes a mes a revisar contadores y le toma fotografía, ya es una campaña en contra de la familia no del gobierno para que no se deje censar”.
Las autoridades advirtieron que el fracaso del censo podría poner en riesgo futuros proyectos y políticas públicas en beneficio de la población.