En el inicio de la Semana Santa, durante la misa de Domingo de Ramos, el cardenal emérito Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga exhortó a reflexionar sobre la cercanía con Dios y a vivir estos días en oración y comunión espiritual.
La misa, celebrada en la Basílica Menor de Suyapa, estuvo abarrotada de feligreses católicos que llegaron desde varios puntos de la capital y sus alrededores para iniciar con fe y devoción este período que, para muchos, sirve para el esparcimiento y las vacaciones, mientras que para otros tiene un significado más espiritual.
El religioso explicó que la liturgia del Domingo de Ramos muestra el contraste entre la aclamación inicial y la posterior condena a Jesús.
"En la liturgia de hoy vivimos algo parecido. Comenzamos con alegría, levantando las palmas y gritando hosanna; pocos minutos después escuchamos la pasión de Jesús. ¿Cómo se pasa de aclamar a Jesús como rey a tratarlo como un delincuente? ¡Crucifícale, crucifícale!", expresó.
Recordó que así como el Señor iba a la cabeza de una gran procesión que se dirigió a Jerusalén, montado en un burro, fue aclamado por una multitud de seguidores.
"Es el cuadro que estamos invitados a contemplar. También el Señor Jesús quiere entrar en Tegucigalpa hoy y en toda Honduras en esta Semana Santa. ¿Cómo lo recibimos?", se preguntó el líder de la Iglesia católica.
Por la coyuntura de la violenta guerra que ocurre en Oriente Medio, y que millones de personas sufren, Rodríguez Maradiaga rememoró que Jesús llegó a Jerusalén como un Mesías con mansedumbre, paz y humildad; sin embargo, en la actualidad hay jefes de Estado y líderes políticos que han ejercido el poder usando la violencia y la fuerza.
"A veces alguno podría decir: ‘La vida ha sido injusta conmigo’. Pero muchas veces no es la vida, son las decisiones humanas equivocadas, el egoísmo, la envidia, la traición, el orgullo. El problema no es la vida, es la distancia del corazón humano cuando se aleja de Dios. Y por eso hoy, el Domingo de Ramos nos invita a revisar algo muy serio y a preguntarnos: ¿mi corazón está cerca de Dios o puedo pasar del hosanna al crucifícalo?", invitó a examinarse.
El cardenal invitó a la feligresía a comprender que la cruz no es el final, sino el comienzo de algo nuevo. "Un escritor decía: ‘Los grandes cambios vienen acompañados de grandes sacudidas, pero no es el fin del mundo, es el inicio de algo nuevo’. Eso es exactamente lo que estamos celebrando en este Domingo de Ramos. La pasión no es el final de la historia, es el comienzo de la salvación. La cruz no es un fracaso, es el camino hacia la resurrección".