Estamos en pleno verano y nuestra manera de hacer frente al calor muchas veces pasa por sumergirnos en agua. Salada, dulce o con cloro.
Cualquiera de sus vertientes nos vale con tal de quitarnos el calor de encima, pero ojo porque para aquellos que nos decantamos sobre todo por el cloro existen ciertas infecciones habituales que deberíamos de tener en cuenta de cara a evitarlas o en el peor de los casos a identificarlas y tratarlas para que no reviertan más gravedad.
Infecciones más comunes en la playa o la piscina
Tanto en la playa como en la piscina pueden producirse infecciones específicas o comunes. La otitis y los hongos, son un ejemplo de ello las cuales se deben a la humedad, que se da en ambos ambientes. Sin embargo, hay cuestiones inherentes a cada lugar:
En la playa el agua es salada, deshidrata más rápidamente, hay más piedras o escombros en el fondo del mar como en la arena, provocando heridas con riesgo de infectarse.
En las piscinas, el agua tiene cloro que si no tiene la concentración adecuada puede causar reacciones cutáneas, o no prevenir el crecimiento de microorganismos en el agua.
El mayor número de personas por m³ de agua, la mayor frecuencia de uso, y la menor frecuencia de recambio, aumenta el riesgo de presencia de microorganismos no deseables.
1. Hongos de los pies o pie de atleta
El pie de atleta es una infección de la piel por hongos, que prosperan en ambientes húmedos y cálidos. Donde se den juntas estas condiciones hay mayor riesgo, especialmente si son zonas expuestas a superficies no-limpias (los pies).
Otro factor de riesgo importante es no usar calzado en lugares públicos, especialmente donde existe acumulación de humedad por largos períodos: alrededores de las piscinas, baños públicos, etc.
2. Onicomicosis
La onicomicosis es la infección del tejido ungueal (la uña) por hongos.La uña es un tejido no vascularizado, tomar antifúngicos sistémicos tiene poco o nulo efecto. Por lo que el tratamiento es tópico con esmaltes especiales que combaten la infección. Sólo en casos graves donde la infección ha llegado hasta el lecho o matriz ungueal estaría indicado valorar una pauta sistémica.
3. Cistitis
Llamamos comúnmente “cistitis” a las infecciones del tracto urinario distal; que pueden ser de uretra (uretritis), o de vejiga (cistitis). A las infecciones del tracto urinario alto se les denomina pielonefritis.
Las mujeres, especialmente en edad reproductiva y con vida sexual activa, debido a consideraciones anatómicas y funcionales inherentes a su sexo, tienen más factores de riesgo que los hombres.
Sin embargo, las medidas preventivas y de precaución son universales para los dos sexos. Una buena higiene íntima, el uso de ropa interior limpia y el uso de preservativo son factores importantes en la prevención de infecciones urogenitales.
4. Candidiasis
La candidiasis es una infección por el hongo “Candida albicans”. Se puede prevenir, y en caso de infección, tratar adecuadamente y a tiempo.
Las mujeres son más susceptibles a las infecciones por Candida albicans debido a su anatomía genital; aunque la infección por este hongo puede darse en cualquier parte, son más comunes las infecciones orales (boca, faringe) y las genitales.
En la prevención es fundamental una correcta higiene genital, que incluye no usar productos irritantes o jabones no aptos con frecuencia, pues destruyen la flora bacteriana normal de la zona, facilitando la colonización por hongos.
5. Conjuntivitis
La conjuntivitis es la infección de la conjuntiva de los ojos, ese tejido rosado que se ve cuando bajamos el párpado.
El tratamiento suele ser antibiótico en colirios o ungüentos que se aplican directamente en la conjuntiva; dependiendo de la severidad de la infección, puede requerir visita al oftalmólogo.
6. Otitis
Las otitis son las infecciones de los oídos. Pueden ser externa, media o interna. La más común, y que relacionamos con el verano, es la otitis externa, que en este caso se debe a la humedad mantenida en el canal auricular.
Para prevenir la humedad, se debe evitar la entrada de agua o asegurar siempre de secar bien tras un baño.
Medidas de prevención
- Protector solar FP 50 resistente al agua. Reaplicar cada 3-4 horas.
- Sandalias, preferiblemente de material impermeable que no absorban aguaGafas de sol (polarizadas)
- Agua fresca, si se va a playas aisladas sin acceso a agua potable
- Parasol (o carpa), importante si se va a estar largo tiempo en sitios sin sombra
- El bañador de repuesto es muy importante para no utilizar el mismo (y húmedo) todos los días.
- Tampoco se debe utilizar el bañador como ropa interior; el tejido sintético y de varias capas es más lesivo con la piel y los genitales, y fomenta la permanencia de humedad.