La cantante dominicana Tokischa volvió a convertirse en protagonista de la alfombra magenta de Premios Lo Nuestro 2026, no solo por su arriesgado estilismo, sino también por el contundente mensaje que lanzó ante las cámaras.
Con un vestido blanco asimétrico de inspiración griega, firmado por Vivienne Westwood y acompañado de plataformas del mismo tono, la artista acaparó miradas gracias al diseño revelador que dejaba expuesto uno de sus senos, cubierto únicamente por un accesorio plateado en forma de cruz. El look generó de inmediato una ola de comentarios en redes sociales.
Lejos de esquivar la polémica, Tokischa fue clara durante una entrevista: “No me voy a operar las tetas. Esta teta me gusta y esta es la teta que yo voy a seguir teniendo”, afirmó, al explicar que a lo largo de su carrera ha recibido presiones para someterse a una cirugía estética, decisión que rechaza tajantemente.
La artista subrayó que su elección de vestuario fue una forma de expresión personal y un acto de resistencia frente a los estándares de belleza que, según dijo, impone la industria musical. Para algunos, su gesto representó un acto de empoderamiento; para otros, una provocación innecesaria. Lo cierto es que logró generar conversación, como suele ocurrir con sus apariciones públicas.
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Una presentación cargada de energía
Tokischa también se apoderó del escenario con una actuación vibrante que reivindicó el dembow como parte esencial de la identidad musical caribeña. Abrió con su más reciente lanzamiento, Ridin, y sorprendió al público al aparecer montada sobre un toro. Luego interpretó éxitos como Delincuente, Sistema de Patio y Miami.
La puesta en escena, marcada por una fuerte presencia femenina y un estilo disruptivo, convirtió su participación en una celebración de la cultura urbana dominicana. El público respondió con euforia, consolidando a Tokischa como una de las figuras más influyentes y auténticas de la escena urbana actual.