Este fin de semana murió el primer actor Mario Cid, papá de la actriz, productora, escritora y comediante Mara Escalante, una figura entrañable del entretenimiento mexicano. Su muerte ha provocado mensajes de reconocimiento y cariño tanto de colegas como del público, que identificó en él a un actor de larga trayectoria y a un referente familiar dentro del medio artístico.
Mario Cid inició su carrera en el cine desde abajo, abriéndose paso como extra en películas como Al compás del rock and roll y Locos peligrosos. Con esfuerzo y constancia, logró consolidarse en la industria cinematográfica, demostrando una vocación que con los años también se reflejaría en el legado artístico que heredó a su hija.
Con el tiempo, el actor se volvió un rostro recurrente en el cine mexicano gracias a su participación en cintas como El Águila negra en la ley de los fuertes, El tigre de Santa Julia, El diablo en persona y Los hijos del condenado. Estas producciones lo posicionaron como un intérprete sólido dentro de géneros populares, especialmente en historias de época y acción.
Además de su trabajo como actor, Mario Cid desarrolló otras facetas dentro del espectáculo. Incursionó como guionista y actor de doblaje, ampliando su presencia en la industria y mostrando su versatilidad. Su experiencia y conocimiento del medio lo convirtieron en un profesional respetado entre generaciones de actores.
En años recientes, el actor volvió a aparecer ante el público de la mano de su hija Mara Escalante, con quien compartió créditos en la serie Muero por Marilú. Esta colaboración no solo evidenció el vínculo familiar, sino que también permitió reconocer el legado artístico de Mario Cid, quien deja una profunda huella tanto como actor como padre de una de las figuras más queridas de la comedia mexicana actual.