La actriz Busy Philipps, conocida por sus participaciones en Dawson's Creek y White Chicks, (¿Y dónde están las rubias?) reveló que fue diagnosticada con un raro tumor cerebral maligno y que tuvo que someterse a dos cirugías para tratarlo.
En entrevista con PEOPLE, la intérprete, de 47 años, contó que todo comenzó en febrero, cuando una resonancia magnética de cuerpo completo detectó una lesión en su cerebro, a pesar de que no presentaba síntomas evidentes como convulsiones.
Philipps se había interesado en realizarse el estudio a través de redes sociales y, aunque su médico de cabecera consideró que no eran necesarios por su buen estado de salud, finalmente decidió realizarse la resonancia tras hablar con el internista Justin Donlan, esposo de su prima.
El estudio reveló una lesión cerebral que, por su apariencia, permitió descartar inicialmente un glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos. Sin embargo, una segunda resonancia confirmó que se trataba de un tumor que debía ser extirpado.
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"Esto es un tumor real, y está dentro de tu cerebro. Y Busy, hay que extirparlo", recordó Philipps sobre la llamada que recibió del neurólogo Orrin Devinsky.
La noticia llegó justo cuando la actriz había conseguido un papel en Cupertino, nueva serie de CBS cuyo rodaje estaba por comenzar, por lo que su prioridad fue recuperarse lo antes posible.
Una cirugía exitosa
Incluso, al conocer que necesitaba cirugía, le preguntó en tono de broma a su neurocirujano, el doctor John Golfinos, si podía aprovechar el procedimiento para hacerse un levantamiento de cejas, petición que fue rechazada entre risas.
El 2 de marzo, Philipps fue operada durante cinco horas en NYU Langone para retirar y analizar un tumor de 2.6 centímetros ubicado en el lóbulo frontal.
El diagnóstico fue un oligodendroglioma de grado 2, un tumor cerebral poco frecuente que se considera maligno, aunque tiene uno de los mejores pronósticos entre los gliomas malignos.
"Se considera maligno, pero tiene el mejor pronóstico de todos los gliomas malignos", explicó Miller, quien señaló que su clasificación como cáncer se relaciona con su capacidad de regenerarse con el tiempo.
Para Golfinos, la detección temprana fue fundamental, pues al descubrirlo antes de que Philipps presentara síntomas fue posible retirarlo por completo con mayor facilidad, ya quede haber esperado hasta que aparecieran convulsiones, el tumor podría haber sido entre dos y tres veces más grande.
Philipps se recuperó rápidamente de la primera cirugía y apenas dos días después ya se encontraba en casa. Aunque tenía inflamación en la frente y más de 40 grapas quirúrgicas, aseguró que prácticamente no sintió dolor y poco después pudo comenzar a trabajar en Cupertino, donde interpreta a Natalia Boutella.
No obstante, en abril enfrentó una nueva complicación cuando acudió con su dermatóloga para aplicarse bótox y la especialista notó que la herida de la operación no tenía buen aspecto, por lo que pidió enviar fotografías a sus cirujanos.
Philipps había desarrollado una infección por estafilococo en la incisión, por lo que tuvo que regresar al hospital para someterse a una segunda cirugía de desbridamiento, en la que también le retiraron una pequeña grapa de titanio colocada durante el primer procedimiento para mantener unido el hueso del cráneo.
"La segunda cirugía me desestabilizó por completo. Sentí que volvía al punto de partida y estaba realmente muy disgustada", confesó.
A pesar del complicado proceso, la actriz volvió a recuperarse y actualmente no necesita quimioterapia ni radioterapia, aunque deberá someterse a estudios periódicos para vigilar una posible recaída. Su médico considera que existen muchas probabilidades de que el tumor no vuelva a aparecer.
Philipps también contó que fue difícil informar a sus hijas, Birdie, de 18 años, y Cricket, de 13, aunque cada una reaccionó de manera distinta ante la noticia.
Apoyo de su amiga Michelle Williams
La actriz también contó con el apoyo de personas cercanas, entre ellas su amiga y excompañera de Dawson's Creek, Michelle Williams, quien estuvo pendiente de ella durante su recuperación e incluso organizó un servicio de comida para ayudarla.
Ahora, Philipps reconoce que en los últimos dos años había experimentado cambios emocionales que no lograba explicar, como episodios de llanto intenso y reacciones que ella misma consideraba fuera de lo normal.
Aunque no sabe si estaban relacionados con el tumor, recuerda que Williams le señaló que durante años había dicho que sentía que algo no estaba bien con su cerebro.
"Ya no siento que mi cerebro esté roto", aseguró.
Después de vivir una de las etapas más difíciles de su vida, Philipps espera que su experiencia sirva para que otras personas, especialmente las mujeres, escuchen sus propios instintos y no tengan miedo de buscar respuestas cuando sienten que algo no está bien.
"No hay nada que temer al tener información. Al contrario, nos da poder", afirmó.
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