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La carne sin antibióticos gana terreno en Estados Unidos

  • Actualizado: 04 noviembre 2014 /

Los procesadores de carne reaccionan a un alza de la demanda de los consumidores, no a la presión del gobierno.

Owensboro, Kentucky, Estados Unidos.

El año pasado, ante las preocu­paciones sobre el auge de bacte­rias resistentes a los antibióticos, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) soli­citó a las farmacéuticas y las pro­cesadores de carne que pusieran fin a la práctica de suministrar an­tibióticos a los animales para ace­lerar su crecimiento.

Brandon Glenn ya había ido más allá. No a pedido del gobierno, sino de un productor de carne para el cual cría pollos.
“Yo estaba bastante receloso”, reconoce el productor de Kentuckyacerca de las instrucciones que recibió hace tres años de Perdue Farms Inc. de que eliminara casi por completo el uso de antibióticos. “¿Cómo vamos a hacer para man­tener estos pollos vivos sin darles su medicamento? Pero Perdue dijo: ‘Allí es donde se dirige el mercado’”.

Perdue forma parte de un cre­ciente grupo de productores de ali­mentos que han tomado medidas para limitar el uso rutinario de an­tibióticos en la cría de ganado, no tanto en respuesta a la acción de los reguladores, sino ante la presión de los propios consumidores.

Su competidor Tyson Foods Inc. lanzó el año pasado una marca de pollo sin antibióticos y también vende carne de res libre de estos medicamentos.

Estos productos también se pueden encontrar en grandes ca­denas minoristas como Wal-Mart Stores Inc.
La carne vacuna, porcina y de pollo sin antibióticos representa apenas alrededor de 5% del merca­do en EE.UU., según estimaciones de la industria, pero su cuota está creciendo rápidamente.

Las ventas de este tipo de pollo en los minoristas estadounidenses crecieron 34% en términos de valor el año pasado, según la firma de in­vestigación IRI.

Los precios de estos productos en los supermercados son mucho más altos, lo que compensa a los productores por sus mayores cos­tos, pero también hace que sean menos asequibles.

La transición de los productores hacia este nicho es vista con bue­nos ojos entre los defensores de la salud preocupados por el auge de algunos tipos de bacterias resisten­tes a los antibióticos. Consideran que los cambios debido a razones comerciales son un gran avance después de años de vacilación por parte de los reguladores.

“Estamos viendo que las com­pañías toman medidas debido a la presión del público de una forma que no habían hecho”, dice Susan Vaughn Grooters, analista de polí­ticas de Keep Antibiotics Working, una coalición de grupos medioam­bientales, de salud y de defensa de los animales. Señala que la FDA “está quedando rezagada frente a los microbios y la industria”.

La FDA considera que su estra­tegia de buscar cambios volunta­rios es la forma más efectiva de re­ducir el uso de antibióticos en los animales y argumenta que una pro­hibición podría dar lugar a largas batallas judiciales.

Más de dos millones de esta­dounidenses al año contraen in­fecciones bacterianas resistentes a los antibióticos, de los cuales al menos 23.000 mueren al año, según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfer­medades publicado en 2013. Las au­toridades lo consideran una crisis de salud global y atribuyen parte de la culpa al amplio uso de medica­mentos por parte de la industria.

“Hasta la mitad del uso de anti­bióticos en los humanos y gran parte del uso de antibióticos en los anima­les es innecesario e inapropiado y hace que todos estemos menos se­guros”, indicó la agencia.

El temor es que la cría de ani­males en espacios reducidos y el reiterado suministro de antibió­ticos crean millones de placas de Petri en las que las bacterias dañi­nas pueden mutar para evadir los medicamentos.

Las bacterias luego pueden pa­sar a los humanos si la carne no es cocida por completo o si en las frutas y verduras quedan partes de excrementos utilizados para ferti­lizar cultivos.

“Es claro que el uso agropecua­rio de antibióticos puede afectar la salud humana”, señaló el Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del Presidente de EE.UU. en septiembre. “Lo que es menos claro”, según su informe, es la contribución del sec­tor al problema, comparado con el abuso y mal uso de antibióticos en los humanos.

La industria cárnica ha sostenido desde hace mucho que el suministro de antibióticos en los alimentos de los animales o el agua es seguro, en parte porque muchos de ellos no se usan en los humanos.

No obstante, muchos consu­midores ya han tomado una deci­sión.
En una encuesta de la revista Consumer Reports en 2012, 72% de la gente dijo estar extremadamen­te o muy preocupada por el amplio uso de antibióticos en la alimenta­ción de los animales.

Este año, un sondeo de la firma de investigación Midan Marketing halló que 88% de los compradores de alimentos estaba al tanto del uso de antibióticos en los animales y 60% estaba preocupado.

La FDA aprobó el uso de antibió­ticos para estimular el crecimiento en los años 50, después de que in­vestigadores descubrieron que los animales que recibían pequeñas dosis regulares de estas sustancias parecían crecer más rápido. Las ra­zones no se conocen por completo, pero muchos científicos creen que las medicinas mejoran la absorción de nutrientes.

En 2012, los cerca de 8.000 mi­llones de pollos de engorde, 66 millones de cerdos, 89 millones de vacas y otras clases de ganado consumieron 14,6 millones de kilos de antibióticos, un alza interanual de 8%, según la FDA. Es más de cua­tro veces la cantidad de antibióti­cos vendidos para uso humano, si bien la agencia advierte que las cantidades no son directamente comparables.

Aproximadamente 60% de los tipos de antibióticos que se usan en los animales también se utilizan en los humanos.
Algunos defensores de la salud pública dicen que la amenaza de la mayor resistencia a los antibióticos es demasiado grande como para es­perar que las fuerzas del mercado limiten su uso en los alimentos de los animales.

No obstante, la FDA sostiene que imponer restricciones obliga­torias sobre casi 280 productos de antibióticos agropecuarios demo­raría años.

Glenn, el productor de Kentucky, cuenta que un poco después de que se pasó a la producción exenta de an­tibióticos, una enfermedad respira­toria mató hasta 2,5% de sus pollos. “Fue ensayo y error para nosotros, y para Perdue”, observa.
No obstante, el productor de 34 años, que cría 160.000 pollos en sus seis instalaciones casi del tamaño de dos canchas de fútbol, ha pasado de ser un escéptico del menor uso de antibióticos a un entusiasta.

La primera vez que vio sus po­llos criados sin antibióticos en una tienda, con el nombre de su padre, Wayne Glenn, en el empaque, com­pró uno, le sacó una foto y la publi­có en Facebook.
“Todos quieren un estilo de vida más saludable”, afirma. “Básica­mente se reduce a eso”.