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Empresas celebran triunfo republicano en Estados Unidos

  • Actualizado: 05 noviembre 2014 /

Las elecciones de 2014 repre­sentan la primera carrera elec­toral reciente en la que EE.UU. no enfrenta un posible tsunami eco­nómico.

Nueva York, Estados Unidos.

Las empresas de Estados Unidos esperan que la clara victoria que le otorgó al Partido Republicano una mayoría en el Senado en las eleccio­nes del martes despeje el camino para que los legisladores vuelquen su atención a las prioridades que no han logrado abordar en los últimos años: impuestos a las empresas, in­migración, comercio y energía.

La división más pronunciada del gobierno estadounidense tras los comicios aumentará la frustra­ción en torno a algunos de los temas que interesan al mundo de los nego­cios. Sin embargo, también podría significar que el Congreso y la Casa Blanca colaboren en temas econó­micos antes de las elecciones pre­sidenciales de 2016.

“Lo que esperamos es que el próximo Congreso se concentre en políticas que impulsen la com­petitividad y el crecimiento”, dijo Aric Newhouse, un alto ejecutivo de la Asociación Nacional de Fa­bricantes.

La nueva mayoría republicana en el Senado, sumada a su control de la Cámara de Representantes, no eliminará automáticamente los escollos que han bloqueado la for­mulación de leyes en Washington durante años, sobre todo porque la cámara alta necesita 60 votos para someter proyectos de ley a vota­ción. Además, el presidente Barack Obama tiene poder de veto.

De todos modos, los grupos em­presariales confían en que algunos proyectos de ley que según ellos im­pulsarán el crecimiento económico avancen en la nueva legislatura. De hecho, algunos republicanos han expresado interés en trabajar con Obama en temas de interés mu­tuo, como una reforma tributaria y la política comercial.

Las elecciones de 2014 repre­sentan la primera carrera elec­toral reciente en la que EE.UU. no enfrenta un posible tsunami eco­nómico ligado a los acalorados de­bates en Washington sobre la po­lítica fiscal.

Ahora, la aceleración del creci­miento económico y de la creación de empleos, así como la reducción del déficit fiscal, que está en su ni­vel más bajo desde antes de la crisis financiera de 2008, han hecho que las empresas pisen un terreno más firme y han aliviado muchas de las dudas en torno a Washington.

Eso está generando interés en temas pendientes que unen a la co­munidad empresarial, como la re­lajación de las regulaciones y una reforma del código tributario.

“La reforma tributaria, la refor­ma tributaria, la reforma tributa­ria”, respondió John Engler, pre­sidente de Business Roundtable cuando se le preguntó sobre las prioridades de su grupo, que inclu­ye a presidentes ejecutivos de las principales compañías de EE.UU.

Tanto el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, como el presidente Barack Obama mencio­naron el miércoles la reforma tribu­taria como una de las prioridades que desean abordar.

Las empresas se quejan de los altos impuestos que pagan en EE.UU., así como de su inusual al­cance global puesto que la mayo­ría de los países gravan ganancias obtenidas solo dentro de sus fron­teras. En el corto plazo, los líde­res empresariales esperan que el Congreso renueve un conjunto de exenciones tributarias temporales que expiraron hace poco y que los legisladores prevén debatir próxi­mamente.

La comunidad empresarial tam­bién seguirá abogando por una re­forma de las leyes de inmigración, para que se amplíe la fuerza laboral disponible de inmigrantes legales, pese a la resistencia de la Cámara de Representantes.

Las empresas están entre los defensores más influyentes de una reforma, incluido un camino a la ciudadanía para muchos inmigran­tes indocumentados. No obstante, la cámara baja ha esquivado una votación sobre el tema y ha pedido que se refuerce la seguridad en la frontera con México.

Una acción ejecutiva del presi­dente que está prevista para este año libraría de la deportación y otorgaría permiso de empleo a numerosos inmigrantes con lazos importantes con EE.UU. Pero la medida podría agravar el rechazo de los republicanos a considerar el asunto.

Un área en la que los empresa­rios advierten avances es la política de comercio. EE.UU. está negocian­do acuerdos de libre comercio con países de Asia-Pacífico y la Unión Europea que son más populares entre los republicanos que los de­mócratas.

Los segundos temen, por ejemplo, que el Acuerdo Es­tratégico Trans-Pacífico de Aso­ciación Económica podría dejar a la industria automotriz estadouni­dense más vulnerable frente a la ja­ponesa, debilitaría los estándares medioambientales y fortalecería la protección de patentes para las farmacéuticas en formas que ele­varían los precios de las medicinas en los países pobres. La Casa Blan­ca y los republicanos necesitarán el apoyo de un puñado de senadores demócratas para someter a voto un proyecto de ley comercial que fa­cilitaría la aprobación de acuerdos internacionales.

Algunos de los principales gru­pos de lobby también confían en que el Congreso apruebe el oleo­ducto Keystone XL, que transpor­taría hasta 830.000 barriles de crudo al día a través del centro del país hasta las refinerías de la cos­ta del Golfo de México. Sin embar­go, Obama podría usar su poder de veto para impedir el proyecto que se ha convertido en blanco de deba­tes en EE.UU. sobre cambio climáti­co, la economía y la independencia energética.