La Universidad Tecnológica de Honduras (UTH) reafirma su sentido de pertenencia con la creación del “Pasillo de Honor”, una iniciativa que transforma la memoria institucional en un símbolo permanente. Más que un acto conmemorativo, este proyecto se presenta como una declaración de principios: reconocer el pasado para fortalecer el presente y proyectar el futuro.
La inauguración marca un punto de inflexión en la narrativa de la universidad, al convertir su historia en una experiencia visible, cercana y significativa para toda su comunidad.
Símbolo institucional
El “Pasillo de Honor” surge como un espacio destinado a inmortalizar a figuras clave en la evolución de UTH, consolidando su posicionamiento como referente nacional e internacional en educación superior.
La iniciativa fue impulsada por Emma Mejía de Valladares, directora de Mercadeo Corporativo, quien destacó su dimensión estratégica: “El Pasillo de Honor representa la historia viva de UTH. Es un espacio donde reconocemos a quienes, con su ejemplo, han iluminado el camino de nuestra comunidad universitaria”.
Desde una perspectiva institucional, el proyecto trasciende lo simbólico para convertirse en una herramienta de cultura organizacional, alineada con los valores de mérito, excelencia y transformación social.
La mañana del lunes 27 de abril se desarrolló la ceremonia que reunió a autoridades, docentes, colaboradores, familiares y medios de comunicación en un ambiente que combinó solemnidad y emoción. Las primeras dos estrellas fueron dedicadas a Roger D. Valladares y Elena Cuéllar Zúniga, figuras representativas del crecimiento académico y empresarial de la institución.
Elena Cuéllar fue reconocida por su liderazgo académico y su aporte a la formación integral.
“Este reconocimiento representa la renovación de mi carrera profesional. No existen palabras que describan el enorme agradecimiento hacia las autoridades de UTH por hacerme parte de su historia”.
Su trayectoria refleja el papel fundamental de la vocación docente en la construcción de ciudadanos con pensamiento crítico y compromiso social.
Liderazgo visionario
El homenaje a Roger Danilo Valladares simboliza el origen y la evolución de la universidad. Fundador de UTH en 1986, su visión permitió crear una institución que hoy supera los 30 mil estudiantes y mantiene presencia nacional e internacional.
“Este reconocimiento representa una gran responsabilidad para mí. Soy un instrumento de Dios y a Él le pertenece toda la honra, la gloria y el mérito. Aspiro a que su presencia esté siempre en este Pasillo de Honor”, dijo el empresario.
Su modelo educativo, basado en la accesibilidad, la innovación y la excelencia, ha contribuido a transformar la vida de miles de hondureños, consolidando a la educación como motor de desarrollo y movilidad social.
Voces institucionales
Durante el evento, las autoridades universitarias coincidieron en la relevancia del reconocimiento como elemento clave en la construcción de identidad. Roger Enrique Valladares, vicepresidente ejecutivo, subrayó: “Reconocer a quienes han sido arquitectos del desarrollo institucional es reafirmar los valores que sostienen a UTH”.
Por su parte, Javier Mejía Barahona, rector general, destacó el impacto de esta iniciativa, “Este pasillo será un recordatorio permanente de que la excelencia universitaria se construye con visión, trabajo y compromiso con la sociedad”.
Más allá de su valor conmemorativo, el “Pasillo de Honor” responde a una estrategia de marca que busca fortalecer el vínculo emocional con su comunidad.
Al convertir el reconocimiento en una experiencia tangible, UTH impulsa una narrativa coherente con sus objetivos institucionales: formar líderes, inspirar a nuevas generaciones y consolidar su prestigio académico.
Legado en marcha
Con esta iniciativa, UTH demuestra que su historia no se limita a los archivos, sino que se transforma en una experiencia viva que acompaña a quienes transitan por sus espacios. Cada estrella representa una vida, una contribución y un compromiso con la educación.
El “Pasillo de Honor” se consolida, así como una invitación permanente a reconocer el valor del esfuerzo y la excelencia. En un contexto donde las instituciones enfrentan el desafío de mantenerse relevantes, UTH apuesta por el reconocimiento como motor de identidad y proyección.
El mensaje es claro: las organizaciones que trascienden son aquellas que saben honrar su historia y convertirla en inspiración para el futuro.