La solidaridad encontró un espacio digno dentro del Hospital Escuela. Don José Trejo ahora cuenta con un lugar seguro para continuar brindando cortes de cabello gratuitos a pacientes y familiares que asisten a este centro asistencial.
Durante más de un año, Trejo ofreció sus servicios a la intemperie, en los exteriores del hospital, enfrentando el sol, la lluvia, la inseguridad y las limitaciones de no contar con un espacio adecuado para atender a las personas.
José Trejo es un barbero solidario que da servicios gratuitos de corte de cabello a pacientes y familiares, llevando dignidad a quienes más lo necesitan en momentos de vulnerabilidad.
El cambio representa un avance significativo, ya que ahora puede desarrollar su labor en condiciones más seguras, tanto para él como para quienes buscan el servicio, especialmente en un entorno donde muchos pacientes permanecen por largos periodos.
“Ha sido una labor ardua, más de un año estar afuera del Hospital Escuela. Y ahora, gracias a Dios, ya las autoridades del hospital nos permiten ayudar a la gente desde adentro”, agradeció José Trejo.
Trejo explicó que su iniciativa no solo consiste en cortes de cabello, sino en un esfuerzo colectivo que reúne a voluntarios comprometidos con servir a los demás sin esperar nada a cambio.
“Tenemos estilistas, barberos y personas que traen ropa y comida para repartir. Es una actividad muy bonita que realizamos todos los domingos aquí en el Hospital Escuela, donde cada quien aporta desde su corazón para ayudar”, añadió.
Antes, el equipo brindaba apoyo en las afueras del hospital, pero la dinámica limitaba la participación de muchos beneficiarios por temas de seguridad y movilidad.
“Al estar adentro, la gente se acerca más. Tenemos más de 10 barberos y realizamos más de 100 cortes cada domingo, lo que demuestra la gran necesidad que existe y el impacto de esta obra solidaria”, dijo Trejo.
Las jornadas se desarrollan todos los domingos, de 8:00 a. m. a 12:00 del mediodía, permitiendo atender a decenas de personas que buscan un momento de alivio en medio de sus dificultades.
Iris, una joven originaria de Juticalpa, destacó el valor de la iniciativa. “Me siento orgullosa, porque es algo bueno ayudar a los demás. Además, estoy aprendiendo nuevas cosas que me servirán para mi futuro y para seguir apoyando a quienes lo necesitan”, expresó.
Otro de los colaboradores es Robert Cárcamo, quien resaltó el valor humano detrás de esta iniciativa e invitó a más jóvenes a sumarse a este tipo de actividades solidarias.
“Es una gran ayuda, porque hay personas que no tienen recursos para pagar un corte de cabello y ahora todo está caro, por lo que este apoyo llega en el momento justo”, manifestó Cárcamo.
Los beneficiarios también reconocen el impacto de este servicio, destacando que, más allá del corte, se trata de recuperar la autoestima y la dignidad en momentos difíciles.
“Soy una persona con discapacidad; perdí la movilidad en el brazo izquierdo. Yo era zurdo y aprendí a cortar cabello con la derecha. Ya tengo unos años de ser barbero, y esto es parte de mi vida”, agregó José Trejo.
Trejo también compartió su historia personal, marcada por la resiliencia y el deseo de ayudar, lo que le ha permitido convertir su oficio en una herramienta de servicio comunitario.
“Esto empezó ese día. Yo estuve en una camilla, sin poder cortarme el cabello. Hoy regresamos a esas mismas camillas, pero como barberos, para ayudar a otros que pasan por situaciones similares”, relató.
El barbero hizo un llamado a la población a sumarse a esta causa, recordando que cualquier talento puede convertirse en una oportunidad para servir a quienes más lo necesitan dentro del Hospital Escuela.
Gustavo Almendárez, beneficiario del servicio, agradeció este gesto. “Es una gran ayuda, porque hay personas que no andan dinero y necesitan estos servicios”, afirmó.