La transmisión del Mundial 2026 tiene un marco legal claro en Honduras, y el Instituto de la Propiedad (IP) lo puso sobre la mesa: difundir la señal del torneo sin la autorización de los titulares de los derechos de transmisión constituye una violación a la ley.
La normativa, aplicada por la Dirección General de Propiedad Intelectual (DIGPI), contempla multas de entre 10 y 200 salarios mínimos —de aproximadamente L149,000 hasta cerca de L2.98 millones según la gravedad— además del decomiso de los equipos utilizados.
El punto de fondo, relevante para cualquier actor del mercado, es la territorialidad de los derechos. Una señal o un acuerdo de transmisión vigente en otro país no autoriza su difusión en territorio hondureño. Redistribuir o reempaquetar la señal del Mundial sin los derechos locales correspondientes es, precisamente, la conducta que la ley sanciona. El IP recordó también que la FIFA protege activamente sus marcas y denominaciones frente a usos comerciales no autorizados.
La advertencia comprende tanto a los establecimientos comerciales que proyecten los encuentros sin licencia como a las plataformas que difundan la señal sin contar con los derechos en el país. Para los aficionados, la prohibición alcanza la retransmisión de partidos completos o jugadas continuas en redes sociales.
Ya el Instituto de la Propiedad recibió reportes de señales no autorizadas de transmisión del Mundial en restaurantes y bares deportivos.
Entre las formas de transmisión piratas están las cableras, IPTV, páginas y aplicaciones no autorizadas. Las autoridades advirtieron que se sancionarán los eventos de transmisión masiva.
En el plano de la cobertura, la señal abierta de Televicentro que ofrece 40 partidos, mientras que Tigo Sports es el único operador que transmite los 104 en cable, aplicación y web. Para los negocios que busquen exhibir los encuentros en regla, la ruta legal es la licencia comercial.