Emilio Santamaría: una vida dedicada a formar líderes y transformar vidas

Con más de cinco décadas en Dale Carnegie, el mexicano-hondureño Emilio Santamaría comparte las lecciones, desafíos y valores que han marcado su vida

Emilio Santamaría: una vida dedicada a formar líderes y transformar vidas
Honduras

Hablar de Emilio Santamaría es hablar de liderazgo, formación humana y perseverancia. Nacido en la Ciudad de México el 1 de junio de 1940, hijo de padres españoles inmigrantes y tercero de cinco hermanos, encontró en Honduras no solo una oportunidad profesional, sino también el país donde construiría una familia, desarrollaría gran parte de su carrera y dejaría una profunda huella en miles de personas.

Con 56 años vinculado a Dale Carnegie, organización global especializada en liderazgo, comunicación, ventas y desarrollo profesional, Santamaría ha dedicado su vida a ayudar a otros a descubrir su potencial. A sus 86 años continúa activo, conduce su vehículo, participa en actividades comunitarias, escribe desde hace 46 años la columna "Positivo y Negativo" para Diario LA PRENSA y sigue siendo una referencia en el ámbito de la capacitación y el crecimiento personal. En esta conversación comparte recuerdos, aprendizajes, desafíos y el legado que espera dejar a las futuras generaciones.

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Usted llegó a Honduras siendo apenas un joven de 19 años, después de que su familia atravesara una crisis económica muy difícil. Mirando hacia atrás, ¿qué lección de vida le dejó aquella etapa que aún lo acompaña hasta hoy?

Fue en 1959. (Nací el 1 de junio de 1940). Vine vendiendo para Intercambio Mercantil discos de vinilo de todas las marcas, Long Play y pequeños de 45 revoluciones, muy usados en las rockolas. Mi base fue San Pedro Sula y, más tarde, Guatemala.

Siempre visitaba San Pedro porque se vendían mucho y por Margarita, mi novia sampedrana. Me casé con ella tres años después, a mi regreso de Perú, donde acepté un trabajo para General Foods, y nos radicamos en México. Casado, no quería seguir viajando; ahí trabajé como vendedor en Rinbros, líder en ropa interior de caballero. Ahí nacieron Rocío, mi hija, y Emilio Jr.

Cuando decidió dejar un puesto ejecutivo para dedicarse a Dale Carnegie, muchas personas le dijeron que estaba loco. ¿Qué fue lo que vio usted en ese proyecto que los demás no lograban ver en ese momento?

Rinbros me mandó a San Salvador como gerente de ventas. Ahí tomé el Curso Dale Carnegie y me entusiasmó mucho. Pasé a gerente general y fui nombrado presidente de la Junta Directiva de Textil Centroamericana, con socios de Rinbros y socios de El Salvador. Ahí nació mi hija Mercy.

Después de tres años, decidí renunciar para ir a México a iniciar los cursos Dale Carnegie con un canadiense que fue mi instructor. Renunciar a Rinbros y partir a la aventura Carnegie en México fue cuando todos me decían que estaba loco, incluyendo a Margarita, con dos hijos chiquitos y una bebé de seis meses.

Después de décadas formando líderes, empresarios, profesionales y estudiantes, ¿cuál considera que es el cambio más importante que una persona puede hacer para transformar su vida?

En la Ciudad de México, donde nací, dicté los primeros 23 cursos Dale Carnegie. Me certifiqué previamente en República Dominicana y se pidió venir a Honduras por dos años a desarrollar los entrenamientos. La idea era regresar a México.

Pero Honduras me encantó. Logré que certificaran a cuatro instructores y abrí Nicaragua, viajando tres días y regresando a Tegucigalpa con mi familia. Más tarde abrí Costa Rica, siempre regresando la mitad de la semana. SAHSA me ayudó muchísimo con un 50 % de descuento. Eran mis graduados.

Con el tiempo construimos el edificio de San Pedro Sula. En Honduras nació mi cuarto hijo, Luis Ángel. Margarita y yo completamos así dos hijos y dos hijas.

Los Cursos Dale Carnegie tienen un profundo impacto en sus participantes. El trainer (antiguamente instructor) dirige la sesión y los participantes trabajan en sí mismos mientras toman el programa.

A lo largo de su carrera ha trabajado con miles de personas en distintos países. ¿Existe alguna historia o testimonio que lo haya marcado profundamente y que confirme que eligió el camino correcto?

He preparado trainers en Barcelona y Madrid, en México, Guatemala, Bogotá, Caracas y Buenos Aires. He visto candidatos a trainers convertirse en extraordinarios entrenadores de Carnegie. Por ejemplo, Cateri Nouel, que participó en Caracas, hoy dirige con éxito la operación Carnegie en Panamá. César Solares, que certifiqué en México, hoy es el director para la Ciudad de México y otros estados.

Este es parte de mi trabajo part time como Máster Trainer de Carnegie University.

Como trainer dirigiendo grupos, tengo muchos ejemplos, desde un hombre que se había divorciado y el curso lo impulsó y se casó "con la misma". Han hecho un matrimonio feliz de ya muchos años.

Una monja que ganó confianza en el curso y colgó los hábitos, ya con muchos años, ahora es una enfermera muy feliz. Me dijo que vive con su hermana y cree que sirve mucho más a Dios ahora. Estoy lleno de ejemplos de cambios maravillosos.

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Usted suele hablar de actitud, confianza y crecimiento personal. ¿Cuál ha sido el momento más desafiante de su propia vida y cómo aplicó esas enseñanzas para salir adelante?

Creo profundamente en tener una actitud positiva. Los momentos más desafiantes han sido el súbito fallecimiento por un infarto indoloro, en su cama de hospital, de Margarita, mi esposa por 59 años, la madre de mis hijos y la abuela de mis nietos. Mi sampedrana.

En su memoria soy lo más productivo y feliz diariamente.

Si tuviera que resumir su propósito de vida en una sola frase, ¿cuál sería y por qué siente que esa misión sigue vigente hoy?

Mi propósito de vida es ayudar a las personas a descubrir su verdadero potencial, a ser más productivos y más felices.

Don Emilio Santamaría (izquierda) junto a sus hermanos.

Honduras ha sido su hogar durante gran parte de su vida. ¿Qué representa este país para usted y cómo cree que ha influido en su vida?

En Honduras encontré a Luisa Margarita, mi sampedrana (QDDG). Claro que ha influido en mi vida. Prueba de ello es la poesía que compuse cuando me molesta que algunos hondureños se quejen de Honduras.

"Yo te quiero mi Honduras como eres, con tu nombre que evoca lo profundo, que algo tiene de misterio y de grandeza. ¿Y cómo te quiero?, te quiero como eres, con tus cosas malas y tus cosas buenas y el reto permanente que hay en tus problemas. El mismo Dios te dibujó tus bosques y pintó el verde esmeralda de tus pinos, y te dio riquezas y te dio niños y tiñó de rojo tus atardeceres y le dio vida y encanto a tus lindas mujeres. Llenó tus días de luz y alegrías, pero el diablo trajo entonces a los pesimistas, y pintaron todo color de derrota; y tus días alegres se volvieron tristes y tus esperanzas se volvieron grises, pero yo te quiero sobre todo ello, te sueño dueña de todo lo bello y de la riqueza y de la alegría y de hijos llenos de sabiduría que ya nunca, nunca se quejen de ti".

Cuando las futuras generaciones hablen de Emilio Santamaría, más allá de los cursos y los éxitos profesionales, ¿qué legado le gustaría dejar en las personas?

Que supe amar intensamente y ser amado también con intensidad.

Si pudiera conversar con aquel joven Emilio Santamaría de 19 años que llegó a Honduras lleno de incertidumbre, ¿qué le diría hoy?

Emilio, a tus 19 años comprende que en cada problema hay la semilla de un beneficio mucho mayor. Y que la acción es indispensable para tener éxito.

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Jairo Martinez Garay
Jairo Martinez Garay
Periodista

Periodista de sociales, cultura, tecnología, entretenimiento y espectáculos. Graduado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (UNAH-VS). Desde 2022 es parte del equipo de Diario La Prensa para las plataformas multimedia e impreso.

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