Ruth Arita, máster en Dirección Comercial y Mercadeo, es reconocida por su destacada trayectoria como Directora de Relaciones Públicas de la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH). Actualmente integra el equipo de consultores de Cyparis, firma con presencia en Estados Unidos, América Latina y Europa. En esta ocasión comparte las claves de la comunicación institucional moderna, esenciales para que las empresas fortalezcan su reputación y mantengan la confianza de sus audiencias en la era digital.
¿Cómo ha adaptado su estrategia para mantener la reputación de una marca cuando el control ya no pertenece solo a la organización, sino también a la audiencia?
Hoy entendemos que la reputación es un activo compartido entre la organización y sus públicos. Ya no se construye solo desde el mensaje institucional, sino desde la experiencia real del usuario, la conversación digital y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.Mi enfoque se basa en escuchar activamente, anticipar escenarios y construir narrativas auténticas que conecten con valores reales. La reputación se gestiona desde la transparencia, la ética y la consistencia, integrando la visión estratégica con el impacto social y la sostenibilidad, especialmente en proyectos multisectoriales donde he tenido experiencia internacional desde Cyparis.
¿Cuál considera que es el error más común que cometen las organizaciones al intentar proteger su imagen ante una crisis en entornos digitales?
El error más frecuente es reaccionar desde el miedo y no desde la estrategia. Muchas organizaciones optan por el silencio, la negación o respuestas improvisadas, lo que debilita la confianza.Una crisis debe manejarse con información clara, rapidez, coherencia y un enfoque humano. La comunicación no solo debe proteger la marca, sino también demostrar responsabilidad social y compromiso real con los públicos. La reputación se fortalece cuando existe una narrativa honesta y alineada con los valores institucionales. 
¿Cómo diferencia una campaña que solo busca “hacer ruido” de una que realmente fortalece la salud reputacional de una institución a largo plazo?
El “ruido” genera visibilidad momentánea; la reputación construye confianza sostenible.Una campaña sólida debe estar alineada a la identidad institucional, generar valor social, fortalecer vínculos con los públicos y aportar al posicionamiento estratégico. En mi experiencia, los proyectos más exitosos son aquellos que integran educación, identidad, desarrollo y propósito, no solo métricas de alcance. La reputación se construye con coherencia, impacto real y visión de largo plazo. Un ejemplo claro es UTH un impacto social espectacular y ejemplo q seguir donde la labor de comunicación estratégica es crucial.
Muchos dan por muertos a los medios tradicionales. En su experiencia liderando campañas, ¿qué rol juegan hoy la prensa escrita o la televisión frente a la inmediatez de lo digital?
Los medios tradicionales siguen siendo pilares de credibilidad, legitimidad institucional y profundidad narrativa. La prensa escrita y la televisión aportan contexto, análisis y respaldo editorial, mientras lo digital aporta velocidad e interacción.La verdadera estrategia está en la integración: utilizar lo digital para amplificar, interactuar y medir, y los medios tradicionales para consolidar reputación y posicionamiento. En proyectos nacionales e internacionales he comprobado que la combinación inteligente de ambos ecosistemas fortalece la imagen corporativa.
En un mundo obsesionado con los likes y las visualizaciones, ¿cuáles son los KPIs que usted realmente valora para medir el éxito de una estrategia de comunicación institucional?
Más allá del alcance, valoro indicadores como:Nivel de confianza y percepción reputacional, calidad de las relaciones con stakeholders, coherencia entre mensaje y acción, impacto social y reputacional del proyecto, sostenibilidad de la narrativa institucional en el tiempo.
Una estrategia exitosa no solo genera visibilidad, sino credibilidad, alianzas sólidas y posicionamiento estratégico, especialmente en sectores como educación, turismo, finanzas y desarrollo multisectorial.
Después de 10 años al frente de campañas, ¿qué cualidad considera indispensable en un comunicador moderno para no quedar obsoleto?
La capacidad de adaptación con criterio ético. La tecnología cambia, las plataformas evolucionan, pero los valores, la disciplina, la formación continua y la visión estratégica son permanentes.Un comunicador moderno debe entender el entorno global, integrar innovación, leer tendencias, pero sin perder la esencia humana del servicio, el liderazgo y el compromiso social. La comunicación no es solo técnica: es vocación, impacto y responsabilidad.