Durante cinco décadas, César Milla ha convertido la pintura en una forma de explorar, preservar y proyectar la identidad hondureña. Originario de San Pedro Sula, el artista comenzó su trayectoria en 1976 bajo la guía del maestro Allan Caicedo y posteriormente también recibió la influencia de Edwin Perdomo, experiencias que marcaron sus primeros años de formación.
Su recorrido lo ha llevado a participar en exposiciones dentro y fuera de Honduras, incluyendo escenarios de Italia, España y Francia. También ha recibido reconocimientos como el Premio a la Identidad Nacional, otorgado por el Congreso Nacional en 2017. Entre las características más reconocibles de su trabajo destacan la figura femenina, los rostros, los paisajes y una particular técnica en la que utiliza café sobre papel de acuarela y tinta. A pocos días del homenaje por sus 50 años de trayectoria, Milla conversa sobre sus inicios, su evolución y lo que todavía espera crear.
Usted comenzó su trayectoria artística en 1976, bajo la guía del maestro Allan Caicedo. Si pudiera regresar a aquel joven que daba sus primeros pasos en la pintura, ¿qué le diría y qué cree que ha cambiado más en César Milla desde entonces?
Ha cambiado mucho, porque hay mucho trayecto recorrido. Gracias a la pintura, en este tiempo estuve bajo la tutela de Allan Caicedo y de Edwin Perdomo también. Eso fue una experiencia novedosa para mí. Luego viajé a Colinas, Santa Bárbara, donde estuve cinco años. También viajé a Italia gracias a Parisi y a Paola Bordigoni, quienes financiaron el viaje para que pudiera participar en festivales de arte allá en Italia.
Su obra tiene una fuerte presencia de la figura femenina y de elementos que evocan la identidad hondureña. ¿De dónde nace esa fascinación y qué quiere transmitir cuando pinta esos rostros, paisajes y personajes?
En mi obra lo que pasó fue que, por difícil que era pintar el rostro femenino, fui dándole una idea muy personal. Es un estilo muy definido, muy propio. Sí, tengo algún tipo de fascinación con esto, pero quiero transmitir lo que la gente puede llegar a representar como un estilo definido en el arte.
El uso del café como pigmento se convirtió en una de sus principales señas de identidad. ¿Cómo descubrió que esta bebida podía convertirse en una herramienta artística y qué ocurre en su proceso creativo desde que tiene la idea hasta que aplica el café sobre el papel?
Referente al uso del café en papel de acuarela y tinta, yo lo vi en el 2001 en Italia. Tiene mucho tiempo de utilizarse, más que todo para envejecer documentos. A mí me gustó el efecto de cuando se combina con una tinta y se difumina. Eso es lo que me gustó bastante sobre el uso del café. No es un medio para pintar, pero sí se puede aplicar sobre tinta y sobre papel de acuarela para conseguir ese efecto de envejecimiento. Es un trabajo precioso.
Ha expuesto en Honduras, Italia, España y Francia, ha recibido reconocimientos como el Premio a la Identidad Nacional y ha realizado murales que forman parte del paisaje de varias ciudades. Después de cinco décadas, ¿qué obra o momento de su carrera siente que marcó un antes y un después en su vida como artista?
El Premio a la Identidad Nacional fue otorgado por la Comisión de Cultura que había en el Congreso de la República. Ellos querían dar un reconocimiento a la identidad, el premio al pintor. Parece que había varios pintores que estaban ahí, pero cuando me pidieron toda la información, yo la envié. Le agradezco mucho también al Congreso que me haya otorgado este Premio a la Identidad Nacional.
Más allá de los premios y las exposiciones, ¿qué significa para usted haber dedicado medio siglo a documentar, a través de la pintura, los rostros, las costumbres y la identidad de Honduras? ¿Qué cree que quedará de César Milla cuando ya no esté frente al lienzo?
Bueno, uno espera estar bastante tiempo, porque no hay jubilación en la pintura. Pero, más allá de los premios y todo, lo que sí me ha dejado es la satisfacción de poder sacar adelante a cuatro hijos, solo de mí. La identidad en Honduras crece día a día en la pintura. Creo que existen solamente el trabajo de don Carlos Garay y de José Antonio Velásquez como propiamente hondureño. De ahí, todos nosotros fuimos teniendo cierta influencia de las escuelas de arte extranjeras y de los movimientos que hubo.
Está a pocos días de recibir un homenaje por sus 50 años de trayectoria. ¿Qué siente al ver que colegas, gestores culturales y público se reúnen para celebrar una carrera que comenzó hace medio siglo? ¿Hay alguna emoción o recuerdo que le resulte especialmente difícil contener en este momento?
Estoy a punto de recibir este homenaje que se está haciendo. Realmente es de mucha satisfacción poder recibirlo así, en vida, porque muchos pintores, he visto que después de que fallecen empiezan a hacerles estos homenajes y todo lo demás.
Estoy muy agradecido con Camaleones Tex y con Cesiah, con Jean Carlos y con todos ellos, que son los que se han partido el pecho para que esto se realice. Por eso creo que estoy muy agradecido con todo este evento.
Después de 50 años, ¿qué le sigue dando curiosidad como artista? ¿Hay alguna técnica, tema, proyecto o sueño que todavía no haya podido realizar y que quisiera convertir en realidad?
Después de cincuenta años, yo pienso que es un tiempo de poderse redefinir, volver a proyectarse, tener de nuevo un comienzo como el que tuve antes y volver a realizar otro tipo de trabajo. No es que uno deje su estilo y todo, pero sí tratar de dejar lo que estoy trabajando y hacer un comienzo con una nueva colección. Comenzar de nuevo sería un renacer en el arte.
Si tuviera que resumir en una sola obra, imagen o pincelada lo que han significado estos 50 años de carrera, ¿qué tendría que aparecer en ese cuadro y qué título le pondría?
Cada trabajo que uno hace puede resumir una sola obra. En un solo trabajo, no importa el tamaño que sea, pero han habido tantos trabajos, tantos cambios en este tiempo que sí, cada cuadro tiene una parte de uno mismo. Eso es lo que yo pienso.
Cada obra tiene un tiempo determinado de trabajo, porque a mí me gusta que se vea nítido el trabajo. Es diferente al de otros pintores que hacen combinaciones de pinturas y todo. En el caso mío, trabajo con otro tipo de procedimiento, como el que trabajaron los pintores del Renacimiento.
En agenda
César Milla celebra 50 años de trayectoria artística
El Museo de Antropología e Historia de San Pedro Sula será escenario este sábado 15 de agosto de una gala dedicada a celebrar los 50 años de trayectoria artística de César Milla. La actividad comenzará a las 7:00 p. m. y reunirá pintura, música, cine y convivencia alrededor de la obra del artista sampedrano.
La velada incluirá una exposición plástica, cóctel de bienvenida, el estreno de un cortometraje homenaje, un concierto de jazz en vivo y un espacio de networking. Además, cada entrada incluye un boleto para participar en la rifa de una obra original del maestro.
El evento, presentado por The Garden by Cesiah Paola y Kirkos, tendrá también un propósito solidario: el 100 % de lo recaudado será destinado a César Milla como respaldo a su trayectoria artística. La preventa tiene un valor de L 1,000 hasta el 14 de agosto, mientras que en taquilla el costo será de L 1,200.
Los boletos pueden adquirirse mediante transferencia bancaria, pago POS, pago móvil o efectivo. Para reservar, los organizadores habilitaron el número 9408-2446.