La 13 avenida suroeste, desde el bulevar Morazán hasta el monumento a la Madre, es una vía muy transitada en la capital industrial; sin embargo, se ha convertido en un riesgo para los conductores.
El tramo comprendido entre el bulevar Morazán y la 7 calle es el más deteriorado. En un recorrido realizado por LA PRENSA se constató que solo en este segmento hay trece baches de distintos tamaños.
Desde el inicio de la avenida, en la primera cuadra, los conductores se enfrentan al primer agujero, que ya ha provocado daños a más de un vehículo.
“Mire, estamos a cuadras de la alcaldía, frente al Estadio Morazán; hay oficinas municipales que funcionan ahí, universidades y son miles de carros todos los días, y la vía está bien dañada”, afirmó Jorge Medina, taxista.
Al finalizar la primera cuadra, donde hay más de tres baches, continúan los problemas e incluso se perciben hundimientos al recorrer la calle. “Cuando se pasa frente a la universidad usted siente el problema y nadie se fija en que los carros se dañan”, indicó Medina.
En este tramo se contabilizan trece baches distribuidos en seis cuadras, además de hundimientos. Algunos ciudadanos han optado por rellenar los orificios con arena o desperdicios para reducir el impacto.
Esta avenida es solo un ejemplo del estado de muchas vías en San Pedro Sula, tanto en la zona de los mercados como en algunos tramos del anillo de circunvalación, así como en avenidas y calles dentro del primer anillo.
El deterioro de la red vial también se extiende a colonias como Perfecto Vásquez y Honduras, además de otros barrios donde las calles continúan siendo de tierra. “Mire, esto ya no se aguanta, pero creen que uno protesta por gusto”, expresó Julián Oseguera, residente en la Villa Ernestina.
A inicios de año, la Corporación Municipal aprobó un plan de inversión en infraestructura dividido en varios sectores: salud, educación, seguridad, productividad, saneamiento, red vial y edificación de bienes municipales. El costo total asciende a 993,465,086.13 lempiras.
En el sector de red vial se contemplan proyectos menores como losas de protección y disipadores, con una asignación de 80 millones de lempiras; la construcción del puente en la segunda calle de El Barón, con 35 millones; el túnel en el sector Río de Blanco–UTH, con 25 millones (costo que ha incrementado), y el puente sobre el río Armenta, también con 25 millones, entre otros proyectos.
Asimismo, se destinaron fondos para el mantenimiento preventivo de vías pavimentadas, atención a vías no pavimentadas, mejoras en concreto hidráulico y asfáltico, así como bordillos y aceras.
Para estos rubros se aprobaron 220 millones de lempiras. No obstante, pese a estas asignaciones, las calles continúan deteriorándose y los baches representan un riesgo para la población.
Según datos municipales, la capital industrial cuenta con una red vial de 2,500 kilómetros, de los cuales apenas 1,300 están pavimentados.
En la actualidad, casi el 50%, unos 1,200 kilómetros, corresponde a calles de tierra en barrios y colonias, incluso dentro del segundo anillo de circunvalación.
De acuerdo con antecedentes históricos, el primer anillo de circunvalación se diseñó en 1942; no obstante, desde 1917 el alcalde de turno había adquirido el título de La Protección al Estado, resguardando las reservas de los ríos Zapotal, Armenta, Piedras, Santa Ana y La Primavera.
La construcción de la primera etapa del anillo comenzó en 1960, durante la administración de Juan Fernando López. En 1972 se diseñó el segundo anillo de circunvalación, que aún no se concluye, y cuya construcción inició hasta 1992.
Héctor Guillén, exalcalde sampedrano, señaló que la ciudad continúa en crecimiento y que a estas alturas no debería contar con calles de tierra. Además, subrayó la necesidad de apegarse a un plan que evite el deterioro de las principales arterias.
Al igual que Guillén, ciudadanos sampedranos solicitan al alcalde Roberto Contreras que ejecute los fondos aprobados en el plan de inversión y atienda tanto la red vial pavimentada como la no pavimentada de la ciudad.
La intervención en las calles es urgente pues algunos sampedranos se han dado a la tarea de rellenar con grama los baches para evitar seguir dañando sus carros en avenidas como la 13 y otras de la ciudad.