La baja cobertura de vacunación en San Pedro Sula mantiene en alerta a especialistas de la zona norte, ante el riesgo de que el sarampión, una enfermedad altamente contagiosa, pueda propagarse en el país como ya ha ocurrido en Guatemala y El Salvador, que a la fecha registran 6,000 y 18 casos confirmados, respectivamente.
De acuerdo con la Región Sanitaria Metropolitana de San Pedro Sula, a más de dos semanas de haber iniciado la campaña nacional de inmunización, el municipio no ha alcanzado ni al 10% de la meta establecida de vacunar a 170,000 personas, entre niños menores de cinco años, adolescentes, mujeres embarazadas y adultos mayores.
El panorama es similar a nivel nacional, donde los bajos índices de imunización obligaron a la Secretaría de Salud a extender la jornada de vacunación hasta el 15 de junio. La decisión responde a que la cobertura nacional se mantiene por debajo del 70%, una cifra que preocupa especialmente por el rezago en la atención de los menores de cinco años, el grupo de edad que registra menor asistencia a centros de salud o puntos de vacunación.
Para el doctor Luis Romero, infectólogo del hospital Mario Rivas, esta combinación entre baja vacunación y la circulación del virus en la región aumenta la exposición de la población y deja abierta la posibilidad de nuevos contagios, debido a que el sarampión figura entre las enfermedades infecciosas más transmisibles.
El especialista explicó que una persona infectada puede contagiar a varias en poco tiempo, incluso antes de que el cuadro sea identificado clínicamente. "Una persona con sarampión puede infectar a entre nueve y 25 personas, lo que dificulta su control, especialmente cuando hay circulación activa en países vecinos", dijo.
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Explicó que la transmisión ocurre principalmente vía aérea, a través de pequeñas partículas expulsadas al toser, hablar o estornudar, y puede mantenerse durante horas en espacios cerrados.
Romero advirtió que uno de los principales problemas es la percepción de la población, que no está llevando a vacunar a sus hijos y aún no dimensiona la gravedad real de la enfermedad.
"Muchos piensan que solo es un sarpullido y que se les va a pasar, pero el sarampión, aparte de ser altamente transmisible, también puede ser potencialmente mortal para los menores de un año que no han iniciado o completado su esquema de vacunación", indicó.
El especialista informó que el sarampión inicia con síntomas similares a un resfriado, como fiebre alta, congestión nasal, tos seca y conjuntivitis. Posteriormente, aparece un exantema o manchas rojas que comienzan en el rostro y se extienden hacia el resto del cuerpo. También puede presentarse malestar general, dolor de garganta y, en algunos casos, pequeñas manchas blancas en la boca.
Mientras que entre las complicaciones más graves se encuentran la neumonía y la encefalitis, por lo que recalcó que "se trata de un virus con capacidad de provocar cuadros clínicos graves" y que, incluso si un paciente se recupera existe el riesgo de desarrollar complicaciones años después.
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Por su parte, la doctora Mélida Galeas, neonatóloga intensivista y miembro de la junta directiva de la Asociación Pediátrica Hondureña, capítulo Valle de Sula, advirtió que las personas inmunosuprimidas, como pacientes con cáncer, VIH, insuficiencia renal o enfermedades crónicas, son uno de los grupos de mayor riesgo, ya que su sistema de defensas no tiene la capacidad de responder adecuadamente al virus.
Explicó que, en muchos de casos, estos pacientes no son candidatos para recibir vacunas como la SRP o triple viral, lo que los deja aún más expuestos, dependiendo directamente de la inmunidad colectiva para estar protegidos.
Acerca del riesgo que representa la confirmación del primer caso importado en Honduras, la especialista dijo que es muy alto, ya que el país pasó de ser ejemplo en vacunación a nivel regional a tener tasas que no superan el 80% después de la pandemia de Covid-19, lo que significa que no existe una inmunidad de rebaño.
En cuanto a la capacidad de respuesta del sistema sanitario ante este escenario, ambos especialistas expresaron que, sin intención de ser alarmistas, consideran que el país no está preparado para enfrentar un escenario como el que actualmente tiene México o Guatemala.
"Esperemos que no sea el caso, pero si se llega a propagar, nos pasará lo mismo que con el Covid-19, no estábamos preparados entonces, así como no estamos preparados ahora para enfrentar un brote de sarampión, una enfermedad altamente transmisible", apuntó Galeas.
Romero coincidió en que los hospitales de Honduras ya tienen una alta demanda y no cuentan con las condiciones necesarias. "El principal problema es que, aunque algunos casos se pueden manejar con aislamiento en casa, en la práctica no es tan fácil de contenerlo, porque ni en los hogares ni en los hospitales existen condiciones reales de aislamiento, lo que convierte a cada paciente en un posible foco de brote dentro de espacios compartidos", detalló.
Ambos médicos hicieron un llamado enérgico a la población para que acudan a los centros de salud o puntos de vacunación habilitados a nivel nacional, para iniciar o completar los esquemas de vacunación de sus hijos. También recomendaron que las personas mayores que no estén seguras de haber recibido la vacuna en su niñez, se apliquen la dosis de refuerzo.
Asimismo, pidieron a la población confiar en las vacunas, que han salvado millones de vidas durante décadas y no dejarse llevar por teorías antivacunas ni desinformación difundida en redes sociales.
Agregaron que la cadena de frío del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) en Honduras es una de las mejores en la región y se mantiene bajo estrictos controles de calidad, con monitoreo constante de temperatura y manejo adecuado del biológico.