No culpemos a El Niño todavía: el fenómeno aún no se ha formado oficialmente

Aunque el Pacífico ecuatorial muestra señales claras de calentamiento y NOAA mantiene una vigilancia activa, al 26 de mayo de 2026 las condiciones siguen siendo neutrales. Los modelos apuntan a que El Niño podría emerger entre mayo y julio

No culpemos a El Niño todavía: el fenómeno aún no se ha formado oficialmente
Tegucigalpa, Honduras

El fenómeno de El Niño todavía no puede ser señalado como responsable directo de la falta de lluvias, el calor o la irregularidad del clima en Honduras. Al menos no todavía.

Al 26 de mayo de 2026, la lectura más reciente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) mantiene al planeta bajo condiciones ENSO-neutrales, es decir, sin El Niño ni La Niña plenamente establecidos.

Sin embargo, el organismo sí mantiene activa una vigilancia de El Niño, porque las señales oceánicas y atmosféricas apuntan a que el fenómeno podría formarse muy pronto.

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El diagnóstico oficial de NOAA, emitido el 14 de mayo de 2026, señala que El Niño tiene 82% de probabilidad de emerger entre mayo y julio de 2026 y 96% de probabilidad de continuar durante el invierno del hemisferio norte 2026-2027, entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.

La clave está en que el océano ya comenzó a dar señales. Según NOAA, en el último mes persistieron temperaturas del mar cercanas o por encima del promedio en el Pacífico ecuatorial central y oriental.

El índice semanal de la región Niño 3.4, una de las zonas más vigiladas para declarar el fenómeno, se ubicó en +0.4 °C en el informe del 14 de mayo; una actualización técnica posterior de NOAA muestra valores más recientes de +0.5 °C para Niño 3.4, +0.7 °C para Niño 3 y +1.6 °C para Niño 1+2.

En varias regiones de Honduras, incluso en la zona norte, ya se registran lluvias propias de la temporada. Aunque están llegando de forma tardía, ya se reportan tormentas con actividad eléctrica en gran parte del país.

Ese calentamiento es importante, pero no basta por sí solo. Para declarar oficialmente El Niño no solo se observa la temperatura superficial del mar, sino también si la atmósfera empieza a responder de forma consistente a ese calentamiento. NOAA explicó que, en conjunto, el sistema océano-atmósfera aún reflejaba condiciones neutrales.

Dicho de forma sencilla, El Niño está tocando la puerta, pero todavía no ha entrado oficialmente.

El Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia (IRI, por sus siglas en inglés) también observa una transición acelerada.

Su actualización de mayo estima una probabilidad de 98% de condiciones de El Niño durante mayo-julio de 2026, frente a apenas 2% de que continúe la neutralidad. Además, sus modelos mantienen probabilidades muy altas de El Niño durante el resto de 2026 e inicios de 2027.

La Organización Meteorológica Mundial también advirtió desde abril que un evento de El Niño era esperado a partir de mediados de 2026, con posibles impactos en los patrones globales de temperatura y lluvia.

La OMM señaló que las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial están aumentando rápidamente y que los modelos climáticos muestran alta confianza en el inicio del fenómeno, aunque todavía existe incertidumbre sobre su intensidad.

Cenaos advierte sobre un escenario de lluvias irregulares, mayor calor y una temporada seca más marcada si el fenómeno termina de consolidarse.

Para Honduras, esto obliga a leer el momento con cautela. El país ya puede experimentar calor, lluvias irregulares o atrasos propios de la transición estacional, pero atribuir cada anomalía a El Niño sería prematuro.

De acuerdo a Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), dependencia de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Honduras se encuentra en una etapa de vigilancia ante la probable formación del fenómeno de El Niño durante 2026, aunque todavía debe observarse su evolución para medir la intensidad real de sus impactos.

El monitoreo se centra en el calentamiento del Pacífico ecuatorial y en cómo ese cambio puede alterar el comportamiento de las lluvias en el país.

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Según las proyecciones climáticas de Cenaos, uno de los principales efectos esperados sería una canícula más intensa y prolongada, especialmente entre julio y agosto.

Las zonas más vulnerables serían el Corredor Seco y departamentos como Choluteca, Valle, El Paraíso, Francisco Morazán, La Paz, Ocotepeque, Comayagua, Intibucá y Lempira, donde podrían presentarse déficits de lluvia y condiciones de sequía meteorológica moderada.

El organismo también ha señalado que esta variabilidad climática puede generar presión sobre la agricultura, la disponibilidad de agua y los embalses, particularmente en zonas que dependen de lluvias regulares para la siembra y el abastecimiento.

Por eso, la advertencia de Cenaos no es culpar desde ya a El Niño por todo el comportamiento del clima, sino prepararse ante un escenario de lluvias irregulares, mayor calor y una temporada seca más marcada si el fenómeno termina de consolidarse.

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Redacción La Prensa
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