La crisis en el sistema eléctrico del instituto José Trinidad Reyes (JTR) continúa afectando el desarrollo de las actividades académicas y llevó este miércoles a las autoridades del centro a solicitar autorización para implementar un horario especial de clases ante las altas temperaturas y las deficiencias en el suministro de energía.
La petición fue remitida a la Dirección Distrital de Educación número 26-A y se fundamenta en las condiciones que enfrenta actualmente la institución, donde el sistema eléctrico opera con serias limitaciones que impiden el funcionamiento adecuado de los equipos de ventilación en las aulas.
En el documento, las autoridades del JTR explican que la red eléctrica del instituto se encuentra "totalmente colapsada", una situación que se agrava por las elevadas temperaturas de más de 40 grados Celsius que se han registrado en los últimos meses en San Pedro Sula.
Según la solicitud, los ventiladores instalados en las aulas no están recibiendo el voltaje necesario para funcionar correctamente. Mientras estos equipos requieren alrededor de 110 voltios para operar de forma normal, actualmente reciben menos de 60 voltios, lo que provoca que trabajen de manera deficiente o que no enciendan.
Wilson Reyes, director del instituto, explicó a Diario LA PRENSA que el problema no solo limita la ventilación de los salones, sino que también amenaza con provocar daños permanentes en equipos que recientemente fueron reparados con apoyo de los estudiantes del centro de capacitación técnica Honduras Corea.
"Logramos reparar 50 ventiladores, de los 70 que estaban dañados por los mismos problemas eléctricos, pero ahora nos preocupa que se vuelvan a arruinar. Cuando el voltaje es tan bajo, las bobinas trabajan forzadas, se recalientan y terminan quemándose", indicó.
La situación ocurre casi dos meses después de que las autoridades del JTR alertaran públicamente sobre la crisis energética que enfrenta el centro educativo, considerado uno de los más grandes e importantes del país y que este año cumplió 100 años de fundación.
En aquella ocasión, la administración informó que la infraestructura eléctrica ya no responde a las necesidades actuales del instituto, que atiende a cerca de 3,700 estudiantes en tres jornadas y alberga laboratorios, talleres técnicos, equipos informáticos y sistemas de climatización que demandan una mayor capacidad energética.
Como parte de las gestiones para buscar una solución, el centro educativo presentó solicitudes ante el Congreso Nacional y la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), con el propósito de obtener apoyo para realizar una revisión del sistema eléctrico y ampliar la capacidad de transformación dentro del plantel.
No obstante, en la comunicación enviada este miércoles a las autoridades educativas de San Pedro Sula, el instituto señala que hasta la fecha no ha recibido una respuesta favorable que permita atender de forma definitiva la problemática.
Ante ese panorama, la implementación de un horario especial surge como una medida temporal para reducir la exposición de estudiantes y docentes a las horas de mayor calor, especialmente en aulas donde la ventilación se ha vuelto insuficiente debido al mal funcionamiento de los equipos.
Las autoridades del centro advirtieron que las altas temperaturas dentro de los salones pueden afectar el rendimiento académico y representar riesgos para la salud de la comunidad educativa, al incrementar la posibilidad de agotamiento, deshidratación o golpes de calor.
Mientras esperan una respuesta de la Dirección Distrital de Educación, el JTR continúa operando en medio de una crisis que, lejos de resolverse, sigue evidenciando las limitaciones de una infraestructura eléctrica que, según sus autoridades, ya fue superada por las necesidades de una de las instituciones educativas más emblemáticas de San Pedro Sula.