“El trabajo que se tiene que hacer en estas calles es grande porque somos testigos de cómo muchas veces los encargados de poner orden desayunan y departen con los que tienen el desorden y son parte de la mafia”, reveló un comerciante del centro afectado por el caos que impera en la zona.
LA PRENSA dejó en evidencia la situación que se vive en el centro, adonde el narcomenudeo, extorsión y desorden campean a plena luz del día, según las denuncias de los mismos buhoneros.
Pese a la situación, el temor invade a comerciantes, dueños de tiendas y restaurantes, quienes revelan que pagan grandes cantidades de dinero, arriba de los 100,000 lempiras, para que les despejen las entradas de sus negocios.
El comisionado de Transparencia, German Pérez, explicó que el problema es heredado desde hace unas 4 o 5 administraciones; pero se ha agudizado.
“Es de todos conocido lo que sucede. Hay contubernio entre algunas asociaciones de vendedores, empleados municipales, operadores de justicia y otros”, explicó Pérez.
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Los vendedores dicen que han interpuesto varias denuncias, pero nadie hace nada por ellos.
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A su juicio, para acabar con ese problema deben enfrentarlo en forma conjunta las autoridades municipales, operadores de justicia, vendedores, dueños de tiendas y comunidad.
La recuperación de espacios es una urgencia, pero tiene que comenzar antes de que se construyan los mercados porque el caos y los delitos que se cometen en el centro son cada día mayores, expresan los comerciantes y algunos vendedores que ya no soportan la situación.