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Omar Pinto, un trujillano que hace de la basura un arte

Con su arte y acción de reciclaje, Omar Pinto contribuye a combatir el cambio climático y a hacer del mundo un lugar mejor.

Omar Pinto radica desde hace muchos años en San Pedro Sula, se dedica de lleno a disfrutar de su familia.

San Pedro Sula, Cortés.

Omar Pinto, trujillano de nacimiento y de corazón, es un ciudadano que gracias a su creatividad ha hecho de la basura un arte, el cual exhibe todos los fines de semana en el Bazar del Sábado, Expocentro.

Este gran artesano reside en la colonia Villa Florencia, tiene dos hijos y su esposa se llama Isbela Orellana, actual directora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (Unah-vs).

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Pinto disfruta estar en su casa durante la semana, vivir momentos mágicos junto con sus tres nietas, quienes le ayudan a trabajar las piezas y a la vez se divierten.

Para apoyar
Si desea comprarle una pieza de arte, puede llamarlo al 8834-2813.

Es un hombre aficionado al arte, le gusta la naturaleza y considera que haciendo esta labor es como contribuye al país, "esta es una forma de conservar esta nave galáctica en que viajamos por todo el espacio sideral", pronunció este talentoso hondureño con bigote blanco y boina de color gris.

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Es un apasionado por las plantas y siempre le apuesta a las buenas prácticas en beneficio del medio ambiente. Foto: Franklin Muñoz.

Menciona que todo inició como una terapia ocupacional luego de una crisis de salud que lo hizo retirarse de la librería conocida como El Caminante en San Pedro Sula. "Para no deprimirme en casa busqué qué hacer, me gustan las plantas, la ecología y los animales, ya que tanto daño le hacemos a país y al planeta", dijo.

"Trabajo con botes de jabón líquido, tubos de cartón, botellas, latas, alambres, depósitos donde vienen los electrodomésticos, tejas de plástico, entre otras cosas", comentó.

Elabora entre dos a tres piezas en el día y unas 20 a la semana. Él no mira este trabajo como una forma lucrativa, pero sí como una manera de marcar la diferencia en una sociedad tan contaminada.

"Cada vez que llueve da tristeza ver los tragantes llenos de desperdicios, todo lo que tengo es basura que no llegó a convertirse en basura, la transformé en arte", destacó con orgullo.

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Cada uno de sus artes demuestra la delicadeza con que son hechos. Foto: Franklin Muñoz.

-Una anécdota compartida-

"En cierta ocasión y durante una exhibición le mostraba a alguien unas piezas, muy cerca de nosotros se encontraban dos niños que nos observaban y a su vez tomaban algunos de mis trabajos con la intención de comprarlos, pero apenas andaban 25 lempiras, entonces decidí regalarles la obra que tanto admiraban y se fueron felices", declaró con tono suave y brillo en sus ojos mientras recordaba.

Como dice él, "la gente no come arte", pero está consciente que actuando así es como aporta un granito de arena para tener un mundo mejor. También hizo un llamado para recalcar que nada se tira, que todo se recicla y tiene su uso.

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Los precios varían de acuerdo con el estilo solicitado por el cliente. Foto: Franklin Muñoz