Más de 1,600 sismos sacudieron a Honduras: "Abrazaba a mi niño y decía: 'Si me muero, morimos los dos'"

El 68% de los sismos en el país y cerca de sus fronteras fueron de magnitud muy débil. En Las Lajas ocurren con frecuencia, pero el enjambre sísmico de 2023 dejó daños en viviendas y temor entre los pobladores

Más de 1,600 sismos sacudieron a Honduras: Abrazaba a mi niño y decía: 'Si me muero, morimos los dos'
  • Actualizado: 19 de julio de 2026 a las 23:00 /
Tegucigalpa, Honduras

Doña Lidia Bueso abrió la puerta, corrió la cortina y empezó a mostrar las grietas de su casa. La poca luz que entraba apenas dejaba ver aquellas paredes de adobe pintadas con cal. En la entrada había dos radios colgando, enfrente un calendario de 2026 y algunos cuadros de sus cinco hijos. Al costado derecho estaba colocado una especie de tendedero de ropa, que ocultaban las rajaduras que dejaron los enjambres sísmicos a finales de 2023.

Su casa, herencia de su padre, está ubicada en el barrio Suyapa, en Las Lajas, Comayagua. Atrás se encuentran las casas de dos de sus hermanas, todas con el mismo problema: a punto de ceder por las grietas. En 2023 hubo más de 200 sismos en ese municipio, uno tras otro, lo que ocasionó que varias casas se cayeran, agrietaran o quedaran con rajaduras.

“Fueron sismos exagerados, nosotros pensamos que nos iban a soterrar, porque fue un sismo que nunca se esperaba esas cosas. Con la ayuda de Dios salimos adelante, porque esas cosas dan miedo. A veces a media noche salíamos con los niños de arrastra... ya no podíamos dormir en la casa”, contó con sus ojos brillosos, como si quisiera echarse a llorar.

En Honduras y cerca del territorio se reportaron 1,607 movimientos telúricos desde el 2023 hasta el 2 de julio de 2026. Solo en territorio hondureño fueron 587, la mayoría, según los registros facilitados por el Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), a través de la solicitud SOL-COPECO-583-2026, en el norte (principalmente en Cortés), centro (en Comayagua) y sur del país (el Golfo de Fonseca), todas provocadas por el movimiento de las placas tectónicas.

Expertos de Cenaos dijeron que en Las Lajas los sismos están asociados a la falla de El Cajón, que, además, afecta a los municipios de La Libertad y Minas de Oro, también en Comayagua.

La casa de doña Lidia es de adobe y tiene rajaduras que dejan ver hacia el otro extremo; gritas en las habitaciones y en una pequeña sala improvisada que también servía como cocina. En diálogo con LA PRENSA Premium contó que intentó cubrirlas con lodo, pero entre las vigas se veía tierra desprendida. En la casa vive ella, su esposo y sus cinco hijos.

“Nosotros dormíamos ya, como quien dice, esperar y salir, con las puertas abiertas, con todo abierto para salir. Los niños dormían con uno por miedo, porque yo decía, yo voy a dormir con mi niño; yo abrazaba a mi niño y yo decía: 'Si me muero, nos morimos los dos, pero yo salía con él'”, contó doña Lidia.

De acuerdo con Manuel Urbina, alcalde de Las Lajas, Comayagua, recibieron más de 130 solicitudes de apoyo por daños en viviendas en 2023; sin embargo, al estar en una zona cercana a la falla geológica de El Cajón, pueden ser sorprendidos por fenómenos similares en cualquier momento.

“En 2023 fuimos víctimas continuamente, cada dos horas moviéndose y donde perdimos viviendas, perdimos edificios que fueron rajados, que mucha gente los tuvo que volver a reconstruir. Este año precisamente ya hemos tenido bastantes movimientos, no tan grandes, pero sí ha habido varios movimientos debido al lugar donde habitamos”, aseguró el edil.

En Las Lajas, Comayagua, cientos de viviendas han resultado afectadas por los constantes sismos. Las casas de adobe son las que más sufren daños.

Alta incidencia en el norte de Honduras

La actividad sísmica en el municipio de Las Lajas afectó viviendas en los barrios San Antonio, Suyapa, San Miguel, El Centro, Sábana Bonita, El Porvenir, Las Brisas, El Carmen, San José, así como Brisas del Bosque, Nueva Concepción y las colonias municipal y San Francisco.

Estas comunidades están ubicadas en el departamento de Comayagua, en el centro de Honduras, aunque los registros de Cenaos indican que en la zona norte los sismos fueron más frecuentes y profundos. Lo mismo pasó en el sur, justo en el Golfo de Fonseca, algunos ocurrieron adentro del territorio hondureño y otros en las frontera terrestre o marítima.

Incluso, el pasado 17 de julio se reportó un sismo de magnitud 7.4 — considerado muy fuerte y destructivo— al sur de México y cerca de la frontera con Guatemala, en el Pacífico. El sismo fue perceptible y levantó alertas en las costas del Pacífico hondureño por temor a un tsunami, aunque luego descartaron la amenaza.

“En la zona norte está el contacto entre la placa de norteamérica y la placa del Caribe. La placa del Caribe es donde nosotros estamos y hay un movimiento relativo de 20 milímetros por año. Entonces está en contacto de movimiento... por esa zona del norte es el sistema de fallas, se le conoce como sistema de fallas Islas del Cisne. Eso siempre va a provocar movimientos”, explicó Mario Valdés, jefe de la Unidad de Sismología de Cenaos.

Según el experto en sismología, esa región reportó el evento más potente de la historia reciente de Honduras, con una magnitud de 7.3 en la escala de Richter (no se incluye porque ocurrió fuera de las fechas analizadas).

820

sismos

hubo en 2024 en Honduras y cerca de sus fronteras. Este fue el año con más actividad, seguido de 2025 con 528 y 2023 con 168.

Del total de sismos registrados en los últimos tres años y medio, el 78% (1,092) fueron inferiores a los 2.9 en la escala Richter, considerados muy débiles. Otros 312 tuvieron magnitudes de entre 3 y 3.4. Además, se reportaron 105 movimientos sísmicos con magnitudes de entre 3.5 y 3.9, considerados leves.

También hubo 76 que fueron de moderados a fuertes y 13 que alcanzaron magnitudes de entre 5 y 5.4. Apenas 1 de los sismos tuvo una magnitud superior a los 6 en la escala de Richter, es decir, fue muy fuerte y destructivo.

“Nosotros estamos un poquito más adentro de la placa del Caribe y dentro de lo que cabe, estamos en una zona en donde las deformaciones no llegan a afectar demasiado nuestro territorio en esa parte. Donde sí ha habido bastante sismicidad es por las Islas de la Bahía, en esa zona sí se ha presentado, porque ahí pasa el contacto entre las placas”, aseguró.

Valdés dijo que en Honduras muy pocos eventos ocurren por mes y comparó que él “estaba hablando con una persona de Guatemala que en un mes pueden registrar 4,000 sismos y aquí nosotros podemos registrar 30 sismos, 130”.

Recalcó que, incluso, la mayoría fueron imperceptibles, lo que está relacionado con la profundidad (distancia vertical medida desde la superficie de la Tierra hasta el hipocentro del sismo). Por ejemplo, 1,336 de los sismos que sí fueron perceptibles ocurrieron a menos de 10 kilómetros de profundidad, mientras otros 160 fueron a superaron ese umbral hasta los 19 kilómetros.

“Si la magnitud es grande y la profundidad es pequeña, ese sismo muy probablemente la gente lo va a percibir, y si es muy grande la magnitud, probablemente cause daños en estructuras”, advirtió Valdés.

Doña Lidia Bueso contó cómo es vivir en un municipio afectado constantemente por sismos debido a una falla geológica. Su vivienda tiene paredes dañadas, mientras ella suplica por ayuda porque teme que en otro evento les caigan encima.

Sobre los enjambres sísmicos (eventos sísmicos en un área específica durante un periodo de tiempo corto), afirmó que se han reportado en Gualaco, Olancho y en Las Lajas, Comayagua, donde vive doña Lidia.

En ese municipio hubo al menos 200 sismos que afectaron a decenas de familias. Lesly Flores, quien también vive en el barrio Suyapa fue otra de ellas. Desocupó su vivienda en 2023 y cuando LA PRENSA Premium llegó tenía menos de una semana de habitarla nuevamente.

La casa también era de adobe, con vigas de madera y láminas de zinc. La pared del costado derecho parecía salida y cuando ella acercaba sus manos para mostrar cómo la dejaron los sismos, se movía con facilidad, evidenciando que estaba a punto de ceder.

“Por dentro tuve que alizarla y echarle tierra porque se abrió... por dentro he arreglado con tierra blanca”, contó. “Me da miedito estar aquí porque las paredes se menean”.

La mujer, que tiene tres hijos, contó que recientemente hubo varios sismos en esa zona, entonces dormían con las puertas abiertas y preparados, incluso con zapatos, para salir de la casa cada vez que temblaba.

Lo mismo le pasó a la familia de Jancy Bustillo, quien es cuñado de doña Lidia. Mostrando una pared que había pintado con cal, aseguró que quedó “panda” tras los sismos de 2023. Dijo que el año pasado hubo otros sismo “fuerte”, que hizo que las paredes se estremecieran nuevamente. “Las casas si fueran de material no se rajaran... pedimos que nos ayuden porque esas paredes no las podemos reparar”, solicitó.

Manuel Urbina, alcalde de ese municipio, contó a este rotativo que hicieron un listado para las autoridades del gobierno central, quienes prometieron apoyar a los damnificados, pero lo único que les entregaron fue una bolsa con comida.

“(Las casas se han reparado) con esfuerzo de la gente, porque aquí no hubo ayuda de parte de nadie, ellos volvieron a reconstruir estas viviendas y algunas se cayeron totalmente. La gente no pudo reconstruirlas y esa gente pasó, después de tener su casita, a alquilar o a buscar casas prestadas”, lamentó.

El edil aseguró que el Comité de Emergencia Municipal está activo de manera constante, aunque muchos de los sismo han ocurrido a media noche, entonces los pobladores les toca salir de sus casas o, en ocasiones, se meten abajo de las mesas para protegerse.

En las escuelas, además, enseñan protocolos para saber cómo actuar en caso de sismo y, gracias al apoyo de una organización no gubernamental están mejorando la infraestructura antisísmica. Solicitó al gobierno central apoyo para hacer lo mismo con el centro de salud, cuyas paredes están rajadas desde el enjambre reportado a finales de 2023.

Los sismos en Honduras, al menos los reportados en los últimos tres años, fueron más frecuentes en el primer semestre, aunque en 2024 también hubo picos entre septiembre y octubre.

Un niño juega con una de las paredes de tierra de la casa en la que vive. Las paredes de la viviendas están rajadas por los sismos reportados en Las Lajas.

Piden no descuidarse por sismos

En Las Lajas, Comayagua, el impacto de los sismo no solo se ve en las agrietadas paredes de las casas, sino en la tierra que poco a poco se ha hundido.

El alcalde de esa comuna aseguró que “desde el año 2023 se hundió aproximadamente como unos 3 kilómetros de acá del barrio El Centro; luego se hundió varia tierra, donde han quedado cuevas, quebradas que corre agua en el invierno se hunden, se hace perdedizo el agua ahí debido a los movimientos que hay debajo de la tierra”.

Según el jefe de la Unidad de Sismología de Cenaos, este proceso es normal cuando las placas tectónicas se mueven, entonces deforman la corteza de la tierra. “Estas fallas pueden acumular energía, pueden dar deformación, y luego la liberan, la principal causa es que el movimiento de las placas detona algunas zonas de Honduras”.

" No hay que descuidarse, porque así como pasó en Venezuela, puede pasar allá en el norte”
Mario Valdés, jefe de sismología de Cenaos

Repitió que el país muestra un umbral de sismicidad por debajo de países como Nicaragua, El Salvador y Guatemala, pero eso no significa que estamos exentos a sufrir sismos de magnitud y profundidad como los que ocurrieron en Venezuela y que dejaron, al menos hasta el cierre de esta edición, más de 5,000 fallecidos.

Valdés sugirió realizar estudios para ver cómo responde el suelo ante una vibración, realizar mapas de amenazas sísmicas actualizados y evaluar la infraestructura de casas y edificios para reducir muertes en caso de eventos de gran magnitud.

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